Nadal, jeque vigente

El tenista español jugará la final número 86 de su carrera tras deshacerse de un pegajoso Gojowczyk por 4-6 6-2 6-3

Rafael Nadal venció 4-6 6-2 6-3 a Peter Gojowczyk, accediendo a la primera final del año y la número 86 de su carrera deportiva. El número 1 jugará, ante Mayer o Monfils, su segunda final en Doha, tras la perdida ante Nikolay Davydenko en 2010. En una pista confeccionada para el golpe ganador, Nadal solventó todos sus compromisos, sabiendo ceder iniciativa ante la potencia de cada adversario a enfrentar durante la semana.

Esta vez, en las semifinales, Nadal enfrentaba a un tenista desconocido para el gran público –había accedido desde la previa- y cuya estrategia quedaba indefinida hasta el comienzo del encuentro. Llegó a comentar Rafa tras el choque que “las referencias que tenía de su partido ante Dustin Brrown tampoco me valían de mucho porque hace cosas muy extrañas”. El alemán Peter Gojowczyk, rankeado en la posición 162, era la gran aparición del torneo, y por características físicas seguramente el mallorquín esbozaría un patrón de juego a desarrollar durante el partido. Aunque el arranque fue fugaz. Casi inmolado.

Se gustó Gojowczyk en los primeros trece puntos, dejando a Rafa en una sombra parada y nublada ante una demostración de tiro que no tenía qué perder. 12-1 y 3-0 en un chasquido de juego modificado. Casi al borde de un escenario articulado por una videoconsola, el germano cruzó golpes de mano y brazo con una facilidad tan evidente como seguramente insostenible. Atacando la primera devolución y aún más la segunda; buscando acortarlo todo. En cuanto Rafa logró templar un punto, llevándolo a más de diez golpes, la función se transformó.

Rápido análisis que pudo observarse: palanca extensa, swing armado desde muy atrás y gusto por la pelota en ascenso. Tras el 3-3, Eurosport sobreimpresiona los datos que explican la recuperación de Nadal en el partido y en el marcador: en los tres días previos Nadal dibuja un 77% de revés con spin y un 23% con slice. Ante el alemán no tarda en detectar la opción de juego sobre la que transitar hacia la igualdad y comenzar a someter: incrementar su revés cortado (con slice), invirtiendo los porcentajes hasta el 41% con spin y 59% con slice. Algo que sufren jugadores de swing largo como Berdych o Soderling.

A partir de ese momento, los puntos se mueven entre esquinas, va entrando Rafa con el drive y es Peter quien tiene que defender en doble apoyo de lado a lado. Sorprendió la buena movilidad del alemán, a pesar de ver disminuido su influjo y poder en el tiro parado con posiciones centradas y cercanas a la media pista. Pero sorprendentemente saca adelante sus dos juegos al servicio y con 5-4 y tras varios deuce, termina por romper el saque al español para anotarse el primer set: 6-4.

Nadal, como siempre, cambia el paso, la mirada y el instinto. Herido en su orgullo no deja más tiempo a la duda y arranca el segundo set dando un paso al frente al resto y en su golpeo con la derecha y el revés. Incide en ser mucho más profundo y suelta el brazo para hacer inerte la defensa germana. Camina firme hasta el final del partido, muy seguro con su saque, parece que instalado definitivamente en velocidad, colocación y timing para siempre, y solventa la semifinal con claridad, celebrando con gran efusividad un nuevo éxito en una pista de enorme celeridad.

De los últimos 29 torneos que el balear ha disputado, tan sólo en 4: Wimbledon 2012 y 2013, Halle 2012 y Madrid 2012, no alcanzó Rafa las semifinales. Todo lo jugado en cachas duras y en arcilla roja, fue disputado en sábado por el número 1 del mundo. Racha que sigue abierta, en busca de su título número 61.

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