Federer y su idilio otoñal

El tenista suizo acostumbra a cosechar grandes resultados en la gira de pista cubierta que cierra la temporada

Roger Federer inclina a Kevin Anderson en la segunda ronda del Masters 1000 de París-Bercy y se siente cómodo. La bóveda que se sitúa en el cielo del Palais Omnisport de la capital gala le otorga una tranquilidad de la que no ha podido disfrutar en toda la temporada. El tortuoso camino que ha sufrido el suizo en diferentes tramos del año parecen olvidados cuando se cambia de estación y comienza el otoño. Y tras la gira asiática, llega la pista cubierta europea. Y ahí el de Basilea domina. Se siente casi invencible como antaño. Se vuelve a ver al Federer de siempre.

Octubre de 2010. Rafael Nadal vuelve a dominar el circuito ATP con mano de hierro tras conquistar Roland Garros, Wimbledon y US Open en apenas cuatro meses. Roger Federer, mientras tanto, vuelve a ver desde la distancia del ranking al balear pero recupera un poco de terreno perdido tras cuajar un gran final de año. En la gira otoñal de pista cubierta europea consigue un excelente balance de diecisiete victorias y una sola derrota. Se proclama campeón en Estocolmo, Basilea y Londres, y solo falla en las semifinales de París-Bercy después de desperdiciar varias bolas de partido ante el local Monfils.

Desde aquella derrota ante el parisino, Federer ha pisado al menos la final en cada uno de los torneos disputados en la temporada otoñal bajo techo. El récord de semanas de Sampras en el número que uno que rompió el suizo en el verano del pasado curso se fraguó a finales de la temporada 2011. Mientras Novak Djokovic agonizaba físicamente tras una campaña agotadora en la que pasó por encima de todos sus rivales, Roger se hacía fuerte en el indoor europeo ganando los quince partidos que disputó alzándose con los cetros de Basilea, París y Londres. Esos 3000 puntos que logró el suizo en ese tramo del año serían luego decisivos para volver al primer escalón del ranking ATP tras conseguir su séptima corona en Wimbledon.

En el pasado curso, un Federer hastiado por el apretado calendario -debido al año olímpico- solo disputó dos eventos bajo bóveda, consiguiendo llegar a las finales de Basilea y Londres antes de caer ante Juan Martín Del Potro y Novak Djokovic. Antes de llegar el otoño había cedido con facilidad en los cuartos de final del US Open ante Berdych y en las semifinales de Shanghái ante Murray, pero fue llegar la pista cubierta y vimos a un Federer, que sin ser la máquina imparable de ganar de otros años, batió a tres top-ten por el camino antes de caer ante los dos tenistas más en forma del final de curso junto a David Ferrer.

En este curso, la irregularidad que le ha hecho salir del top5 por primera vez en una década, ponía en peligro la presencia de Federer en la Copa Masters, en la cual es un fijo desde 2002. Su rendimiento en Basilea, donde alcanzó la décima final en casa y jugó de tú a tú a un enrachadísimo Del Potro, le permitió abrir un hueco en la Carrera de Campeones que cerró virtualmente su clasificación al torneo de maestros de Londres. La victoria de hoy en su debut parisino ante Anderson le ha hecho sellar ya el billete a la capital británica de forma matemática.

La pasada temporada optó por no jugar en Bercy para preservar su forma física de cara al evento de fin de año en Londres pero en esta ocasión la necesidad de victorias y de sensaciones positivas han hecho que el suizo juegue primero en Basilea, luego en París y sin descanso partir hacia el O2 Arena para disputar junto a los otros siete mejores tenistas de 2013 la Copa Masters. Antes, sobre la capital gala, Federer lucha por volver a ser el que era y de paso para seguir acumulando finales otoñales bajo techo de forma consecutiva.

Sus golpes planos hacen más daño en pistas indoor, y aunque los percances físicos en la espalda le lastren, su servicio colocado aún sigue siendo un arma bastante interesante, que se lo digan a Pospisil, que bien lo sufrió el pasado sábado en las semifinales de Basilea. A tres sets y con un juego más veloz y directo, las posibilidades de triunfo de Federer se elevan. ¿Será todo esto suficiente para jugar de tú a tú a los top-ten en Londres? Hace tiempo que no lo puede hacer al aire libre, pero al amparo de techo y del otoño, Federer ha demostrado ser otro.

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