¿Hay que cambiar el formato de Copa Davis?

Nadal, a través de distintos canales, recuperó el mensaje sobre la necesidad de evolución. Nosotros recuperamos el debate

Debate sobre el formato de Copa Davis, ¿debe haber un cambio en su estructura? La Copa Davis es uno de los pocos eventos por naciones con periodicidad anual. En Punto de Break recuperamos una antigua discusión sobre la posibilidad de modificar el formato de la competición.

En los micrófonos de El Partido de las 12 de Cadena Cope, en plena serie de permanencia ante Ucrania, el mallorquín remarcó su visión. "Uno tiene que reinventarse y evolucionar. es de ahí donde se vive y donde se financian las categorías inferiores y se financiara para ayudar a los jóvenes que realmente lo necesitan. Pero también es verdad que si se montara un mundial a nivel internacional a final de temporada y se generara mucho más dinero de lo que se genera actualmente y cada federación se llevara una recompensa interesante para que también pudiera seguir invirtiendo en los jóvenes, creo que sería mucho más interesante para los jugadores que están en el circuito y compiten semana a semana. En la actualidad, con los cambios de superficie que implica, con el desgaste que supone jugar inmediatamente después de un Grand Slam no es bueno para el cuerpo".

Nadal, al cierre de la eliminatoria ante Ucrania, expresaba de nuevo su postura al respecto. Después de certificar la permanencia en Grupo Mundial para España, se soltaba en rueda de prensa. "Lo que he hecho este fin de semana no es bueno para mi físico. No quiero ser repetitivo. Este fin de semana de los tres primeros jugadores del mundo están jugando los tres. Pero el porcentaje de eliminatorias donde juegan los mejores no es suficiente para hablar de una competición importante. Si esto ocurre, algo se está haciendo mal. Y yo no lo puedo arreglar. Intento defender a mi país, creo que lo hago cada semana aunque no sea directamente. Soy un enamorado de las competiciones en equipo. Tengo unos compañeros fantásticos y disfruto muchísimo. Pero mi objetivo más prioritario es tener una carrera lo más larga posible. Y para ello, cosas como las que hemos hecho esta semana no son las más adecuadas. Cuando quienes tienen poder lo entiendan, esta competición llegará a tener el reconocimiento que realmente merece un evento histórico con muchos alicientes. No entiendo que no permita a los mejores jugadores del mundo participan habitualmente".

La Copa Davis debería estudiar un posible cambio de formato.

Es un debate que surge temporada tras temporada. ¿Requiere la Copa Davis un cambio de cara? ¿Resulta incómodo para el competidor y cargante para el aficionado? Hablamos de un evento centenario en un deporte de tradiciones. Pensar en una revolución a nivel de concepto se antoja arriesgado. No obstante, el hecho de que desde 1972 el campeón perdiera su lugar reservado en la final y deba luchar por defender su corona desde primera ronda, o la configuración del Grupo Mundial en 1981 demuestra la posibilidad de adoptar variaciones en la estructura. En los últimos tiempos han surgido diversas propuestas. En 2010, meses antes de la cita de Sudáfrica, los grandes jugadores lanzaron la idea de un formato similar a una Copa Mundial de Fútbol: un torneo de diez días con 32 países divididos en 8 grupos. Otra idea lanzada es convertir la competición en un evento bienal. Meses atrás Nadal vio tajantemente denegada por el presidente de ITF su propuesta de reducir a tres mangas los duelos en la competición. Analizamos los pros y los contras que supondría modificar el actual formato de Copa Davis.

Desventajas

Uno de los principales reveses que recibiría la competición sería verse reducida a un evento mucho menos global de lo que es en la actualidad. Su alcance geográfico quedaría acotado a la sede común de competición, dejando atrás el esparcimiento mundial que caracteriza a las eliminatorias hoy en día. El tenis es una de las disciplinas más globalizadas del deporte moderno, teniendo cada año en competición a sus mayores estrellas a través de cuatro continentes. La expansión geográfica es uno de los grandes caballos de batalla de los organismos regidores, como vemos en la actualidad con el intento interés que suscita la región de Asia-Pacífico para ambos circuitos. En este sentido, modificar el formato actual de Copa Davis sería contraproducente.

Una competición tildada de ‘diferente’ por los competidores de forma habitual, dicho calificativo tiene su razón de ser por dos motivos principales. Por un lado, el hecho de formar parte de un equipo en una disciplina deportiva eminentemente individual. Por otro, el ambiente que se despierta en las gradas toda vez que los tenistas saltan a la pista para defender los colores nacionales y no sólo compitiendo por intereses particulares. El calor humano, el factor campo es una de las señas de identidad de la Copa Davis y uno de los puntos que puede generar más atracción en el aficionado. Una grada entregada que lleve en volandas al equipo local y pueda marcar diferencias en una eliminatoria ajustada. Que se lo digan a España, que lleva sin ceder una eliminatoria en casa desde 1999. Reconvertir la competición en un formato a imagen de una Copa Mundial de Fútbol arrancaría de raíz este espíritu pasional salvo para los partidos del anfitrión. Un factor actualmente presente en cada serie, quedaría reducido a una cuota bastante menor de choques.

La Copa Davis podría buscar un nuevo modelo de sistema.

El hecho de concentrar toda la actividad en un par de semanas y en una misma sede no parece un camino positivo a nivel recaudatorio para la Federación Internacional. A colación de lo comentado en el anterior punto, la cuota de competición entre contendientes sobre territorio neutral se vería incrementado de forma sideral. Llenar estadios en esa circunstancia se antoja bastante más complicado que hacerlo con la actual estructura.

Ventajas

Mejor ajuste al calendario. Uno de los aspectos más discutidos del formato presente de Copa Davis es la distribución de fechas de las eliminatorias. Las series de Grupo Mundial -categoría máxima de la competición, que acoge a los equipos que lucharán por la Ensaladera en una temporada dada- presentan una ubicación temporal que difícilmente podría ser más incómoda para las grandes raquetas. Citas inmediatamente posteriores al Abierto de Australia, al doblete norteamericano de Indian Wells y Miami, y apenas cinco días después del Abierto de Estados Unidos, contribuyen al eterno debate sobre la necesidad del cambio. En las semanas en las que se disputan las series de Grupo Mundial de Copa Davis, ATP no programa eventos del World Tour. De modo que semanas libres hay. Otra cuestión es la capacidad y voluntad que haya para mover fechas entre los torneos.

Atenuar los cambios de superficies y los largos viajes. Según están configuradas las series, son una invitación para romper giras de competición a los jugadores representando la competición más un quebradero de cabeza que una cita esperada en el calendario. Por poner ejemplos representativos pero que suceden a todos los niveles. La primera ronda de Grupo Mundial 2013 tendrá lugar en la primera semana de febrero. Bélgica acogerá a Serbia sobre arcilla. Esto significa que si Novak Djokovic quiere liderar al cuadro balcánico, deberá romper su gira de pista dura una semana después de competir en el Abierto de Australia. El equipo español abrirá su camino en Canadá apenas días después de abandonar Melbourne. Esto es, cruzar medio mundo con el tiempo justo para preparar la serie. Cierto es que un evento concentrado en dos semanas, en función de cuándo y dónde estuviera ubicado, podría implicar un cambio de superficie y viajes largos a ciertos jugadores. Pero la incidencia de este factor se reduciría al quedar concentradas las fechas de competición.

Mayor percepción como evento. A pesar de que el formato actual, con la estructura de 16 equipos en Grupo Mundial, lleva vigente desde 1981 y se trata de una competición centenaria, no termina de quitarse de encima la sensación de ser un evento de aparición periódica en el calendario. El hecho de carecer de actividad concentrada a nivel espacio-temporal, puede convertirlo en algo ciertamente difuso para el aficionado ocasional. Sin embargo, una estructura que reuniera a gran parte de las figuras punteras defendiendo los emblemas nacionales bajo un entorno reconocible podría incrementar el estatus de cara al público y atenuar el efecto narcotizador que representa el desequilibrio presente en ciertas eliminatorias.

Potencial incremento de interés. Reza un dicho popular que lo poco gusta y lo mucho cansa. Cuando un deportista ensalza los Juegos Olímpicos, al margen del significado deportivo que representan, suele hablar de una cita excepcional en su carrera por el carácter cuatrienal del evento. Es una oportunidad que, en caso de ser poco disfrutada, puede no volver. La espera también genera expectativa en el aficionado. Quizá ahí resida parte del encanto del Mundial de Fútbol. ¿Tendría el mismo tirón si se disputara cada año? ¿Se le daría el mismo valor si cada doce meses viéramos a un capitán levantando la Copa del Mundo? A nivel deportivo no habría por qué restar un ápice de mérito, faltaría más. Pero la mística unida a la competición seguramente se vería atenuada. Esa sensación desprende la Copa Davis. Aunque España haya jugado cuatro finales en los últimos cinco años.

Un debate con muchas aristas cuyo desenlace se antoja poco cercano.

¿Continuismo o evolución? ¿Tú qué opinas?

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