Puntazo de Almagro en Cincinnati

El español, pese a doblar la rodilla en el estreno, dibujó el tiro de la jornada

Nicolás Almagro entregó la primera ronda del Masters 1000 de Cincinnati ante el búlgaro Dimitrov (7-6 6-4). Habiendo cedido de igual manera el pulso inaugural en Montreal, el murciano llegará al US Open con apenas dos partidos sobre pista dura como aval de preparación competitiva.

En una colisión que enfrentaba a dos representantes del revés a una mano, las aperturas de pista con este flanco de golpeo dejó algunos momentos realmente estéticos de cara al espectador. En los albores de encuentro, con las cabezas aún frías, alejadas de los momentos de tensión que harían perder los nervios al español bien avanzado el pulso, Almagro realizó uno de los golpes de la semana.

Apenas en el tercer juego del encuentro, Dimitrov sacaba para anudar su servicio. Es un intercambio decidido de Dimitrov, forjado para el tenista directo. Dominando con su derecha, busca desplazar a Nicolás por el fondo de pista. Manteniéndole en carrera intenta Grigor que el español no pueda dar rienda suelta a sus poderosos impactos golpeando en estático.

Grigor juega a un palmo de la línea de fondo. Nico, dejando un par de metros entre sus pies y el blanco. La iniciativa es del búlgaro sin discusión, quien toma el centro de pista y reparte juego a su antojo. En mitad del vendaval, Dimitrov consigue coger a contrapié a Almagro sobre su ala de derecha. El murciano, forzada la posición, se ve obligado a trazar un golpe cortado para tomar aire.

La esfera no toma excesiva profundidad, aterrizando antes de la línea de servicio. Tesitura que aproveca Grigor para dar un paso al frente y, metido en pista, soltar un revés cruzado. El ángulo que describe la pelota, que besa el suelo a un palmo de la línea lateral, es tremendo.

Almagro lee bien el golpe y se lanza sobre su revés. Pese a la rápida reacción, la trayectoria es tan abierta que no tiene tiempo para liftar u optar por un golpe plano. Vuelve a cortar la bola en lo que tomará cuerpo en forma de pasante paralelo. Más bien, de fuera a dentro. Grigor, quizá esperando un tiro cruzado, ha quedado clavado en el centro de pista. Cuando quiere reaccionar, se da cuenta de haber actuado demasiado tarde. Apenas tiene tiempo para contemplar cómo la bola aterriza en el vértice.

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