Pablo Carreño: “Nunca había pensado dedicarme a esto”

El español, que empezó 2013 como el 654 mundial, acaba de asaltar un lugar entre los 100 mejores tras un curso brillante

Es una historia de superación. Cuando Pablo Carreño (Gijón, España; 1991) acaricia un lugar entre los 100 mejores jugadores del mundo, sólo tiene 20 años. Es el talento llamando a las puertas de la élite. Sin embargo, una hernia discal le manda al quirófano. Es una operación de espalda que llena de dudas el futuro del joven español, en el que los técnicos ven un puente entre la generación de La Armada que se acaba y la que empieza. Luego, cuando vuelve, después de meses de rehabilitación, después de escuchar los consejos de Javier Duarte, un técnico forjado con la experiencia de mil refriegas, se encuentra cerca del escalón 800 del ránking. Comienza entonces una ascensión impresionante que le lleva a firmar números de oro. 2013 le ve ganar por primera vez un partido ATP, concatenar victorias ante jugadores superiores a él, debutar en Grand Slam ante Federer y acumular los puntos suficientes en torneos Futures y Challengers para convertirse en el 91 del mundo. Días después de ganar en El Espinar, Carreño analiza en esta conversación con Punto de Break algunos momentos de su carrrera.

Pregunta. ¿Hay que estar loco para ser jugador de tenis?

Respuesta. Tienes que ser valiente cuando tomas una decisión importante, como para todo en la vida. Debes ir a por ello y estar contento con lo que haces. Ser tenista profesional es una decisión importante y debes tomarla con todos los riegos si decides hacerlo. Por suerte, yo tuve ayudas económicas para empezar y eso te tranquiliza bastante.

P. Cuentan que empezaste a jugar con chicas, junto a tu hermana Lucía.

R. Sí, es cierto. En el Real Grupo de Cultura Covadonga, mi club de Gijón. Allí entrenaba por hobby, por divertirme y por hacer deporte. Justo en la época en la que empecé yo, eran todo chicas mayores de la edad de mi hermana. También había algún chico, pero pequeño. Así que entrenaba con ella, sí.

P. Háblame del Grupo Covadonga.

R. Tengo muy buenos recuerdos de aquella época. No hacía sólo tenis, pasaba mucho tiempo allí, sobre todo por las tardes después del colegio y me divertía bastante. Jugaba a fútbol y a otros deportes, hacía de todo porque es un gran club y te permite hacer muchas cosas.

P. ¿Añoras Gijón?

R. Sí. Me encanta ir a Gijón cada vez que tengo oportunidad. Estar con mi familia, mis amigos y toda la gente que me quiere por allí. Me gusta mucho la playa y el clima de la ciudad. Gijón es muy bonita, tiene mucho verde y me encanta.

P. ¿Dudas cuando te ofrecen abandonar Gijón para ir a Barcelona a entrenar al Centro de Alto Rendimiento?

R. No, realmente no. Tenía muchas ganas de probar esto, de dedicar mi vida a ser jugador de tenis, aunque nunca lo había pensando en realidad. Pero no puedes desaprovechar esta oportunidad cuando llega. Lo tienes que pensar bien porque es una decisión muy importante, pero acepté rápidamente.

P. No destacabas en categorías inferiores, pero la evolución hacia la élite ha sido notable.

R. Lo perfecto sería tener la suerte de ser bueno desde pequeño y seguir con esa evolución de mayor también. Si no eres bueno de pequeño, lo importante es seguir trabajando e intentar aprovechar todas las oportunidades para llegar a ser bueno de mayor, que en realidad es lo importante.

P. “Se habían encontrado el jugador soñado, buena base, humilde, poco trabajado, ganas de aprender, mucho margen de mejora y con la ilusión de intentar ser tenista”, escribía José Fernández Lupión, vicepresidente de la RFET.

R. Eso me pone la piel de gallina. Son las palabras de un amigo. En nuestra etapa de junior nos ayudó mucho, tanto él como muchos otros cuando estábamos en la Federación Española. Que digan esto de mí es un orgullo. Aprecio realmente que haya dicho esto.

P. “Su manera de entender el juego era distinta, asimilaba los conceptos muy rápido”, dicen los primeros entrenadores que trabajaron allí contigo.

R. Cuando llegué a Barcelona, cuando me trasladé desde Gijón, el tenis era otra cosa para mí. Aquí empecé a jugar a tenis profesional y allí era otra cosa, no tenía nada que ver una cosa con la otra (risas). Estaba con muchas ganas de aprender y de esforzarme, todo lo que me decían los entrenadores, en los que creía y confiaba plenamente, intentaba hacerlo. Luego, los resultados iban muy bien y veía que progresaba. Estaba con toda la ilusión del mundo.

P. Miguel Sánchez y Moisés Pozo te acompañaron durante esos primeros pasos en Barcelona.

R. Miguel [Sánchez] y Moisés [Pozo] son dos personas muy importantes en mi vida, no sólo tenística, sino también personal. Tenerlos de entrenadores aquí en Barcelona, lejos de la familia, me ayudó a solucionar otros problemas. Viajé con ellos muchas semanas y viví muchas experiencias únicas. Tengo que agradecerles muchísimo todo lo que han hecho y todo el tiempo que han perdido en mí. Por suerte, ahora les sigo viendo y lo pasamos bien. Son dos grandes amigos, al margen de dos grandes entrenadores.

P. ¿Y Javier Duarte? Un hombre que cimentó la carrera de Corretja y capitaneó al equipo español hacia la primera Copa Davis de la historia del país.

R. Es único. Ve las cosas que pasan antes de que sucedan. No sé si es por la experiencia que tiene, o porque tiene un don especial, pero tiene muchas virtudes como entrenador. Me ha ayudado muchísimo.

P. ¿Qué te dijo cuando estando a las puertas de los 100 mejores tuviste que someterte a una importante operación de espalda que te mandaría al escalón 757 del ránking?

R. Fue muy complicado, un momento muy duro en mi corta carrera. Él me dijo que no me preocupara, que los médicos decían que todo saldría bien y que debería tomarme muy en serio la recuperación, que todo iría bien. Que debía volver con más ilusión que antes para solventar esos problemas.

P. ¿Tuviste miedo de no ser el de antes?

R. Tenía muy claro que quería jugar a tenis y sabía que la única opción de hacerlo era operarme. Iba al quirófano convencido de que todo saldría bien y con ganas de empezar la rehabilitación antes de llegar incluso a operarme. Llevaba dos meses parado, sin poder hacer nada, y quería que me operasen ya para poder volver a jugar a tenis. En ningún momento tuvo un pensamiento que me desilusionase.

P. Pero vuelves a competir y estás cerca del 800 mundial cuando habías rozado la barrera de los 100 mejores meses atrás. Es como empezar de cero.

R. Sí. Quizás, lo más duro fue el momento de empezar otra vez, más que la operación y la rehabilitación. El momento más duro fue el primer torneo que jugué después de operarme. Pensaba que tenía un nivel antes de parar, creía que seguía teniéndolo al volver y no fue así. Me costó mucho volver a jugar, coger el ritmo... es una mezcla de todo un poco. Duarte hizo un gran trabajo conmigo mentalmente. También mis padres y mi familia, que me ayudaron mucho, pero Duarte, que era con el que más hora estaba, me ayudo muchísimo. Fue el momento más duro de toda la lesión.

P. La labor de Duarte es también psicológica.

R. Está claro. Yo ya venía con los conceptos aprendidos de la Federación Española. Técnicamente, venía jugando de una manera que estaba bien. El problema era mentalmente: ser más ganador, más profesional, dejar de ser un niño. Y tácticamente también me ha ayudado muchísimo.

P. El gran objetivo de 2013 era entrar entre los 100 mejores. El calendario ha descontado ocho meses y esa meta está alcanzada.

R. Era el gran objetivo, lo principal para poder empezar el año que viene disputando el Abierto de Australia y pudiendo jugar torneos del circuito ATP. Ya lo he conseguido y ahora no voy a parar: intentaré conseguir el ránking más alto posible para poder empezar la temporada que viene con un poco más de margen. Lo importante es seguir con la inercia que llevo, seguir haciéndolo bien y dar el máximo en cada partido.

P. 7 torneos Futures, 2 Challengers y más de 80 victorias. Además, una racha de 42 de 43 encuentros ganados. ¿Qué te dice eso?

R. Que el trabajo que hicimos el año pasado para recuperarme de la lesión de espalda fue perfecto y que hacerlo mereció la pena. Ahora, en estos momentos, estamos recogiendo la recompensa de todo ello. Debo dar las gracias, sobre todo, a mi preparador físico y al cirujano. También a mis familiares que me apoyaron siempre. Espero seguir recogiendo más recompensas.

P. ¿Cómo es el paso de jugar Challengers a torneos del circuito ATP? Parece demasiado exigente.

R. Los jugadores que juegan Challengers cada vez son mejores, tienen más nivel. Hay muchos entre los 100 mejores que disputan estos torneos con frecuencia. Y ya estoy acostumbrado. De hecho, este año he jugado algunos torneos ATP y he ganado partidos en todos ellos. Si lo trabajas bien, la transición no es tan complicada. Se trata de un escalón más que debes subir.

P. Uno de esos Challengers es El Espinar, donde grandes jugadores han ganado. Hacía una década de la victoria de Nadal este año.

R. Y es un torneo especial. Se juega en España y, por desgracia, con la crisis y la situación actual, sólo hay dos Challengers aquí. Ganar en El Espinar, con toda la tradición que tiene y con los jugadores buenos que han pasado por allí y han ganado, y los que no lo han hecho, porque Federer pasó por allí y no ganó, fue increíble. Y hacerlo delante de mis padres y de mis hermanas me hizo sentirme mucho más orgulloso de esa victoria.

P. Sólo dos Challengers en España...

R. Hay muy poco apoyo por parte de la Federación Española a los torneos menores. Luego se quejan de que no hay relevo. Dicen que no vienen tantos tenistas como los que hay ahora, pero no puedes pedir que salgan jugadores si no inviertes en la cantera.

P. ¿Pero hay relevo?

R. El momento que vive España actualmente en tenis es único. Es algo que no vive ningún país. Tener un Nadal, que gane los cuatro torneos del Grand Slam, casi todos los Masters 1000, todos los torneos de tierra batida, sea número uno del mundo... es algo casi imposible. Luego, tener a Ferrer, Almagro, Granollers... hay muchísimos jugadores capaces de ganar torneos. Ya lo han hecho en la Copa Davis, ganándola casi cada año. Es difícil, pero vienen jugadores que serán capaces de dar la talla dentro de unos años. Hay que darles tiempo, tampoco meterles prisa, porque si no llegan con 20 o 21 años lo harán con 23 o 24.

P. No obstante, la tendencia actual es un relevo más tardío. No hay campeones de Grand Slam con 18 años.

R. Es que el tenis actual es más físico. Los jugadores se cuidan mucho más: fisioterapeutas, nutrición, preparación física, estiramientos o recuperación después de partidos. Hoy es todo más profesional que antes. Una persona físicamente está hecha con 26 o 27 años y si juega contra gente de 18 o 19, que no están tan formados, siempre tendrán un poco de ventaja. Salvo si eres tan bueno como Nadal.

P. Similar situación ocurre con el número uno del mundo. La generación de Dimitrov, Tomic, Raonic, Janowicz... no está claro quién ocupará ese puesto en el futuro cuando el relevo se produzca.

R. No lo sé, pero espero ser uno de los que tenga opciones de estar ahí arriba (risas).

P. ¿Bautizarte en un Grand Slam ante Federer en la central de Roland Garros fue un sueño o una pesadilla?

R. Debutar en un Grand Slam siempre es un sueño, algo que imaginas toda la vida. Hacerlo contra Federer, en una pista central, con las miles de personas que estaban viendo el partido en directo y las que lo seguían por televisión... Fue una gran experiencia. Un regalo poder jugar contra uno de los mejores jugadores de la historia. No fue todo lo bien que esperaba, pero no pasa nada, tendré más oportunidades de volver a jugar en Grand Slam.

P. ¿Qué te dijo Dudu antes de salir a pista?

R. Intentó tranquilizarme. Me dijo que era un partido más, que no pensase que tenía a Federer tras la red y que intentase jugar lo mejor que sé. Pero claro, una cosa es decirlo y otra hacerlo (risas).

P. El padre de Djokovic declaró días atrás que Federer posiblemente era el mejor de la historia, pero que como persona era completamente lo contrario.

R. Tampoco conozco a Federer, ni su relación con Djokovic o con su padre, como para poder opinar. Sólo he coincidido con él en el partido de Roland Garros, nos dimos la mano, como se hace tras finalizar cada partido, y me dijo unas palabras de ánimo para que no me preocupase, entendiendo la situación que yo afrontaba al debutar en Grand Slam, en una pista central y contra él. No me pareció mala persona, pero tampoco lo puedo juzgar.

P. ¿Es el mejor de la historia?

R. No sé si es el mejor de la historia porque cada uno tiene una opinión distinta. Es seguro que es uno de los mejores de la historia, no sólo por títulos, sino por su forma de jugar, por como se mueve por la pista y por como afronta los partidos. Jugar contra él es un sueño, un sueño que tienen todos los chicos jóvenes, jugar contra las grandes estrellas como pueden ser Nadal, Djokovic, Murray o Federer. Por suerte, lo he hecho y espero poder volver a hacerlo alguna vez más.

P. El italiano Quinzi dijo hace unos días: "A Nadal y Federer nunca les cazan con dopaje. Veo a Djokovic recuperar y me hago preguntas".

R. Es un tema que desconozco, no sé si hay dopaje o no. En mi caso, que es el que conozco bien, no me dopo, no uso dopaje para jugar a tenis. Es lo único que puedo decir. Supongo y espero que no haya dopaje.

P. ¿Es más importante ser buen tenista o buena persona?

R. Es más importante ser una buena persona, pero se puede ser las dos cosas; buena persona y buen jugador. Una cosa no quita la otra.

Comentarios recientes