Cinco apuntes sobre el regreso de Nadal en Montreal

El mallorquín retomó la competición individual 43 días después de caer eliminado en la primera ronda de Wimbledon

Rafael Nadal regresó a competición en modalidad individual 44 días después de su última presencia: la derrota en la primera ronda de Wimbledon. El balear, que disputa en el Masters 1000 de Montreal su segundo torneo sobre cemento tras el competido y conquistado en Indian Wells, busca en tierras canadiense asaltar las leyes de una superficie pisada en una sola ocasión en los últimos 16 meses. En el choque que ilustraba su retorno deportivo, envuelto por rachas de viento intensas, el mallorquín gobernó con solvencia a Jesse Levine (6-2 6-0).

En Punto de Break, con las reservas de estar hablando apenas de un encuentro, anotamos una serie de reflexiones sobre el regreso a las pistas de Rafael Nadal.

Rodilla izquierda ‘desnuda’ – El balear ha venido envolviendo la maltrecha articulación con un pequeño vendaje. Un esparadrapo afianzado a la altura del tendón rotuliano. Cuestionado por la utilidad de tal remiendo, el mallorquín declaró durante el pasado torneo de Madrid que en realidad no servía para nada. Como ya ocurriera en su encuentro de dobles con el que abrió participación en Montreal, saltó a pista libre de toda atadura, con la articulación desnuda. Meses atrás en declaraciones realizadas a lainformacion.com Alberto Muñoz Soler, médico especialista en Psiquiatría y en Medicina de la Educación Física y el Deporte, indicaba que tal complemento tiene un efecto importante. “Vale para estar alerta sobre una zona. Es una protección psicológica. Teniendo la banda en la rodilla eres consciente de que no puedes cometer conductas insensatas con esa zona. Es como una especia de alerta que te avisa de que no puedes llegar al límite. La banda es como una voz que te dice: está mal así que ten cuidado. No tienen efectos terapéuticos, aunque en teoría lo que hacen es sujetar, en este caso, la rodilla”. Presente de manera permanente desde su reaparición en Viña del Mar, en esta ocasión prescindió de ello.

Seguridad en apoyos – Su derrota en WImbledon a manos de Steve Darcis permitió observar un detalle llamativo en el esquema del mallorquín. Renunciaba a golpear reveses salvo que la esfera estuviera cerca del muro y, por ende, fuera inevitable soltar ese flanco de golpeo. Siempre que podía rodeaba ese golpe para impactar derechas. Mostraba un desplazamiento lateral alegre, clave para dibujar esos rodeos, pero inseguridad a la hora de clavar los pasos. Desprendía tal incomodidad en los apoyos con la pierna izquierda que ejecutaba, en el momento de tener que colocar esa pierna por delante, el backhand sin posar la cadera. Dejando la pierna colgando. En Montreal, en la vuelta al cemento, dio muestras de renovada confianza en esas acciones. De hecho, el revés fue un arma clave en su triunfo en Indian Wells. Profundo, siendo bastante agresivo con ese flanco. Con el dominio supuesto en la derecha, el revés constituye un elemento capital en esa voluntad del mallorquín por acortar los puntos y jugar más cerca de la línea de fondo como medidas para reducir los trotes y en consecuencia proteger las rodillas. Fue capaz de ejecutarlo en los momentos precisos. En cuanto a la hora de rodear y lanzar derechas, trote poderoso en las piernas.

Partido idóneo de rodaje – El hecho de no encarar un cañonero en la primera ronda es una bendición para el mallorquín. De hecho, ha ido cogiendo temperatura en el pulso después de un inicio algo frío, algo difícilmente asumible ante un sacador incontestable. Se ha visto desde un primer momento ante un rival con gran servicio pero incapaz de dictar sentencia en el punto antes del tercer tiro. Nada de partidos en el alambre ante rivales que le sacan de pista a base de manotazos (un patrón de juego presente en sus algunas de sus derrotas/sustos más recordados (Soderling, Del Potro, Isner, Rosol,…) En ese sentido, margen para el de Manacor para respirar en un encuentro con ritmo teniendo, al ser portador del cambio de ritmo más poderoso del duelo, la capacodad de decidir la temperatura del intercambio con frecuencia. Al ser el segundo torneo en 16 meses sobre cemento ser capaz de gestionar el partido dentro de los propios términos es un valioso aliado.

Agresividad – Un requisito prioritario en pista dura ejecutado desde el primer partido. Tras la primera rotura lograda en el segundo juego al saque del canadiense, hasta entonces algo impreciso ante un rival inicialmente desbocado, el mallorquín se ha mostrado solvente a la hora de soltar la mano. Se le ha visto bastante bien acoplado a las leyes que le requiere el cemento. Marcando diferencias con la derecha, cómodo a la hora de jugar profundo siendo capaz de variar direcciones al mismo tiempo. Sin dudar a la hora de entrar en pista para aprovechar cada pelota corta del rival. Esa decisión por dar prioridad al camino frontal antes que el lateral es decisiva para aminorar las carreras en cemento. Al servicio, tomando temperatura. Tras comenzar el partido buscando la derecha del rival, mostró sensibilidad táctica para detectar el agujero en el revés y forzar en ese flanco una cuota reciente de servicios. El resultado: cerca de un 50% de servicios no devueltos por Levine. Es decir, casi la mitad de los puntos al saque de Rafa no precisaron de un golpe de fondo para ser anudados.

Intimidación al resto – Durante amplios tramos del partido ha mantenido la voluntad por respirar al acecho de la línea de fondo, concediendo apenas metro y medio, incluso ante primeros saques. Presionando el saque de Levine, forzando al canadiense a asumir riesgos con segundos servicios (conduciendo en consecuencia al canadiense a numerosas dobles faltas – promediando un prohibitivo registro cercano a 2 concesiones por juego). Las diferencias de nivel se fueron acentuando conforme avanzó el partido, terminando el canadiense desangrado por sus propias imprecisiones (32 errores en un encuentro de 14 games). Ese vivir colgado de la línea es un signo de confianza de Nadal en los propios reflejos para ser capaz de desatar el automatismo desde la devolución. Ha terminado ganando más de la mitad de los puntos al resto. Algo que, si bien el calibre de los rivales fue superior como también lo era el rodaje competitivo, no consiguió en ningún duelo de Indian Wells.

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Primeras reacciones del mallorquín: "Las condiciones estaban complicadas, hace mucho viento. He hecho lo que tocaba. Jugar bien concentrado. He aprovechado las oportunidades para hacer break y eso me ha permitido jugar con tranquilidad en el resultado. Fue difícil hacer un gran partido en estas condiciones. Me siento bien entrenando a pesar de que la pista es bastante rápida.

Hace un viento complicado de controlar. Al comienzo he jugado con algún error propio de la inactividad y la tensión de entrar en un partido. He ido encontrarme mejor con mi drive y con el revés me he sentido bastante bien"

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