Nicolas Mahut renace en el césped de Rosmalen

El tenista francés Nicolas Mahut venció a Xavier Malisse y se coló en la final del torneo de Rosmalen, su primera final ATP en seis años

Del llanto a la alegría. Y todo en menos de dos semanas. Hace trece días Nicolas Mahut lloraba desconsolado sobre el hombro de Michael Llodra, su compañero de dobles en la final de Roland Garros. La pareja francesa había perdido el encuentro ante los Bryan en el desempate del tercer parcial, y por las mejillas del tenista de Angers se escapaban lágrimas de frustración. En el día de hoy, un error de Xavier Malisse provocó el grito de júbilo de este veterano galo que ha accedido a su primera final ATP en más de seis años. Lo ha hecho en Rosmalen, sobre césped, lugar donde jugó en el ya lejano 2007 sus otras dos finales en el circuito. En césped, el actual #240 del ranking se transforma.

Semana que precede a un Grand Slam. Pero no a un major cualquiera. Wimbledon está a la vuelta de la esquina y los tenistas más modestos afilan armas dispuestos a llegar en la mejor forma posible a The Championships. Eastbourne, en Gran Bretaña presentó un plantel interesante, a pesar de la ausencia de jugadores entre los diez primeros en el cuadro. En la final, se encuentra Feliciano López, uno de esos jugadores que se transforman sobre hierba y que suelen ser muy peligrosos sobre el tapete verde. Su rival saldrá del partido del duelo que disputarán Gilles Simon y Andreas Seppi, dos tenistas con un ranking relativamente alto y que no son especialistas en la superficie.

En el clásico torneo de Rosmalen, que se disputa en Holanda, el panorama es muy similar al de Eastbourne. En la final estará Stanislas Wawrinka, décimo clasificado del ranking ATP y que a pesar de no tener buenos registros sobre césped llegará al partido por el título sin ceder un solo set. No estaba en las quinielas el suizo, pero luchará por hacerse con su primer cetro en hierba. Al otro lado de la red tendrá a otro jugador veterano, que como López se encuentra como pez en el agua sobre el tapete verde. Se trata de Nicolas Mahut, un tenista con una dilatada experiencia en la superficie.

Salido de la clásica escuela francesa, la depurada técnica de Nico le ha dado grandes réditos a lo largo de su carrera tanto en hierba como en pista cubierta. Con resultados más destacables en la modalidad de dobles, en individuales también ha tenido sus momentos de gloria. En el año 2007 alcanzó la final en el Queen's Club de Londres y tuvo pelota de partido ante Andy Roddick. La victoria se le escapó, al igual que en Newport, donde el título se lo llevaría su compatriota Fabrice Santoro. Desde ese momento, y hasta el día de hoy, Mahut no volvió a pisar una final ATP. Siempre lo hizo hierba, la superficie que le hará pasar a la historia.

Entre el 22 y el 24 de junio Nicolas Mahut protagonizó junto a John Isner la batalla entre las batallas. Once horas y cinco minutos estuvieron estos dos gladiadores sobre el césped de la pista 18 del All England Lawn Tennis Club. Ya en la fase previa, una semana antes de comenzar ese encuentro, protagonizó un partido maratoniano ante el británico Alex Bogdanovic, del que salió victorioso al ganar 24-22 en la tercera manga. En esta ocasión, el estadounidense acabó ganándole la partida por 70-68 en el acto definitivo.

El partido más largo de la historia había llegado a su fin. Nicolas Mahut entraba en en la épica de este deporte, y no lo hacía como el gran perdedor. A esas alturas de la película, el resultado del encuentro seguía siendo importante pero la hazaña cobró una dimensión que iba más allá de lo competitivo para alcanzar un cariz mucho más humano. En un reportaje que realizó Canal+ Francia sobre el partido, el entrenador de Isner contó como su pupilo se echó a llorar tras el segundo día preguntándole sobre lo que estaba haciendo mal. Craig Boynton le respondió: "No estás haciendo nada mal, John. Simplemente Nico está jugando de forma increíble."

Esa batalla física y psicólogica causó estragos durante meses a ambos jugadores. Y precisamente coincidió con el declive de juego de Mahut. No consiguió recuperar su condición de top100 hasta un año después. Desde entonces, cuajó sólidas actuaciones sobre pista cubierta, mayoritariamente en torneos Challengers, y pobres resultados en eventos ATP. Sin embargo, en hierba todo es diferente. El pasado curso batió a Andy Murray -defensor del título- en Queen's, y este año de nuevo se enfrentó al británico en el césped londinense, poniéndole las cosas difíciles a pesar de no poder arañarle un set.

Precisamente fue la semana pasada en Queen's cuando ganó su primer partido ATP del año. Hundido en el puesto #240 del ranking ATP, en Rosmalen ha logrado encadenar victorias consecutivas por primera vez en doce meses en un evento perteneciente al circuito. Seis años después va a tener de nuevo otra oportunidad para inaugurar su palmarés al más alto nivel. Su servicio, su gran revés a una mano, y sus reflejos en la red bien merecen una recompensa. La recompensa que quizá le faltó en la pasada final de dobles de Roland Garros o en aquel interminable partido ante Isner en Wimbledon. Pase lo que pase mañana, en la catedral del tenis ya le han obsequiado con una invitación para jugar el mejor torneo del mundo. Pero Nicolas Mahut seguro que querrá más. Esta vez le toca ganar.

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