Andy Murray y la temporada de hierba

El tenista de Dunblane ha iniciado con fuerza la temporada de césped ganando sus dos primeros partidos en Queen's

Andy Murray y Wimbledon. Wimbledon y Andy Murray. Una dualidad destinada a unirse. El británico, segundo clasificado del ranking ATP, vuelve a tener como objetivo principal coronarse como campeón en la catedral del tenis. En el All England Lawn Tennis Club, el tenista de Dunblane buscará convertirse en el primer jugador británico en coronarse campeón desde que lo hiciese el mítico Fred Perry en 1936. Antes, el siempre clásico test del Queen's Club, donde el escocés se proclamó campeón en 2009 y 2011. En esta edición, ha superado los dos primeros envites y se encuentra en posición de ganar el título por tercera ocasión.

La posición de un jugador como Andy Murray no es la más sencilla del panorama tenístico. Con nacionalidad británica y con un brillante pasado como junior -ganador del US Open 2004- las exigencias que se le pusieron al escocés siempre fueron muy altas, y más cuando con dieciocho años recién cumplidos batía a todo un top-20 como Stepanek y cedía en cinco mangas ante todo un finalista de Wimbledon como David Nalbandian. De esas primeras batallas hasta el 2013 hay un largo camino, pero desde ese mismo momento, el mejor británico de la última decada tuvo que lidiar con la presión.

Presión por parte de la prensa, que no quería ver como se convertía en un jugador como Tim Henman, que se estrelló una y otra en las semifinales de The Championships. En 2006, Murray batía a Roddick -finalista de las dos anteriores ediciones- y sucumbía ante un enrachado Marcos Baghdatis en octavos de final. Presión por parte del público, que le criticó duramente su conservadurismo en los encuentros que perdió ante Nadal en 2008, 2010 y 2011, y aquella semifinal que cedió ante Roddick, en la que parecía escaparse su gran oportunidad de poder conseguir el título.

Sin embargo, el pupilo de Ivan Lendl nunca se ha rendido. En la pasada temporada asistimos a la consagración del escocés como gran jugador de élite. El cambio empezó a notarse en el Open de Australia, donde forzó al invencible Novak Djokovic hasta el acto definitiva. En Londres, sin top5 de por medio tras la temprana eliminación de Rafael Nadal, llegó a la final convirtiéndose en el primer británico en alcanzar el partido por el título en más de siete décadas.

A ese éxito le siguió la victoria en los JJOO de Londres y su primer título de Grand Slam en el US Open. La capital de Gran Bretaña vio como Murray se hizo grande y Nueva York fue testigo de su ascenso definitivo al club de los ganadores. 2013 debía suponer la consagración de Murray como el segundo mejor jugador de la ATP y una alternativa seria para Djokovic. Y si bien es cierto que dio la cara en Melbourne llegando hasta la final y arrebatándole un set al número uno del mundo, las cosas se han ido torciendo poco a poco.

La temporada de tierra batida ha sido para olvidar. Tempraneras derrotas en Montecarlo y Madrid, y la lesión en la espalda que se agravó en Roma, le obligaron a dejar la arcilla europea sin resultados de renombre, pero a su vez le han permitido preparar con mucho más tiempo su parte preferida de la temporada. El césped ha llegado y otro años más, Andy Murray es candidato a todo. Bicampeón en el Queen's Club y finalista de Wimbledon, el tenista de Dunblane quiere hacer historia y convertirse en el primer británico en triunfar en la catedral del tenis desde Fred Perry.

En la hierba de Queen's hay que estar preparado. Si bien es cierto que Andy ganó los títulos en 2009 y 2011, cedió en las primeras rondas a la hora de defender la corona lograda el año anterior. En la primera ronda del acogedor y clásico torneo londinense le esperaba Nicolas Mahut. El francés, verdugo el pasado curso de Murray en este mismo evento, era una dura piedra de toque, pero a pesar de la inactividad, el británico superó el examen con nota en un encuentro que se debió acabar ayer pero que finalizó hoy jueves debido a la lluvia.

En octavos de final, el australiano Marinko Matosevic no fue rival. El oceánico de origen bosnio solo le pudo hacer cuatro juegos, y fue testigo del dominio del escocés sobre esta superficie. No solo es capaz de defenderse como en superficies más lentas, sino que es capaz de manejar otros golpes como la volea o romper el ritmo del rival a base de dejadas o golpes cortadas. La gama de tiros que posee Andy Murray, unido a su nivel tenístico, le sitúan entre los favoritos para hacer algo grande en hierba. Veremos si responde por fin a las altas expectativas de los británicos.

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