Españoles y franceses, los grandes dominadores de Roland Garros

Españoles y franceses dominan en número los octavos de final del segundo Grand Slam del curso que este año no cuentan con ningún americano

Roland Garros se está convirtiendo en una dura lucha entre tenistas españoles y franceses. Los ibéricos han conseguido ubicar a cuatro tenistas entre los 16 primeros, uno más que ha conseguido Francia.

Sin tenistas argentinos en el cuadro, ni siquiera norteamericanos en el camino desde que cayeran todos en la segunda ronda, sin huella de italianos, ni por supuesto de suecos o australianos, Roland Garros se está convirtiendo más que nunca en una lucha entre españoles y franceses, los dos países con más representantes en los octavos de final, con cuatro y tres representantes cada uno.

Rafa Nadal siempre ha ganado a Richard Gasquet en sus duelos.

Ambas potencias están demostrando una total hegemonía en este 2013 que lo están trasladando ahora a la tierra parisina. España, tiene en sus filas dos Top 10, trece Top 100 y diez títulos en sus manos en este inicio de campaña. De hecho, hasta en 18 finales de los 31 torneos disputados hasta el momento ha habido presencia española en la lucha por el título y sólo en dos eventos sobre arcilla no habido algún finalista español (Düsseldorf y Múnich, en este último porque no jugó ningún tenista hispano).

Francia, por su parte, tiene ya tres títulos (dos Gasquet y uno Tsonga), tres finales más y 12 jugadores entre los 100 primeros, si bien presenta el hándicap de que desde 2008 con Tsonga no gana un Masters 1000, algo que España si hace con frecuencia en la actualidad (tres en 2013 y dos finales más). Dicho de otro modo, si juntáramos los tenistas de ambos países en el Top 100, tendríamos que la suma de éstos representan el 25% del grupo de los 100 primeros.

Números ilustrativos de un dominio trasladado ahora a la capital gala, dominada en estos últimos años con mano de hierro por España que apenas ha dejado escapar tres coronas de Roland Garros en el nuevo milenio (Gustavo Kuerten, Gastón Gaudio y Roger Federer), pero que empieza a encontrar cada día más resistencia en tenistas locales, quizás, ya cansados del abrumado control español.

Y es que la evolución gala en Roland Garros en los últimos años es encomible. Hablábamos semanas atrás de la maldición local que les acompaña y que les impide sumar su Grand Slam desde que en 1983 lo hiciera Yannick Noah, o como en los últimos 30 años apenas habían logrado clasificar tan sólo cuatro semifinalistas o como en 2007 ni siquiera fueron capaces de entrar a un tenista en los octavos de final.

Francia ha clasificado a tres representantes en octavos de Roland Garros.

Hoy, sin embargo, eso parece toro pasado. Sin ser jugadores con claro potencial para llegar a ganar el torneo, al menos si están consiguiendo configurar una escuadra numerosa y peligrosa que compite con la española y que les discute el poder, por lo menos, en estas rondas intermedias. Es decir, empiezan a configurar una clase media de tenistas tan potente como la de España y lo hace además con un característica común: no siguen un patrón común de juego. Igual que los tenistas de la Armada siguen un estilo homogéneo salvo excepciones de juego básicamente de fondo con golpes liftados, en Francia cada jugador es un mundo.

Posiblemente Simon con Federer, ni Gasquet o Tsonga lleguen a semifinales, pero lo que está claro es que Francia avanza y ya no deja a España sola. Más bien, empieza a discutirle la hegemonía, a falta eso sí de dar ese paso hacía delante que significan Nadal o Ferrer.

Está claro que son tendencias pasajeras y que en los próximos años existen altas probabilidades de que centroeuropeos (Dimitrov, Vesely), australianos (Kyrgios, Tomic) o estadounidenses, vuelvan a copar las posiciciones de cabeza en el ranking y luchen por los títulos importantes. Pero mientras eso ocurre, España y Francia son quienes controlan la situación.

Penosa actuación de América

El dominio español y francés tiene como contrapartida el pésimo papel desarrollado por América. El nuevo Continente ya sufrió un duro golpe en el pasado Open de Australia al quedarse sin ningún representante en los cuartos de final, siendo Milos Raonic el único octavofinalista de esa amplia zona geográfica del planeta. Esta vez, la cosa ha sido peor. Entre los 16 clasificados para la disputa de los octavos, no hay ninguno de Norteamérica o Sudamérica, y menos de Centroamérica, y sí 14 europeos, uno asiático y otro africano.

35 países, 908 millones de habitantes y ni siquiera un único representante. ¿El motivo? Sin duda, el declive de Estados Unidos como superpotencia mundial y la lesión de Juan Martín del Potro, el estandarte actual del tenis argentino. Sin duda, parece que en América el tenis ya no es lo que era.

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