Serena y sólo Serena: campeona en Roma

La estadounidense, sólida #1, gana Roma cediendo menos de dos juegos por set. Incontestable dominio previo a R.Garros

Serena Williams conquistó el torneo de Roma, quinto cetro del año y quincuagésimo primero de su carrera, tras derrotar a la bielorrusa Victoria Azarenka (6-1 6-3). Es el último paso previo a la disputa de Roland Garros. Antes de emprender la candidatura del “Grand Slam más complicado de ganar” en palabras de la número 1, del mundo vuelve a mandar un aviso a navegantes. Tras pasar por encima de Sharapova en Madrid ha hecho lo propio con Azarenka (¡41 ganadores en 74 puntos ganados!) en el Foro Itálico resarciendo la última derrota cosechada en Doha. Esto es, dos contundentes golpes sobre sus dos máximas oponentes deportivas en la antesala del templo parisino.

El paso de Williams por la capital italiana deja un reguero prohibitivo. He aquí sus sets jugados: 6-2, 6-2, 6-0, 6-1, 6-2, 6-0, 6-3, 6-0, 6-1, 6-3. Mangas más o menos ajustadas de lo que indica el marcador según casos. Pero el desenlace que marcha al libro no aguanta réplica alguna. Apenas 1.4 juegos entregados por manga. Sencillamente imperial.

En 2012, retirada en Roma mediante, Serena llegó a París sin derrotas en tierra batida. Con una de las giras entre polvaredas más brillantes de su trayectoria. Recolectando coronas en un arcoíris de polvo de ladrillo (el verde de Charleston, el azul de Madrid,…), triunfal entre deslizamientos. Pero cayó en primera ronda de Roland Garros. Jamás había entregado un pulso de apertura en un Grand Slam –y había disputado 46 con anterioridad-. Tras una preparación ilusionante se encontró con una puerta cerrada en la cara.

¿Puede pasar lo mismo esta temporada? Como en 2012 Serena llegará a París con un rodaje brillante en tierra batida. Esta vez habiendo extendido su dominio hasta el polvo de ladrillo rojo. No ganaba la menor de las Williams un cetro en tal firme desde 2002. En 2013, sin embargo, llegará imbatida a Roland Garros en tal entorno, habiendo coronado las grandes plazas de Madrid y Roma. Sólo ha entregado dos mangas tras 16 partidos disputados en la superficie esta temporada.

¿Qué cambia este año respecto al anterior? Se confiesa Serena como un ser más manso, de corteza más gruesa respecto a los sentimientos. Con una digestión del éxito que no da paso a un torrente emocional. Logrando un estado mental de relativización del resultado. Lo comentó en Madrid e insiste en tal cuadro de aproximación psicológica en Roma. “Me siento distinta este año. Mucho más calmada mientras que el año pasado me sentía feliz y bien. Me siento más tranquila y preparada para jugar con más consistencia”. Pentacampeona antes de París, jamás ganó tanto a estas alturas de año.

Hay una máxima competitiva que reza lo siguiente: sólo eres tan bueno como tu próximo partido. Tu pasado tiene nombre y son las seis letras que abren esta frase. El bagaje que vive en tu espalda pesa, pero no decide. El historial escrito por tus zapatillas abriga, pero no determina. Y aquí hay una mujer destrozando sus propias marcas, asentada como cabeza visible de la disciplina pero consciente de que el tropiezo no entenderá de relajaciones. Por muy dulce que pinte la película, el final puede tardar poco en tornarse amargo. “Nada es perfecto nunca. Aprendí eso el año pasado cuando me sentía perfecta. Por tanto, aún estoy en zona de peligro”.

Es una Serena preocupada por el pequeño detalle. Con atención cuidada a la preparación. Con minuciosidad en la labor para pulir el desperfecto. Tras su semifinal ante Halep, apenas tres juegos entregados, la americana se retrasa en rueda de prensa y despierta la curiosidad de la prensa desplazada. ¿Dónde está Serena? ¿Tiene algún problema físico? “Me he marchado a entrenar. No estoy contenta con la forma en que he jugado y necesito trabajar en ciertas cosas para ser capaz de hacer las cosas bien aquí y las próximas semanas”.

Una realidad es incontestable: Serena Williams no ha perdido un partido desde que se convirtiera en la número 1 WTA más veterana de la historia. Como si la jerarquía plasmada en listas hubiera tenido un impacto definitivo en pista. Eso es rozar junio y no conocer la derrota desde el mes de marzo. Eso son cuatro torneos sellados de manera consecutiva, algo nunca conseguido por Serena. Y eso son 24 victorias hiladas por la mejor tenista de la última década. Es, también, la racha más amplia de su vida profesional.

¿El mejor período de su trayectoria? “He sido muy consistente. Quizá lo sea, no pienso en ello. Pero nunca me he sentido mejor, tan sana y tan joven” confesaba durante la semana en Roma. Nunca se ha sentido mejor una mujer que hace días alcanzó el medio centenar de títulos individuales. Nunca se ha sentido tan sana una mujer que meses atrás superó una embolia pulmonar que cerca estuvo de cerrar algo más que el tenis en su existencia. Y nunca se ha sentido tan joven una mujer asentada en el trono femenino a una edad que nadie logró.

Un período aprovechado por la estadounidense para marcar el territorio de manera tremebunda. Con su victoria romana ante Azarenka, Williams cuenta en su haber con un naipe de valioso peso: haber coronado el último precedente ante todas las tenistas que forman el top10. Acudirá a Roland Garros con el recuerdo reciente de su parte. De cara a un cruce de alta temperatura, en cualquier combinación de élite, tendrá la aguja mental virada hacia su terreno.

Sale Serena de Roma muy consolidada como primera dama. Su margen respecto a sus más inmediatas perseguidoras se ha cuadruplicado en la capital italiana. Incapaz de defender su corona en Roma, Sharapova ha visto el margen de 400 puntos que le separaba de Williams estirado por encima de las 1.600 unidades. Una brecha que puede alcanzar categoría de profunda herida en un París donde vuelve a proteger título por la primera ronda presentada por Serena.

Y de cara a Roland Garros, ¿llega alguien mejor que Williams? ¿Con qué garantías físicas arribará una Sharapova enferma forzada a la renuncia en Roma? ¿Qué papel mostrará una Azarenka algo lenta tras un parón deportivo prolongado pese a su final en Italia? ¿Qué tendrá que decir una Li inmersa en sus peores resultados en casi un año? ¿Hace falta valorar la relación de Radwanska con la arcilla? ¿Es Sara Errani la alternativa con mejores sensaciones?

Cuesta no colocar a Serena en la primera posición de salida. Cuesta, más bien, poner a alguien al rebufo inmediato de Serena. No obstante, es un torneo esquivo desde hace más de una década, como Roma. El mayor rival estará en su fuero interno. Serena contra Serena.

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