Mikhail Youzhny se reivindica en Madrid

El veterano ruso venció a Almagro y luchará ante Nadal por un puesto en cuartos de final

Mikhail Youzhny será el rival de Rafael Nadal en los octavos de final del Masters 1000 de Madrid. El veterano jugador ruso ganó en un durísimo partido a Nicolás Almagro en la pista Arantxa Sánchez Vicario, demostrando que aún corre mucho tenis por sus venas. Por primera vez desde 2010, se encuentra en la antesala de los cuartos de final de un evento de esta categoría, y en esta semana ya ha tumbado a dos top30. ‘El Coronel’ no está tan acabado como muchos pensaban.

Nuestro protagonista de hoy es uno de esos tenistas eternos, de los que resisten al paso del tiempo, los que simbolizan la longevidad de un deporte al que empezaron a jugar cuando no eran más que unos chiquillos. Mikhail Youzhny, que en apenas mes y medio cumplirá 31 años, es entrenado desde 1992 por Boris Sobkin, que le apoya siempre con un rostro imperturbable en la grada de todos los torneos que disputa. La relación que tienen como entrenador-jugador parece algo inquebrantable, a pesar de todos los altibajos que ha tenido el ruso a lo largo de toda su carrera.

Y es que Youzhny fue un héroe inesperado. Con solo 20 años, a finales del año 2002, se le presenta la oportunidad de disputar el quinto punto de la final de la Copa Davis ante Francia tras la lesión de Yevgeny Kafelnikov. Su rival, Paul-Henri Mathieu, un tenista de su misma edad y con un ranking y una progresión similar, es el favorito. Ambos habían sumado ya coronas ATP a pesar de su juventud y se postulaban como dos grandes proyectos de futuro. Bajo el techo parisino, resbalando sobre la arcilla y con un golpe cortado endiablado, el tenista moscovita fue poco a poco minando la moral del jugador galo, que acabó desperdiciando dos sets de ventaja y cediendo el encuentro en un dramático quinto acto.

A partir de ahí, la carrera del ruso ha sido como una montaña rusa. Siempre se le achacó una alarmante falta de constancia. Una irregularidad que enterraba ese revés tan estético que clavaba a las líneas ante cualquier rival en un día bueno. Un jugador completo, con toque en la red, con buena mano para las dejadas, y con habilidad para competir de tú a tú contra cualquier oponente desde el fondo de la pista. Un par de semifinales en el US Open, la octava plaza del ranking ATP como mejor clasificación, ocho títulos y más de 400 victorias alumbran el palmarés de un jugador que ha iniciado en el 2013 su decimocuarta temporada en el circuito.

Finalizó hace tres temporadas entre las diez mejores raquetas del mundo y desde entonces poco se ha sabido de él salvo el solitario título logrado en Zagreb hace quince meses. Derrotas en primeras rondas que se han sucedido una detrás de otra y la sensación de que el mejor tiempo del soviético ya pasó. Su único gran torneo, el pasado Wimbledon, donde alcanzó los cuartos de final por primera vez en su carrera. Con ese gran resultado conseguía haber estado entre los ocho mejores de los cuatro Grand Slams, un logro al alcance de pocos tenistas, lo que demuestra lo todoterreno que puede llegar a ser.

A día de hoy, el pupilo de Sobkin vive más de las rentas de resultados pasados que del rendimiento actual. Situado en el puesto treinta y uno de la clasificación mundial, en la presente temporada presenta un balance de nueve victorias y diez derrotas, que ha conseguido mejorar en el Masters 1000 de Madrid tras ganar a dos top-30 como Fabio Fognini y Nicolás Almagro. Ante el italiano, en el partido de debut, superó tres bolas de partido al resto para darle la vuelta al duelo. Hace escasos minutos, logró salvar hasta quince bolas de rotura para neutralizar el potente juego del español. Duro de batir sobre el polvo de ladrillo de La Caja Mágica.

Un jugador irregular, con un tenis limpio y directo, que si pasa un par de rondas puede poner en dificultades a cualquiera. Por tanto, peligroso. Enfrentarse por un puesto en cuartos de final a un jugador como Rafael Nadal son ya palabras mayores. Pero durante años, Youzhny fue un quebradero de cabeza para el mallorquín. Le batió en el US Open y estuvo a un set de eliminarle de Wimbledon. Si bien es cierto que ya han pasado muchos años de aquello y ambos tenistas se encuentran en circunstancias muy diferentes, no hay que fiarse de ‘El Coronel’.

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