Ayumi Morita: orgullo japonés

Enrachada en Copa Federación, es top30 en la race de 2013 y con 23 años es la viva esperanza de la escuela japonesa

Ayumi Morita (11 de marzo de 1990): hoy les trazaremos un perfil de la joven tenista japonesa que pronto acudirá a España como líder del equipo nipón que tratará de arrebatar a España un sitio en el Grupo Mundial I de Copa Federación. Ayumi, consolidada en el top40 y con un juego agresivo a la par que consistente, es titular de un registro de victorias espectacular en nombre de su país, y entrando en análisis puede protagonizar muchos más temores de los que se vienen presuponiendo.

Ayumi Morita, 森田 あゆみ, nació en Ōta, ciudad típicamente industrial japonesa. Una familia humilde y normal, de la que hereda el gusto por el deporte, especialmente por su madre exjugadora de voleyball. Admiradora desde pequeña de la clásica tenista nipona: Ai Sugiyama y de Kimiko Date (con la que recientemente ha compartido equipo en la Copa Federación), así como de Justine Henin, su tenis tiene una nota muy característica: juega todo a dos manos. Es la estela de Monica Seles, que hoy representa como mayor figura Marion Bartoli, y que tiene en Morita una digna representante.

Actualmente ocupa el #43 de la WTA, aunque está entre las 30 mejores del 2013. Su mayor defecto es el servicio y la falta de valentía para afrontar los partidos clave ante tenistas superiores a ella en el ranking. Mide apenas 1’63 m, y su carácter en pista parece que no le ayude en exceso pues se frustra rápido, aunque también es cierto que logra mantener la atención en partidos igualados hasta el último momento. Fuera de pista es introvertida, pero dulce y tranquila; como la inmensa mayoría de las japonesas. Su tenis es peculiar, necesita estar cerca de la pelota para poder pegarle con potencia; de ahí que una de sus mayores virtudes sea la velocidad, sin esa agilidad característica de las tenistas japonesas no habría llegado a ser tenista profesional.

Toda la escuela nipona bebe de unos orígenes muy similares. Se crían en el lugar, hasta hace no tanto, muy alejado de los ‘núcleos’ del tenis mundial. Allí crecen como juniors (Ayumi llegó a ser #3 del mundo en esa categoría) y después pasan a disputar los torneos ITF japoneses, chinos, australianos, taiwaneses, indios y poco más. Siempre se topan con jugadoras similares. Se empiezan a conocer. Compiten durante el 90% del año durante los años clave en su crecimiento ante tenistas que juegan siempre rápido, plano, agresivo pero consistente. Y así es como nacen las tenistas japonesas, donde normalmente las empuñaduras y los golpes peculiares poseen un granero de profesionales, como en pocos lugares del mundo.

En ese entorno creció Morita. Su tenis directo y consistente, golpeando con las dos manos tanto de derecha como de revés, siempre muy plano y enfocada plenamente en el juego, le sirvió para triunfar en bastantes ITF, la mayoría en pistas duras, en Japón, China o Tailandia. El salto al circuito lo dan todas cuando llega la gira asiática y aparecen torneos como el de Tokio, el de Osaka o el de Beijing. Los últimos cambios en el calendario están poniendo en alza la competición al máximo nivel en el continente oriental, lo que está facilitando el acceso e incorporación de tenistas chinas, japonesas y asiáticas en general al circuito profesional, pero cuando Ayumi creció apenas gozaban de un par de torneos a finales de temporada.

Por ello, aún le cuesta acostumbrarse a jugar ante determinados perfiles de tenistas, como las defensoras o las que dominan los efectos y los ponen en práctica. Se le salen sus esquemas. De igual forma, no les es fácil adaptarse a superficies como es la tierra batida roja europea.

Ayumi, sin embargo, cada día suena más y es fundamentalmente por la racha que ha venido protagonizando en Fed Cup. Acumula ya 11 victorias individuales consecutivas en esta competición. El torneo de países por excelencia, en el cual Ayumi viene mostrando una forma sencillamente espectacular. No pierde, en individuales, desde el año 2010 ni un solo punto para Japón. Fue la gran protagonista del ascenso al Grupo Mundial I (la máxima división mundial) del año pasado, y en 2013 pese a tener que enfrentarse a la todopoderosa Rusia, gracias a ella las niponas rozaron la sorpresa mayúscula tras haber derrotado a Ekaterina Makarova (top20; 6/2 6/2) y Elena Vesnina (top30; 6/4 6/1), en su propia casa y de forma espléndida.

Con este registro llega a España en abril, aunque no debemos olvidar que su peor superficie es la tierra batida, y en ella no ha disputado ni un partido de esos de la racha que supera los dos dígitos. De hecho, precisamente su racha en Fed Cup comienza tras dos derrotas sobre tierra batida en Maribor (Eslovenia).

Lleva ya 4 años consagrada en el top100 y con especialidad en los pequeños torneos sobre pistas duras, en particular bajo techo, la Copa Federación está siendo la competición que está descubriendo su mejor versión. Imagen de Adidas, se describe a sí misma como una joven simple y tranquila que adora su cultura japonesa. Con el sueño, casi inalcanzable, de conquistar algún día un Grand Slam, representa la gran esperanza de Japón en el tenis femenino, al margen de la siempre mítica Kimiko Date-Krumm, a la que se le daba por retirada hace ya mucho tiempo. Sabia nueva para el tenis japonés, puede perfectamente colocarse entre las 30 mejores tenistas del circuito, aunque tendrá que mejorar sobre arcilla.

La prueba de Fed Cup ante España en abril, y toda la gira de tierra batida que recién comienza pueden ser un excelente test para conocer verdaderamente el peligro de Morita en el futuro. 23 años recién cumplidos y mucho trabajo tras ese ranking de top50, son atributos suficientes como para tomar el testigo de una escuela nipona que venía echando en falta un reemplazo tras Sugiyama y Kimiko. Pocas japonesas superaron la barrera del top40 al que muchas llegaron. ¿Será Ayumi una nueva representante del tenis asiático? De momento, algo de luz trasluce su tenis.

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

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