Roger Federer: Balance del primer tercio de la temporada

El helvético se toma un descanso tras disputar Indian Wells y no jugará hasta el mes de mayo

No habrá más Roger Federer hasta el mes de mayo. La derrota en cuartos de final de Indian Wells ante Rafael Nadal nos va a privar de ver al genio de Basilea en una buena temporada. Renunciando a disputar los Masters 1000 de Miami y Montecarlo, el número dos del mundo quiere descansar y prepararse bien para la segunda parte del 2013. En las siguientes líneas, hacemos balance de su rendimiento en los tres primeros meses de competición.

Federer abandona la pista central de Indian Wells. Lo hace derrotado por su némesis, el jugador que le ha hecho inclinarse hasta en diecinueve partidos desde el 2004, año en el que tuvo lugar su primer enfrentamiento. En esta ocasión cedió claramente mermado. Su espalda llevaba ya varios partidos sin aguantar el peso de los minutos en pista, y en la antesala de las semifinales y ante un jugador como Nadal que imprime mucha intensidad al juego, se vieron las carencias del lastrado físico del suizo. Perder este partido significa poner en bandeja de plata la segunda plaza del ranking al británico Andy Murray, que le arrebatará el número dos del mundo si alcanza la final del domingo. Tres meses han transcurrido desde que Roger iniciase esta nueva temporada, y el parón que se producirá después de disputar Indian Wells -no volverá a las pistas hasta el mes de mayo- nos permite hacer balance de sus resultados.

Semifinales en Melbourne – El helvético llegó al Open de Australia sin disputar ningún torneo por primera vez desde 2008. Sobre el cemento aussie y con un cuadro muy exigente, exhibió un muy buen nivel de tenis durante las primeras rondas que le permitió resolver con solvencia encuentros ante peligrosos jugadores como Bernard Tomic o Milos Raonic. Metido de lleno en la segunda semana, sufrió de lo lindo para ganar a Jo-Wilfried Tsonga en cinco parciales y acabó cayendo en semifinales por tercer año consecutivo, muy justo de gasolina. En esta ocasión su verdugo fue Andy Murray, que no le había ganado nunca en un partido de Grand Slam. Con esta derrota, Federer acumula un total de tres años sin poder ganar a un top5 en un major disputado sobre superficie dura.

Derrota en pista cubierta – El halo de imbatibilidad que ha adquirido Roger en superficie indoor se nota en cuanto entra a la pista. A pesar de las derrotas en el pasado otoño ante Del Potro y Djokovic en Basilea y Londres respectivamente, el número dos del mundo es favorito siempre que está en un cuadro de un torneo bajo bóveda. En Rotterdam, lugar en el que ha triunfado en dos ocasiones, naufragó en la defensa del título cosechado brillantemente el pasado curso. Su derrota ante Julien Benneteau en cuartos de final dejó un regusto ciertamente amargo. El de Basilea cuajó un partido realmente malo, mostrándose errático en todo momento y dejando que el veterano francés, todo un especialista bajo techo, se creciese hasta el punto de eliminar al campeón del evento en dos cómodos parciales.

Berdych de nuevo superior – El tenista checo volvió a ganarle, una vez más. Desde 2010, año en el que pupilo de Tomas Krupa se instaló en la élite del tenis y empezó a conseguir muy buenos registros en grandes plazas, Berdych le ha cogido la medida a Federer, al que ha ganado en cinco de sus ocho últimos enfrentamientos, incluidos los dos últimos sobre superficie dura. Si en el pasado mes de septiembre le batió en los cuartos de final del US Open, en esta ocasión le ganó la partida en las semifinales de Dubái, donde el helvético defendía título. El tetracampeón del evento sucumbió ante el número seis del mundo, que salvó dos bolas del partido en el desempate del segundo parcial antes de inclinar al tenista suizo por sexta vez en su carrera.

Problemas en la espalda – Aunque comenzó muy bien el torneo, con victorias sencillas ante oponente peligrosos como Istomin y Dodig, los percances físicos han acabado marcando el rendimiento de Federer en Indian Wells. Defensor del título en el primer Masters 1000 del año, el número dos del mundo ponía en juego, además, su plaza en el ranking, viéndose obligado a alcanzar al menos las semifinales si no quería que Murray le arrebatara su posición en la clasificación mundial sin ni siquiera estar obligado ganar el torneo. En su encuentro ante Stanislas Wawrinka ya se le vio con problemas en la espalda, pero supo sacar el partido adelante y cerrar su pase a cuartos de final. Sin embargo, en una ronda tan avanzada, no pudo ante un Rafael Nadal que a pesar de estar siete meses sin competir está cuajando un gran tenis. Tercer torneo del año en el que defendía corona, y tercer intento fallido de repetir triunfo.

Ausencia de títulos – Por primera vez desde el año 2000, Roger no ha sumado ningún título en los tres primeros meses del año. Es más, ni siquiera ha llegado una final, siendo este su peor registro desde su segunda temporada como profesional, en 1999. En su carrera, el suizo había cimentado su dominio en un gran arranque de año en el que sumaba varias coronas, lo que le permitía afrontar con más comodidad la segunda parte de la temporada. En esta ocasión, llegará a la temporada de tierra batida sin trofeos en su zurrón, y con la obligación de conseguir buenos registros si no quiere ceder más puntos en la clasificación mundial. Para alguien acostumbrado a ganar siempre, será un reto diferente y complicado el que tendrá que afrontar.

Sexto en la Race – A día de hoy, Federer ocupa la posición número seis en la Carrera de campeones. Con 1190 puntos, se encuentra detrás de Nadal, Berdych, Murray y Ferrer, y a más de mil quinientos puntos del líder de la clasificación, el serbio Novak Djokovic. Además, no será de la partida ni en Miami ni en Montecarlo, por lo que jugadores como Juan Martín Del Potro, Richard Gasquet o Jo-Wilfried Tsonga podrían pasarle en la Race ya que se encuentran a menos de trescientos puntos del suizo. En otras temporadas, los resultados que había logrado Roger le permitían tener un margen con respecto a otros jugadores que en 2013 no tiene. El tiempo pasa para todos y el rendimiento del mejor jugador de todos los tiempos empieza a resentirse. Sin embargo, no hay que dar por acabado a toda una leyenda como el helvético, ya que es capaz de rendir a gran nivel en tierra batida y ascender rápidamente en la clasificación de este año.

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