Sam Stosur sumergida entre claroscuros

Cuando, al fin, volvía a encontrar la línea de forma reaparecen las lesiones, con las que lleva discutiendo toda su extraña carrera

Me van a permitir la licencia de arrancar este artículo, que versará como ya supondrán leído el titular sobre la australiana Samantha Stosur, remitiéndome a un gusto y buen recuerdo personal: vean el vídeo que les adjunto al final del texto. En él, como si de un juego para el ordenador o la videoconsola se tratara, verán a Samantha Stosur en estado puro. 180 fueron los winners limpios que logró durante sus 7 fantásticos partidos del US Open 2011 que conquistó. Véanlo, y después sigan leyendo, háganme ese favor.

Y en su 180º winner, Sam Stosur ganó el US Open”, así termina el magnífico resumen de su primer y único título de Grand Slam, en individual -cuenta con otro en el dobles: Roland Garros 2011-. El tercer, y hasta ahora último, trofeo que levantaba en su carrera: Osaka 2009 (WTA International: 280 puntos), Charleston 2010 (WTA Premier: 470 puntos) y el US Open (Grand Slam: 2000 puntos). ¿Se dan cuenta? Es curioso.

¿Cómo saber más de esta tenista? ¿Por qué es así? ¿Por qué se antoja tan difícil leer sus resultados? ¿Por qué fue campeona de Grand Slam a los 27 años y no antes? ¿Por qué toda una campeona de Grand Slam que pasará a la historia no había sido capaz de ganar ni un torneo WTA hasta los 25 años? Muchos datos se agolpan: desde las cinco primeras finales que perdió, hasta su gran rendimiento en dobles (donde fue #1 junto a su compañera Lisa Raymond), pasando por aquella dura enfermedad de los años 2007 y 2008 (enfermedad de Lyme).

Sam Stosur tuvo que retirarse a mediados de la temporada 2007 aquejada de las molestias para recorrerse el mundo de médico en médico sin que nadie diera con la clave de lo que le ocurría. Finalmente un médico de Tampa (Florida, EEUU), le diagnosticó una extraña y poco común enfermedad infecciosa de la que nunca fue fácil encontrar información, aunque la debilidad de su forma física le hizo no sólo partir de cero de nuevo sino encontrarse en tal grado de debilidad que sufrió nuevas enfermedades y nuevos virus, a los que su cuerpo no estaba aún suficientemente fuerte como para combatir.

Con mentalidad positiva, Stosur afrontó sus dificultades como una señal y tras bastante más de medio año sin poder siquiera entrenar, tuvo tiempo de reflexionar y de fortalecer un físico que hoy se exhibe como uno de los más poderosos -al menos a la vista- de todo el circuito femenino. Tomó la difícil decisión de relegar el dobles del papel protagonista al de actor secundario, y desde entonces comenzó una carrera distinta. “Acepto mi historia, y me alegro de haber sabido aprovechar esta segunda oportunidad que me dio la vida. Realmente me alegro de haber acertado tras tantos sufrimientos y esfuerzos. Quería, y aprendí, a aprovechar cada oportunidad que tenía, y ahora he sido capaz de cumplir con eso y más". Una gran historia de superación, tras la que se reinició un camino tortuoso e irregular -una de las grandes notas características de toda la carrera deportiva de Stosur, ya con 9 años en la élite mundial-, que desembocó en una coronación merecida tras alcanzar la gloria en Nueva York.

Sam es una tenista irregular, con muchos vaivenes. Capaz de la mejor de las sorpresas y del mayor de los disgustos. Su mirada clara y líquida, tapada muy a menudo por las gafas de sol, refleja una cierta debilidad emocional. Un corazón emocionado, tapado a menudo por la fuerza de sus músculos y lo deportivo de sus vestimentas, que se ve en su forma de vivir el devenir de los encuentros. Una tenista que aparenta una cosa y que es otra. O que es una cosa, y que confunde aparentando ser otra. Parece una chica ruda, potente y con carácter, que después aparece en rueda de prensa tímida, tranquila y bien peinada. Una tenista de contrastes y de idas y vueltas. Su película favorita es Love Actually, su cantante preferida es Kate Miller-Heidke, su país predilecto Japón mientras que hablando de ciudades se quedaría con Sydney, le encanta hacer escalada y practicar deportes de montaña, admira a Steffi Graf, Nelson Mandela y Homer Simpson, su viaje pendiente es a Machu Picchu (Perú), si fuera un animal sería un “perro, pero de los felices” y utilizaría sus últimos 10 dólares para comprar vaselina de labios. Así es Sammy.

Con esta tónica personal, vida llena de contrastes, el tenis ocupa la mayor parte de su vida, y a punto de cumplir 29 años dice seguir teniendo objetivos pendientes y sueños por cumplir en el tenis profesional. Terminó su 2012 y empezó su 2013, de nuevo sufriendo como local en el Open de Australia. Le gusta ir por su cuenta y sorprender, pues ya se ha demostrado suficientes veces que cuando las miradas se centran en ella no lo lleva nada bien. Le puede, muy a menudo, la presión. Con, de nuevo, problemas físicos habiendo pasado por el quirófano durante el mes de diciembre, guardando un sospechoso y desconcertante silencio al respecto, arrancó muy despacio la temporada. Apenas 1 victoria de sus 5 primeros encuentros del año. Ante jugadoras de nivel, cada día en mejor estado de forma, con marcadores peleados pero finalmente derrotada. En Doha y Dubai, la tónica tampoco ha variado, alcanzado sendos cuartos de final (4 victorias por 2 derrotas en dos semanas por Oriente Medio), siendo significativo su triunfo sobre Kuznetsova.

Así llegó a los torneos de Indian Wells y Miami, los cuales históricamente no se le han dado ni bien ni mal -a destacar sus semifinales de 2010 en el evento californiano-. No defiende muchos puntos (3ªR y 4ªR, respectivamente), lo que le permite jugar con más soltura. Y así lo venía haciendo en el tapete verde y azul de Indian Wells cuando en el último juego de su partido ante la joven promesa Mona Barthel sintió un dolor en su pantorrilla izquierda. Sirvió para partido, aguantó y ganó, pero tras pasar un día entero entre baños en piscinas de hielo y tratamientos, ayer salió a entrenar y no aguantó ni cinco minutos.

¿Podrás acudir a Miami?, le preguntaron en rueda de prensa. "Voy a hablar con los fisioterapeutas y los médicos y elaborar un buen plan para conocer el número de días que necesito para recuperarme y si puedo ir allí", dijo Stosur. "Está todo un poco en el aire en este momento, porque nunca antes había pasado por este tipo de lesión, así que es cuestión de esperar, ver y hablar con la gente que conoce sobre esto y evaluarme todos los días para ver cómo avanza todo". De momento, la organización del Sony Open ha dicho que siguen contando con ella.

Una vez más cuando parecía que levantaba el vuelo en forma física y volvíamos a tener con nosotros a la Stosur top10, la tenista potente y plástica, con servicio único en el circuito, capaz de derrotar a cualquiera del top3 en un buen día de su tenis, resulta que las lesiones toman de nuevo parte. No obstante, lo contaba Sam con desparpajo y risas, aunque cierta preocupación de fondo en su mirada líquida; la historia le ha demostrado que las segundas oportunidades se pueden aprovechar, pero va por la sexta y está cansada de recuperarse continuamente de problemas físicos. Pronto llegará la tierra, una superficie a la que tiene aprecio y que se le acopla realmente bien (uno de sus tres títulos es en esa superficie y ha alcanzado una final y dos semifinales de Roland Garros). ¿Estará para entonces Sammy a su máximo potencial?

por @Pep_Guti en @PuntoDBreak

Comentarios recientes