Kevin Anderson: El hombre que sostiene Sudáfrica

El único tenista sudafricano en el top100 está a un paso de los cuartos en Indian Wells

Kevin Anderson es el único jugador de Sudáfrica en el top100. Lo es desde abril de 2010, hace casi tres años ya. Antes de su aparición, el último tenista de su nación en alcanzar las cien primeras plazas del ranking era Wesley Moodie, que tras ganar el torneo de Tokyo estuvo en esas posiciones entre septiembre de 2005 y octubre de 2006. La sombra de Wayne Ferreira, último top-ten del país africano, es muy alargada, pero el larguirucho de Johannesburgo está progresando adecuadamente. En Indian Wells está a un solo partido de alcanzar los cuartos de final en un Masters 1000 por segunda vez en su carrera.

Nacer en un país como Sudáfrica si te dedicas al tenis no es nada fácil. A pesar de ser una nación que solo tiene un Grand Slam en su palmarés individual -el logrado por Johan Kriek en el Open de Australia de 1981, antes de nacionalizarse estadounidense- durante años ha sido un país muy prolífico en cuanto a jugadores en el top100. Antes de la globalización de este deporte, solía tener varios jugadores entre los cien mejores, y la cifra subía espectacularmente cuando hablábamos de jugadores de dobles. La modalidad por parejas siempre fue muy exitosa en el país africano con más tradición y durante años ha fabricado estrellas que han llegado a las posiciones más altas del ranking. Danie Visser, Pieter Aldrich, David Adams o Ellis Ferreira son algunos de los nombres que durante los años noventa estuvieron luchando por los títulos más prestigiosos.

Sin embargo, a pesar de estos buenos resultados, también en dobles se nota la crisis del tenis sudafricano. El último ganador de Grand Slam fue Wesley Moodie, que ganó Wimbledon en 2005 junto al australiano Stephen Huss y que puso punto final a su carrera hace un par de años. Actualmente solo dos jugadores se encuentran en el top100 de dobles. Uno de ellos es Kevin Anderson, que no tiene malos resultados a pesar de ser singlista. El otro es Raven Klaasen, uno de los pocos jugadores de raza negra que han destacado en los últimos tiempos. Un auténtico especialista como lo fue en su día Jeff Coetzee, eso sí, este último a mayor escala, ya que llegó a disputar la Copa de Maestros en la modalidad.

Volviendo al tenis individual, Kevin Anderson sostiene a Sudáfrica desde hace años. Desde la retirada de Wayne Ferreira a inicios de 2005, es el único jugador de su país con un cierto potencial para hacerlo bien en los grandes torneos. Ferreira, que jugó diecisiete temporadas como profesional, consiguió ganar 15 títulos individuales, incluidos dos Masters Series y la medalla de bronce lograda en los JJOO de Barcelona 92. Alcanzó además, dos veces las semifinales del Open de Australia, llegando a ser el número seis del mundo en 1995.

En principio, registros casi imposibles de igualar para cualquiera de sus compatriotas. A pesar de ello, en Sudáfrica tienen muchas esperanzas puestas en Kevin Anderson. Cerca de los 27 años, el gigante de Johannesburgo se encuentra en un periodo de madurez que le está permitiendo cuajar los mejores resultados de su carrera deportiva. Ganador de dos títulos ATP hasta la fecha, inició la temporada llegando a la final del ATP 250 de Sidney, uno de los torneos preparatorios del Open de Australia. En el partido por el título cedió ante el jugador local Bernard Tomic pero su buena semana ya era un aviso de lo que podía lograr en el primer grande de la temporada.

En Melbourne Park consiguió llegar por primera vez en su vida a la segunda semana de un torneo de Grand Slam. Lo logró tras alcanzar los octavos de final, dejando por el camino a Paolo Lorenzi, Alex Kuznetsov y Fernando Verdasco. En la antesala de los cuartos cayó ante un Tomas Berdych que fue demasiado para él, pero volvió a poner a Sudáfrica en el mapa de las grandes plazas. Y es que sus compatriotas llevaban una década sin ver a uno de los suyos en las rondas finales de un major, desde que Ferreira llegara precisamente en ese mismo evento a las semifinales en el año 2003.

Anderson, entrenado desde esta misma temporada por el ex jugador neozelandés GD Jones, supo controlar la euforia y tras el magnífico resultado cosechado en las Antípodas, pasó por el quirófano para operarse de unas molestias en el codo que llevaba arrastrando varios meses. Para poder desarrollar todo tu potencial como jugador, debes estar en unas condiciones físicas óptimas, y eso para el gigante sudafricano era lo primordial. La cirugía le impidió disputar la Copa Davis y los primeros torneos del mes de febrero, renunciando a llegar a Delray Beach –donde defendía la corona lograda en 2012- con el rodaje necesario para poder repetir título. En la ronda de cuartos de final caía ante John Isner pero a pesar de la pérdida de ranking el objetivo se centraba en hacerlo bien en los Masters 1000 de marzo.

Y a Indian Wells llegó el número uno de Sudáfrica, y lo cierto es que no ha defraudado. Con un prototipo de juego de tenista moderno, ese que a pesar de medir dos metros y depender en gran medida de su saque puede jugar desde el fondo de pista con relativa comodidad, sus golpes planos y secos han hecho mucho daño en el cemento californiano. O si no que se lo digan al bueno de David Ferrer, su víctima en segunda ronda. En el siguiente cruce el veterano Jarkko Nieminen tampoco fue rival y antes de los cuartos de final le espera esta tarde el siempre incómodo Gilles Simon. Sin ser un oponente inaccesible, a Kevin Anderson se le presenta una gran oportunidad de volver a dejar a Sudáfrica bien representada en el panorama tenístico. ¿Será capaz de lograr la victoria en el día de hoy y pasar a cuartos? Déjanos tu opinión en la sección de comentarios.

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