Raonic, ¿un tapado en Indian Wells?

El canadiense puede encontrar motivos de fe bajo las condiciones del torneo californiano

Milos Raonic se encuentra en la tercera ronda del Masters 1000 de Indian Wells sin haber disputado un solo punto en el torneo. El poderoso jugador canadiense podría encontrar en las características del evento californiano unas condiciones de juego óptimas para potenciar sus virtudes y maquillar sus debilidades. Un convidado de piedra en la costa oeste estadounidense.

¿Puede ser Milos Raonic un tapado en el primer Masters 1000 de la temporada? ¿Tiene crédito el canadiense para romper pronósticos en el Valle de Coachella? El evento de California cuenta con múltiples puntos de atención entre las grandes estrellas, arrebatando casi todos los focos al resto de aspirantes. El Big4 se junta por primera vez desde Wimbledon y apenas queda luz para nadie más. Para Federer, que podría perder la segunda posición del ranking en favor de Murray, es el último torneo en un horizonte de dos meses. Para Andy, la primera cita desde que en el Open de Australia alcanzase su tercera final consecutiva de Grand Slam. Djokovic arrastra una imbatibilidad cercana a la veintena de encuentros mientras que para Nadal es el primer torneo sobre cemento en prácticamente un año. Pero, ¿qué puede hacer Raonic al respecto? En Punto de Break observamos algunas claves para confiar en el canadiense de origen balcánico.

Vuelo veloz de pelota – La aridez del entorno californiano configura un escenario con un aire bastante fino. Las ligeras condiciones de la atmósfera en la costa oeste contribuyen a que las esferas surquen el aire con oposición mínima. Un competidor que hace de la acumulación de kilómetros el principal arma de su arsenal ofensivo puede encontrar en tal tesitura un punto de apoyo fundamental para comenzar a construir la iniciativa en los partidos. El canadiense sobrevive arropado por un servicio que rara vez desciende por a niveles inferiores a los 210 kilómetros por hora. Trazar semejantes misiles en un entorno de resistencia limitada puede poner en aprietos superiores a lo habitual al jugador que se encuentre en labor de devolución.

Bote elevado – Si decimos que el aire frena de manera mínima el avance de la pelota, tal factor de celeridad encuentra un contrapeso en la tracción de la superficie. La pesadez del cemento californiano, uno de los suelos duros más lentos de todo el calendario, imprime una altura importante a las esferas. Cualquier trayectoria que incluya un componente liftado de rotación supondrá un vuelo elevado para la pelota. Para un jugador de estatura imponente como el canadiense –Milos levanta una vertical de 196 centímetros- este factor constituye un clavo al que poder agarrarse en los puntos disputados desde el fondo de pista. La esfera se situará en la zona cómoda de impacto de competidores espigados, permitiéndoles otorgar soltar el brazo de forma consistente sin someter sus cuerpos al escorzo inherente a pisos más veloces con vuelos de bola más bajos.

Tempo de la superficie – El hecho de que el cemento absorba en cierta medida la potencia de la esfera, evitando que salga escupida al contacto con la superficie, otorga un extra de tiempo al jugador que se encuentra en la devolución o disputando un intercambio de fondo de pista. Si bien es un factor que primordialmente puede favorecer a grandes restadores, puesto que la pesadez del firme potencia una de sus virtudes, también es verdad que dicha característica puede ayudar a camuflar ciertas carencias de desplazamiento en tenistas con movilidad poco enérgica. El competidor canadiense cuenta con ciertas grietas en este sentido. Siendo un tenista con inercia de posición más vertical que horizontal, el hecho de contar con un ligero margen para proteger imperfectas arrancadas puede dotarle de una capacidad de réplica no imaginable en pisos más raudos (en 2012 batió a Almagro y Murray en arcilla). Tres veces ha cruzado el ecuador en Grand Slam, en dos ocasiones sobre el pesado firme de Melbourne, similar al encontrado en California. El fuego cruzado de Raonic puede verse atenuado, pero acreditando semejante potencia debe de resultar un mal menor.

Preparación del torneo – Milos Raonic es el único tenista presente en tercera ronda de Indian Wells que aún no ha impactado una pelota de competición en el cuadro individual masculino. Exento de jugar la primera ronda por su entidad de cabeza de serie, se vio favorecido por la retirada del francés Michael Llodra en la segunda fase del torneo norteamericano. No obstante, lleva más de un mes en Estados Unidos y su temprana eliminación en el torneo de Memphis tras alzar la corona de San José le permitió poner la mirada en California con una antelación reseñable. Un tenista que ha venido quemándose con regularidad cuando los partidos se dilatan hasta el parcial definitivo (presenta un equilibrado 21-20 en sets decisivos), no debiera encontrar un inconveniente excesivamente prohibitivo en la disminución de encuentros a disputar. La propuesta mecanicista del canadiense necesita poco ritmo para coger temperatura.

Precedente de 2012 – Si bien es cierto que jamás ha superado los cuartos de final en torneos de la categoría, el talento de origen balcánico viene demostrando que puede llegar a discutir la narrativa de un pulso ante cualquier hombre del circuito. La pasada campaña estiró acto su encuentro ante Roger Federer, postrero campeón del Masters californiano, tras haber sellado la primera manga. Con un año más de experiencia recorriendo sus piernas, el canadiense debe de empezar a aprovechar esos momentos para consolidar ventajas y seguir creciendo. En 2012 se convenció de poder mirar a los ojos a los más grandes. “Entré en la pista pensando que podía ganar, salgo de ella sabiendo que puedo hacerlo” pronunciaría en Madrid más entrado el año tras ceder de nuevo ante el suizo. En un formato que no requiere desgaste extremo, la propuesta del canadiense puede tener mayor recorrido.

En tercera ronda le espera el croata Marin Cilic. Jo-Wilfried Tsonga, quien necesitó un último set de 48 juegos en la batalla olímpica de Londres podría ser su último escollo antes de los cuartos de final: su techo en la categoría. A partir de ahí, poco a perder y mucho a ganar. Podría cruzar por vez primera ante Djokovic, con licencia para soltar el brazo.

¿Será Raonic el gran tapado del torneo californiano? Déjanos tus impresiones en la sección de comentarios.

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