El regreso de Mardy Fish y el fin de su calvario

El estadounidense retornó a las pistas ganando a Bobby Reynolds en Indian Wells

Mardy Fish ha vuelto al circuito ATP tras seis meses de baja y lo ha hecho con victoria. Ha batido a Bobby Reynolds en la segunda ronda de Indian Wells por un marcador de 6-3, 3-6 y 6-4. El tenista de Edina no disputaba un partido desde el mes de septiembre. Su última aparición tuvo lugar en el US Open, torneo en el que se tuvo que retirar antes de jugar su encuentro de octavos ante Roger Federer por unas dolencias cardiacas diagnosticadas meses atrás. Pero no es el único problema que ha tenido el estadounidense en su carrera. En ocasiones, los problemas físicos convirtieron su estancia en el circuito en un auténtico calvario.

Hay una serie de tenistas que por avatares y circunstancias de la vida, están destinados a afrontar más baches en el camino que otros. Deben superarse a sí mismos varias veces para poder sobrevivir en el circuito ATP. No disfrutan de la comodidad de una estancia casi imperecedera en las posiciones más nobles del ranking. Uno de estos tenistas es Mardy Fish, uno de los mejores jugadores estadounidenses de los últimos tiempos y un claro ejemplo de que el juego de ataque, aquel que combina los golpes directos que acaban en la red con una volea certera que te dé el punto, aún puede triunfar a pesar del patrón de juego que impera hoy en día.

Nacido en Minnesota a finales de 1981, pronto encontró éxito a nivel ATP. En 2002 se metió entre los cien mejores de la clasificación mundial y al año siguiente logró su primera corona en el circuito y consiguió llegar a otras tres finales más, incluida la del Masters Series de Cincinnati que perdió por un suspiro ante su buen amigo Andy Roddick. La medalla de plata en los JJOO de Atenas le situó, junto a otros jugadores como Robby Ginepri o Taylor Dent, en la primera plana del tenis estadounidense. Era una de los jugadores a seguir, sin ser un proyecto claro de top-ten, si era un jugador al que su buen gusto por el tenis de ataque le daba muchos dividendos en pistas rápidas.

Su primer contratiempo sin duda fue la lesión de muñeca que le hizo perder en 2005 casi todos sus puntos del ranking ATP. Tener que comenzar desde los inicios, fajándose en fases previas y en torneos Challenger fue bastante duro, pero lo más duro fue ponerse a tono físicamente. Y es que su peso fue siempre un quebradero de cabeza, lo que lastraba mucho su movilidad. En 2008 llegó a otra final de Masters Series, en este caso el de Indian Wells, pero el gran cambio no se produjo hasta dos temporadas más tarde. Se puso a las órdenes del preparador físico Christian LoCascio, que le hizo perder hasta trece kilos. Esa mejoría en su cuerpo, que repercutió positivamente al tratamiento de sus rodillas, iba a ser la antesala del mejor Mardy Fish.

El año 2011 fue sin lugar a dudas su gran temporada, pero medio camino ya estaba hecho tras una segunda mitad de año 2010 magnífica. En aquel verano se coronó campeón en los torneos ATP 250 de Newport y Atlanta, llegó a la final del Queen’s Club y del Masters 1000 de Cincinnati, siete años después. Número dieciséis al término del año tenístico, solo tuvo que seguir con su regularidad al curso siguiente para ingresar por primera vez, antes de cumplir treinta años, en el selecto club de los top-ten. En torneos disputados en su tierra, cuajó un balance de victorias/derrotas de 27/8, que combinó con la final en el Masters 1000 de Canadá o los cuartos de final de Wimbledon. El premio final: disputar el torneo de Maestros de Londres.

Sin embargo en 2012 la mala suerte se cebó con Fish. En el mes de febrero, antes de disputar el torneo de Marsella empezó a sentirse mal, y en abril tuvo que parar de jugar al tenis. Se le había diagnosticado una dolencia cardiaca. Tras dos meses fuera, volvió a las pistas en Wimbledon y llegó a la segunda semana del evento, resultado muy sorprendente al no tener preparación alguna sin torneos de rodaje a sus espaldas. Llegó su parte favorita de la temporada, el verano en Estados Unidos, donde solía sumar la mayoría de sus puntos. Para ello renunció a jugar los JJOO de Londres pero los resultados no fueron tan espectaculares como en otras ocasiones. Los cuartos de final en Canadá y Cincinnati supieron a poco. En el US Open, su torneo favorito, se encontraba en octavos de final después de superar dos partidos muy duros ante Davydenko y Simon. Esperaba Federer pero Mardy no pudo presentarse. Los problemas en el corazón le obligaban a parar.

Y desde ese momento hasta el partido de hoy en Indian Wells han pasado seis meses. Medio año en el que se sabía muy poco del estado de salud de Fish. Poco a poco, según pasaban las semanas, iba borrándose de las listas de los torneos, y comentaba en las distintas redes sociales que aún no estaba en condiciones de volver a jugar. De esa manera puso fin a la pasada temporada y prácticamente del mismo modo anunciaba que no estaría en el Open de Australia. El torneo ATP 250 de San José parecía ser el destino escogido para el estadounidense para su regreso pero finalmente lo ha hecho en California, su lugar residencia. El Valle de Coachella ha sido testigo del regreso a las pistas del ex número ocho del mundo. Feliz retorno a la competición, a pesar de estar claramente fuera de forma. Bobby Reynolds tuvo ventaja en el tercer y definitivo parcial pero ahí los galones del jugador que fue top-ten pesaron demasiado. Con 31 años y más de una década entre la élite, Mardy desea volver a disfrutar sobre una pista, volver a sonreír, y dejar sus problemas cardiacos en el pasado.

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