Veteranos que siguen dando guerra

Tenistas incombustibles que a pesar del paso del tiempo siguen rindiendo a buen nivel

Tenistas veteranos consiguiendo grandes títulos ATP. Desde hace unos años es tónica general en el circuito masculino. El progresivo envejecimiento del top100 ha hecho que cada vez sea más normal ver a jugadores mayores de 30 años levantando trofeos. Gran preparación física. Motivación para seguir en lo más alto. Experiencia. Bases para la longevidad tenística.

Desde hace unos años, los jugadores jóvenes tienen poco hueco en las rondas finales de los torneos ATP. La mejora en la preparación física del profesional del tenis hace que cada vez sea más complicado para los tenistas que empiezan desarrollarse de manera precoz y formar parte rápidamente del pelotón de los mejores del mundo. Este hecho, explica en cierto de modo la cantidad de nombres que vemos en el top100 y que superan la treintena. En algunos casos nos encontramos con gente que ha sufrido una evolución tardía, explotando más allá de los veinticinco años, pero en otras ocasiones, hablamos de tenistas que parecen eternos, jugadores que ya daban guerra a inicios de la pasada década y que aún siguen en los cuadros de los mejores torneos del mundo. En las siguientes líneas, Punto de Break les desgrana a varios de estos profesionales de la raqueta que aún siguen batallando por las pistas de todo el mundo.

Tommy Haas (03.04.78): La segunda raqueta más veterana del top100 tras la del español Rubén Ramírez Hidalgo. Situado en el puesto número veintidós del ranking ATP, alcanzó por primera vez la clasificación entre los cien mejores en mayo de 1997, cuando apenas contaba con diecinueve años. Cinco años después alcanzaría el número dos del mundo, su mejor plaza de siempre. La derrota en octavos de final de Hamburgo ante Tommy Robredo le privó de ser número uno, y en 2003 se perdió toda la temporada por una lesión de hombro. Las lesiones han sido una constante en su carrera. Su gran calvario. En 2008 volvió a ser el hombro el que le dejó fuera de juego varios meses y hace dos años se perdió también gran parte del curso por una lesión de cadera. A pesar de ello, sus resultados en el pasado curso en el circuito fueron impresionantes, avanzando más de doscientas posiciones en el ranking. Jugador con mucha clase, su revés de seda es estéticamente uno de los más bonitos que se pueden ver en una pista de tenis. El servicio y el golpe de derecha evidencian que es un producto de la Academia Bollettieri, pero su carisma le hace ser diferente a los demás jugadores salidos de la fábrica de Florida. Físicamente ya no está para competir con garantías en los Grand Slams -donde acumula cuatro semifinales, tres en Melbourne y una en Londres- pero como demostró en 2012, en torneos ATP 500 y 250 puede ganar a cualquiera.

Mikhail Youzhny (25.06.82): En la fría ciudad de Moscú nacía hace treinta años y ocho meses un niño llamado Mikhail Youzhny. Conocido por su saludo militar cuando gana partidos y entrenado por Boris Sobkin desde la más tierna niñez, la carrera del tenista ruso ha sufrido siempre muchos altibajos. Con 18 años ya entró entre los cien mejores del mundo, y en 2002 sumó su primer título ATP y le dio a Rusia el punto definitivo en la final de la Copa Davis ante Francia en París. A partir de ahí sufrió un periodo de estancamiento que se alargó hasta septiembre de 2006. En ese mes alcanzó las semifinales del US Open ganando en la ronda anterior a Rafael Nadal, que en ese momento era el número dos del mundo. Al verano siguiente ingresó por primera vez en el top-ten. Los cuartos de final en 2008 -cayó ante un huracán tenístico llamado Tsonga- le otorgaron la octava plaza del ranking ATP, su mejor clasificación hasta la fecha. Su carrera volvió a decaer un par de años y en 2010 volvería a repetir presencia entre los cuatro mejores en Flushing Meadows, cayendo esta vez sí ante Nadal, que iba lanzado a por el título. Una regularidad algo inusual en él le hizo acabar la temporada como décimo tenista del circuito. Desde entonces, la inconsistencia ha sido la tónica habitual en su tenis directo. A pesar de ello, sigue moviéndose entre el top-40 con comodidad. Su revés a una mano es su mejor arma, su servicio sin ser muy potente es bastante solvente y el drive es sin duda el punto débil de su juego, junto a una actitud algo vehemente sobre la pista.

Xavier Malisse (19.07.80): Uno de los grandes talentos desperdiciados de la generación de Federer. Alcanzó su primera final ATP con dieciocho años recién cumplidos y un año después ya estaba en el top-100. Un auténtico peligro en superficies rápidas, su tenis de ataque, donde predominan los golpes planos le hizo encaramarse al top-20 en el año 2002. En ese curso alcanzó las semifinales en Wimbledon, la perfecta demostración de que la hierba iba a ser la superficie donde consiguiese mejores resultados a lo largo de su carrera. Más de una década después no ha podido superar su mejor ranking -el número 19- y desde hace unos años combina buenas actuaciones en algunos torneos de perfil bajo con derrotas estrepitosas ante tenistas de ranking inferior al suyo. Su carácter en la pista ha sido siempre controvertido, llegando a ser descalificado en el torneo de Miami por escupir a su rival durante un encuentro. Para la calidad que atesora su tenis, tres títulos ATP es un bagaje escasísimo, lo que denota una gran carrera frustrada. En la actualidad se encuentra rondando el top50, pero no pisa una final ATP desde enero de 2011.

Jarkko Nieminen (23.07.81): El sempiterno finlandés es otro de los que lleva ya mucho tiempo por el circuito. Con veinte años alcanzó en Estocolmo su primer partido por un título ATP y de paso se coló en el top100. Estatus que ha mantenido todos estos años salvo en un periodo entre finales de 2009 e inicios del 2010 debido a una lesión de muñeca que le mantuvo en el dique seco más de tres meses y le hizo perder mucho ranking. Jugador poco prolífico en cuantos a títulos -solo ha alzado dos coronas pero suma otras diez finales más- la temporada 2006 vio como ganaba 55 partidos y llegaba a ser número trece del mundo. Sin grandes armas desde el fondo de pista, con golpes angulados y dotados de poca potencia, ha conseguido mantenerse en la élite del tenis mundial a pesar de verse superado en muchas ocasiones por pegadores que golpean a la bola con mucha fuerza y que dejan al tipo de tenis que practica algo obsoleto. Ha alcanzado los cuartos de final en Melbourne, Londres y Nueva York, lo que deja a las claras que puede rendir en todo tipo de pistas. Cómodamente posicionado en el top-70, su victoria en el día de hoy ante Nikolay Davydenko le ha metido en los cuartos de final de Montpellier. Una prueba más de que el juego del finés resiste al paso del tiempo.

Paul-Henri Mathieu (12.01.82): Emociones fuertes desde los primeros compases de su carrera. En 2002, con solo veinte años llega a octavos de final en Roland Garrós y gana sus dos primeros títulos en la temporada otoñal de pista cubierta europea. Estos resultados le hacen ser seleccionado por el equipo francés de Copa Davis para la final ante Rusia. Las circunstancias le llevan a jugar el quinto punto ante otro jugador de su misma edad: Mikhail Youzhny. Con todo su país animándole, ‘Paulo’ llega una ventaja de dos sets y acaba perdiendo el partido clave, el que hubiese permitido al combinado galo defender el título alzado el año anterior. A partir de ahí su tenis decayó en exceso y salió del top-100 en 2004. Dos años después protagonizaría un auténtico partidazo en tercera ronda en la Philippe Chatrier ante Rafael Nadal, encuentro que el manacorí se llevó tras cuatro sets durísimos. En 2007 pudimos asistir a su mejor temporada, llegando a coquetear seriamente con el top-ten y sumando otros dos títulos a su palmarés. Una lesión de rodilla le obligó a perderse toda la temporada 2011. Sin ranking, volvió a las pistas para volver a jugar los torneos importantes en cuestión de meses, incluyendo un partido memorable en París ante John Isner. Con un juego muy equilibrado, no tiene demasiada facilidad para hacer golpes ganadores, pero tampoco tiene un punto débil por el que sus rivales puedan atacarle. La consistencia es su mejor arma.

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