Ana Konjuh: la niña del jardín

Campeona del Open de Australia Junior, con 15 años ya encadena triunfos ante las tenistas dos años mayores. Descubre su historia

La joven tenista croata, de apenas 15 años, ha conquistado el Open de Australia Junior femenino, que encadena a sus triunfos en la Orange Bowl y el Eddie Herr de finales de 2012; gran promesa mundial, creciendo y con paso firme. La niña de los ojos azules. La niña que jugaba en el jardín. La ‘hermana’ que esperaba su turno, alimentando un hambre competitivo brutal. La estrella que sólo acumula 396 seguidores en twitter: @konjuhana

Un día más volvió de la escuela, y allí estaban sus padres en la entrada “Ana tenemos una novedad”. Lo recuerda perfectamente. Se desplazaba de su Dubrovnik natal a Zagreb donde podría entrenar a mayor nivel. Hacía poco tiempo que su hermana Andrea, mayor que ella, había llamado la atención de toda Croacia. No sólo arrollaba en el panorama nacional sino que había empezado a competir a nivel internacional con relativo éxito, incluso se había clasificado para el Open de Australia Junior, pero una inoportuna lesión, cumplidos los 17 años, puso fin a su prometedora carrera. Ahora la segunda de las hermanas, Ana, seguía los mismos pasos, sufriendo comparaciones, pero aquéllas similitudes no durarían siempre, pararon definitivamente cuando comenzó a batir uno a uno todos los récords de su hermana. Era capaz de ganar con 13 años el Campeonato Junior de Croacia, derrotando a tenistas que le sacan un lustro de experiencia, entrenamientos y mentalidad. Era Ana Konjuh, y daba buena fe del significado hebreo de su nombre: llena de gracia. Puro talento natural.

Siempre es difícil hablar de tenistas tan jóvenes, nunca se sabe si hacer pronósticos es vislumbrar adecuadamente lo que llega o apostar sin ningún tipo de seguridad en lo que se dice. En ese arduo juego apostamos desde Punto de Break. ¿Es Konjuh la siguiente estrella del tenis femenino? Nadie puede afirmarlo con seguridad, evidentemente, pero ella está facilitando una respuesta positiva cada vez que entra en competición. Sus contundentes triunfos en el último Grand Slam Junior, tanto en individual como en dobles, le sitúan como una auténtica referencia de lo que está por llegar. Se suma así a la gran generación croata femenina liderada por Petra Martic, y cuyas portadas acapara hasta ahora la jovencísima Donna Vekic. Juntas forman un grupo que dará mucho que hablar en los próximos años.

Agresiva y consistente, ataca sin problemas y a partes iguales desde el drive (tanto plano como con top-spin) y el revés (a dos manos); destaca su capacidad para echarse hacia delante para cerrar los puntos, aunque acostumbra a jugar con potencia desde la línea de fondo. A finales de año sus mejores resultados los había conseguido en tierra batida y en pistas rápidas indoor, superficies en las que acostumbraba a entrenar en su Dubrovnik natal y en su Zagreb de acogida, por ello había dudas sobre su desempeño en las claves pistas duras al aire libre. Pues no hay problema. Dudas despejadas tras arrollar en su primera visita a Melbourne Park. Versátil, una virtud más que añadir a su larga mochila de halagos. Ha competido con el resto de niñas referencia, que además le sacan en su mayoría dos años -nació el 27 de diciembre de 1997- y aún así ha salido victoriosa. No había una campeona de Grand Slam tan joven desde Laura Robson en el 2008.

Hace sólo unos meses le recibía en una audiencia el mismísimo Presidente de Croacia, Ivo Josipovic, tras su enorme crecimiento de finales de año. Allí se interesaba el político por la realidad y condiciones de vida y entrenamientos de Ana, sus problemas, sus perspectivas y sus intereses. Ana sonreía, disfrutaba, asimilaba y, sobre todo, comprendía la dimensión de lo que estaba consiguiendo. Lo curioso era la madurez con la que lo enfrentaba, más aún a tenor de que sus éxitos han continuado como hemos visto en Australia. Muy madrugadora, se levanta todos los días a las 6 de la mañana, tiene como grandes pasiones la música y el cine, destacando entre sus cantantes preferidos el popular Justin Bieber. Reconoce su admiración por Kim Clijsters y Roger Federer, así como su fascinación por el clásico torneo de Wimbledon. Nike y Babolat son sus principales patrocinadores.

Hace un par de meses su hermana Antonijom cayó gravemente enferma. Ana, que ya había sufrido la muerte prematura de uno de sus mejores amigos y compañeros de Academia, sufrió mucho. Tras más de un mes hospitalizada y en cama, su mejora los últimos días ha conferido a Ana mucha energía extra, según ella misma confesó al medio local Slobodna Dalmacija.

Mirada azul, mirada centrada... mirada de campeona. Piernas fuertes, piernas rápidas... piernas de campeona. Esos enormes ojos azules, que alumbran su paso, y esas piernas fuertes como piedras, que pisan fuerte sin complejos, vieron y corrieron sus 7 victorias en 7 finales disputadas en 2012. A ello habría que sumar sus nuevos títulos en el Open de Australia, su primera parada del año. Con ello consigue tocar techo en el mundo junior, aún restándole tres años enteros para poder competir en dicha disciplina. Es algo para nada habitual, incluso en las mejores tenistas que años más tarde lideran el circuito profesional. Será número 1 del mundo el próximo lunes, y habrá conquistado un torneo de Grand Slam. Este año se centrará en progresar ante jugadoras profesionales en el circuito ITF, torneos de 10.000, 25.000 y 50.000 dólares que le esperan con los brazos abiertos. Duro test al que estaremos atentos, tanto como sus ojos y piernas. No olvidará, en cualquier caso, los tres restantes torneos Grand Slam Junior donde acudirá salvo que las lesiones se lo impidan.

Era una ‘mocosa’ pero ya reía y trasteaba con su hermana Andrea en casa maltratando aquéllas dichosas bolas amarillas. Al poco, su hermana marchaba a entrenar, pero ella no podía ‘molestarle’, no tenía nivel suficiente para reír con su hermana también en las pistas de tenis del Club de Tenis Bahía de Lapad, a escasos 100 metros de su casa. Ella permanecía en casa, y no le parecía bien. Cuando Andrea y su padre regresaban del entrenamiento, allí seguía Ana pegándole a la bola contra la pared y con el jardín cubierto de pelotas amarillas que pedían socorro tras 3 horas de guerra sin cuartel. Quién le iba a decir que pocos años después nadie podría ganarle una sola final.

Era feliz. Era una campeona en ciernes. Era, y es, Ana Konjuh.

Por @Pep_Guti para @PuntoDBreak

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