Janowicz sobrevive a sí mismo

El tenista polaco remontó dos mangas de desventaja en Grand Slam por primera vez en su carrera

El tenista polaco, que remontó dos sets de desventaja sacó a relucir su carácter durante su partido ante Devvarman

Pocos podían augurar que la gran prueba de Jerzy Janowicz iba a llegar en su segundo encuentro del torneo. Enfrente estaba Somdev Devvarman. El jugador indio, otrora top-70 del ranking, disfruta de ranking protegido en los primeros torneos del año tras estar más de seis meses fuera de las pistas en 2012.

Sabedor de que en un cuerpo a cuerpo tenísticamente hablando no iba a poder hacer frente al polaco, el ex cavalier planteó un partido inteligente. Si el duelo se disputaba en las trincheras, el indio tenía mucho ganado. Y así se fueron desarrollando los dos primeros sets, de forma lenta y trabada, donde los intercambios largos y duros eran la tónica general. Jerzy encolerizó en el desempate del primer parcial, cuando disfrutaba de set point a su favor y la jueza de silla no cantó una bola de Devvarman que él creía que había botado fuera. Tras ceder la manga, Janowicz discutió con la jueza y recibió un warning tras propinarle una patada a la torre que sustenta la silla del juez árbitro.

La lucha encarnizada, por tanto, no solo era contra el tenista indio, sino también contra sí mismo. Gritos de rabia, amagos en los que parecía que iba a reventar la raqueta en mil pedazos. Carácter ‘safiniano’ que no ayudaba en exceso a calmarse y jugar su mejor tenis. Somdev, por su parte, jugaba bolas blandas y movía al gigante polaco por el fondo de la pista, que se impacientaba y cometía error tras error, hasta tal punto que al final de la segunda manga, que se llevó el de Assam por 6-3, alcanzó la cifra del medio centenar de unforced.

A partir del tercer parcial todo cambio, y es que Janowicz empezó a repartir desde el fondo de la pista jugándose todas las bolas. Esta táctica tan temeraria, digna de un genio o de un insensato, o de una mezcla de ambos, le salió extraordinariamente bien, dejando ganar a su oponente un solo juego en los dos siguientes sets. Sin embargo, en el decisivo todo se igualó y el discípulo de Kim Tiilikainen tuvo que cerrar en el duodécimo juego al resto, al no poder hacerlo con su servicio anteriormente.

Tras culminar su remontada, la primera vez que le da la vuelta a una desventaja de dos sets adversos en un Grand Slam, alzó los brazos al cielo de Melbourne Park y gritó de alegría. Se abrazó efusivamente con un Devvarman al que le pilla algo de sorpresa al gesto. De rodillas sobre el suelo de la pista 8, agradece al público todo su apoyo. Por un momento, Jerzy se siente liberado. Toda la presión que ha tenido que soportar bajo sus hombros quizá ha sido, hasta el momento, una pesada losa. La tempranera derrota en Auckland ante Brian Baker, desde luego, tampoco ayudó a afrontar el Open de Australia con algo más de relajación.

Ahora Janowicz no tiene nada que perder, como cabeza de serie número 24 ya ha cumplido. Está en tercera ronda y ha rendido acorde a lo mínimo que se esperaba de él. No ha caído pronto por lo que pase lo que pase a partir de este momento, no será una de las decepciones del torneo. Lo más positivo para el polaco es que ha sobrevivido a un partido que mentalmente le exigía mucho. Y por la forma en que ha celebrado hoy su victoria, no parece que se vaya a conformar con llegar hasta aquí. Con la moral por las nubes que siempre insufla una remontada como la que hoy ha logrado, cruzará raquetas con Nicolás Almagro por un puesto en los octavos de final. A buen seguro que será un bonito duelo. Un duelo, sobre todo, con mucho carácter. A seguir disfrutando de este genio.

Por @Frikarian para @PuntoDBreak

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