Sidney y Auckland, dos torneos en horas bajas

Este año sólo un tenista situado en el Top 10 compite en alguno de estos dos torneos, cuando hace tiempo eran mayoría los que preparaban el Open de Australia en estas

Julio Muñoz | 8 Jan 2013 | 07.30
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En Puntodebreak encontrarás toda la actualidad y noticias de tenis, así como fotos de tenistas e información de los torneos ATP y WTA como los Grand Slam y Copa Davis.
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Los torneos de Sidney y Auckland cada vez cuentan con peor participación. La presencia del Open de Australia ahuyenta a los mejores tenistas de participar en ellos. Pete Sampras ha sido el único tenista en conseguir el doblete Sidney-Open de Australia desde que ambos se disputan en pista dura.

Con los focos centrados en el inicio la próxima semana del Open de Australia, son pocos los que giran sus miradas hacia dos torneos previos que se disputan estos días: Sidney y Auckland. Dos ATP 250 dotados de cierta tradición en el tiempo, pero que parecen vivir más que nunca en horas bajas debido a la pobre participación de las principales raquetas del circuito.

Sidney no cuenta con presencia de Top 10 en su cuadro.

Sidney, otrora cita ineludible para candidatos a ganar el primer Grand Slam del curso, es el más claro ejemplo de ello. Este año, con un cuadro de 28 jugadores, tiene en su cabeza de serie más alto, al estadounidense John Isner, número 14 del mundo. Gilles Simon, el 16º jugador del planeta es el segundo, pero el último cabeza de serie es el número 34, el español Marcel Granollers.

Un panorama completamente diferente al de otras ediciones. Atrás parecieron quedar aquellas temporadas donde el torneo llegaba a contar con la presencia de los números 1, de varios Top 10 y con todos los cabezas de serie metidos dentro de los 20 mejores del mundo. Diferencias con la actualidad, que se reflejan con el simple dato de que desde la edición de 2009 no se ve a alguno de los 10 mejores tenistas del planeta sobre sus pistas.

Con unas instalaciones de lujo (las del Parque Olímpico que sirvieron de sede de la competición olímpica de tenis del año 2000) y una superficie idéntica a la de Melbourne, basta ver el palmarés del certamen para darse cuenta de la importancia que en su día llegó a tener el torneo. Lleyton Hewitt (4 veces campeón), Pete Sampras (2), Roger Federer o Yannick Noah son algunos de los integrantes del libro de campeones del evento.

Algo muy similar se puede extrapolar al caso de Auckland. La ciudad más habitada de Nueva Zelanda presume de tener torneo de tenis desde 1969 y una nómina de ganadores más que notable con Björn Borg, Marcelo Rios, Gustavo Kuerten o David Ferrer entre otros. Al igual que Sidney, fueron varios los años, donde muchos de los mejores tenistas del mundo velaban armas antes de afrontar el reto del Open de Australia. Escenario completamente diferente al actual, donde sólo David Ferrer y Philipp Kholschreiber representan a los 20 mejores tenistas del mundo.

Auckland no suele tener con una buena participación en sus cuadros finales.

Cambio de tendencia

Todo lo expuesto refleja un evidente cambio de tendencia que ha llevado en los últimos años, salvo excepciones, a que los mejores jugadores del planeta decidan preparar la cita de Melbourne entrenando antes que compitiendo, en detrimento de estos torneos. Son muchos los que prefieren descansar y prepararse en la ciudad australiana sobre la misma pista, en lugar de afrontar un evento con partidos oficiales, viajes y con el desgaste que ello conlleva.

Sin embargo, si analizamos la historia reciente de estos torneos (desde 1988 cuando el Open de Australia se disputa en pista rápida), vemos que el hecho de disputar estos eventos no es sinónimo de hacer mala actuación en Melbourne Park, sino más bien todo lo contrario. Incluso, vemos que hubo años donde la final de alguno de estos torneos menores fue mejor que la del propio Grand Slam.

El citado anteriormente, Pete Sampras, ha sido el único capaz de vencer en un mismo año en Sidney y Open de Australia (1994). Lo hizo derrotando nada más y nada menos que a Ivan Lendl en Sidney y a Tood Martin en Melbourne. Lleyton Hewitt (2005), Carlos Moyà (1997) también supieron llegar a las finales de ambos torneos australianos en una misma campaña. En Auckland, Marcelo Rios ganó el torneo en 1998 antes de llegar a la final de Melbourne dos semanas después. Es decir, vemos como si es posible compaginar dos torneos al máximo nivel seguidos.

¿ Por qué esta nueva tendencia?

Principalmente por dos motivos. Por una, por los pocos puntos que reparte estos eventos en el ranking. Es cierto que nunca han gozado de un estatus relativamente alto, pero desde la modificación del sistema de puntuación, el ganador recibe 250 puntos, 110 menos de lo que se lleva un cuartofinalista en Melbourne. Al no haber bonus por ganar a los mejores como si existían antes, se pierden oportunidad de sumar puntos extra, lo que hace que la diferencia entre un buen torneo en Melbourne o Sidney sea un abismo, y mucho más grande que hace 15 o 20 años.

Junto a ello, se junta la tremenda superioridad del Top 4, que apenas necesita competir para demostrar su superioridad. Y si lo hacen, es en la primera semana del calendario como toma de contacto con la competición. Anteriormente las diferencias en el circuito eran más pequeñas, pudiéndose dar el caso de que un jugador alejado de los primeros puestos pudiera vencer al mejor o mejores.

Hoy en día, las sorpresas son mínimas, contadas con los dedos de la mano a lo largo de la temporada. Ello hace que las diferencias en el ranking sean mayores y no se necesiten una cantidad de puntos pequeñas para avanzar o mantenerse en la clasificación. Y quien lo paga, es como no, los torneos antesala del Open de Australia, o lo que es lo mismo, Sidney y Auckland.