Stosur bajo la mirada de Australia

Desvela por sorpresa que hace 5 semanas se sometió a una operación tras haber comentado hace sólo 2 que 'tenía opciones de ganar en Melbourne'

La australiana Samantha Stosur tiene por delante un reto monumental bajo el sofocante calor australiano que impregna ya a todo el circuito mundial con los abanderados torneos ATP y WTA del curso en marcha. Entrena sudando en Brisbane, pero aún no corre, la ídolo local, campeona del US Open 2011, se sometió hace apenas 5 semanas a una cirugía de tobillo a causa de un dolor ya del todo insoportable provocado por un espolón en el hueso. Ese dolor le acompañó toda la segunda mitad del año, y podría haber venido a explicar -en parte- los resultados ‘decepcionantes’ de Sam en 2012 tras cerrar el 2011 sorprendiendo a todos.

La grada Australiana mira fijamente a su heroína, con Hewitt ya no preparado para grandes hitos, con Tomic dando más guerra fuera de pista que dentro, y con una flota donde sobresalen pocos barcos más, Stosur será la gran fragata del tenis australiano en el próximo Open de Australia 2013. Ante esa presión, los numerosos medios aussies expectantes, consiguieron sacar a Samantha hace apenas dos semanas las criticadas declaraciones de “estoy preparada y me veo con opciones de ganar el Open de Australia”. Ayer hablando con esa misma prensa se retractó de lo dicho, cuando alborotó aquéllas expectativas Sam aún no había ni comenzado a entrenar.

La verdad acaba saliendo siempre”, dicen las madres a los niños que mientes. Probablemente, sea así. Ahora Samantha con poco tiempo en pista, aunque muy cómoda y sin dolor alguno según ha comentado ella misma, se prepara para afrontar las muy exigentes batallas de Brisbane y Sydney, dos de los torneos con mayor nivel y competitividad entre las top20 del año.

Nunca hay un momento ideal para someterse a una operación si eres tenista, pero tras un año con muchas molestias era obvio que lo tenía que hacer”, confesó Sam a la prensa. “Tras valorarlo mucho, entendí que el mejor momento para operarme era en la pretemporada. No es tan importante como para provocar que me perdiera la mitad de la temporada, pero tampoco quiero soportar un año más con estas molestias. Las dos próximas semanas serán clave, voy a intentar jugar lo mejor que pueda. Con el paso del tiempo, se verá que mi decisión fue acertada”, finalizó una muy optimista Stosur.

Desde luego, sus puntos fuertes siempre han sido Roland Garros y el US Open, de donde ha sido finalista y campeona. En esos dos torneos, se adapta mejor a la superficie, y no cabe duda de que la presión de Melbourne le pesa, aún siendo ya una tenista veterana de 28 años. Nombrada a finales de año mejor atleta australiana del año -3ª vez que consigue tal distinción-, aún se recuerda su paseo en barco y en coche por las calles de su ciudad tras ganar el US Open hace año y medio. Algarabía y confeti, pero la realidad es que Stosur no se ha consagrado entre las mejores, y su irregularidad le pesa sobremanera en los rankings.

Sus grandes armas: un saque que es tras el de las Williams el mejor del circuito, tal y como reconocen todas sus rivales, y una derecha poderosísima, con mucho topspin y una variedad peligrosa. Grandes armas en las que los australianos habían puesto su confianza sobre la que ha caído un jarro de agua fría con las últimas declaraciones de Samantha. Agua casi tan fría como la que les cayó encima cuando el año pasado su heroína, en el primer Grand Slam que disputaba tras ganar el US Open, perdía ante Sorana Cirstea en primera ronda. Australia nunca se le dio del todo bien a Sam, prueba de ello es que tras haber permanecido largo tiempo en el top10 nunca pasó a cuartos de final del Open de Australia. ¿Será este su año? Eso es lo que llevan semanas comentando la prensa australiana, y que han dejado radicalmente de comentar desde ayer.

Con los planes rotos, y la verdad por delante, ahora Stosur, sin poder apenas hacer carrera continua, jugará cada punto baja la atenta mirada de una grada cariñosa, ilusionada a la par que desesperanzada, que ve como poco a poco su gran estandarte se hace mayor y su gran momento nunca llega en Melbourne Park.

Comentarios recientes