Padres díscolos

Algunas de las mejores tenistas de la historia han tenido padres que han destacado por un comportamiento demasiado estricto o conflictivo

A lo largo de la historia tenemos numerosos ejemplos de padres polémicos cuya pasión por el éxito deportivo de sus retoños les hizo traspasar líneas rojas de comportamiento. En Punto de Break hacemos un somero repaso a los progenitores más díscolos del tenis.

Dicen que para alcanzar el éxito es necesario tener a tu lado a alguien que crea en ti incluso más que tú mismo. Alguien que sea capaz de retroalimentar una ambición personal y permita contemplar la meta como un objetivo plausible. La grandeza futura estimada como visión previa. El inconveniente aflora cuando esa visión proyectada torna en ceguera, poniendo una venda sobre los párpados que justifica cualquier modo de proceder para alcanzar los fines marcados. En un deporte eminentemente individual como el tenis, en ese apoyo humano clave cobra peso la figura del entrenador. Respecto a disciplinas de equipo dirigidas por gestores de grupo, el cara a cara entre competidor y preparador se antoja más frecuente y directo. Pocas relaciones interpersonales, fundamentalmente entre la infancia-adolescencia donde el individuo desarrolla buena parte de su personalidad, están dotadas de mayor complicidad que las paterno-filiales. Esa franqueza en el trato presenta pros y contras. Repasamos casos destacados de padres díscolos:

El padre de Graf trataba a su hija con mucha dureza.

Peter Graf – Progenitor de una de las grandes leyendas del deporte, el padre de la 22 veces campeona de Grand Slam se hizo popularmente conocido por la dureza con que gestionaba la carrera de Steffi. Introdujo al talento alemán al deporte de la raqueta a los tres años y, desde que con 14 adoptara el profesionalismo, controló de forma estricta los entresijos de su trayectoria (calendarios, finanzas,…) El apodo de ‘Papa Merciless’ –padre despiadado- es reconocible en el mundo del tenis. Así se conocía a Peter por la rígida mano con que movía los hilos de su descendiente, a quién hacía acudir a las pistas de entrenamiento apenas desembarcaba el avión en el destino correspondiente. En 1995 sería arrestado por un delito de evasión de impuestos. Steffi sería interrogada durante horas por cuestiones financieras. Su padre declararía que todos los asuntos económicos eran ajenos a la jugadora. Peter pasaría en prisión algo más de dos años.

Jim Pierce – Padre de la última campeona de Roland Garros bajo bandera francesa, el entrenador de Carolina del Norte reconoció haber sufrido malos tratos diarios en su infancia. Un tipo que escapó de casa a los 13 años, ha tenido varias estancias entre rejas por falsificación documental, ha recibido balazos de la policía tras perpetrar un atraco con arma blanca,… Un historial delicado en épocas tempranas de su vida. Mary Pierce declaró en su día haber recibido maltratos físicos por parte de Jim, un hombre igualmente con tendencia al maltrato verbal. El incidente más sonado tuvo lugar en 1993, durante la disputa de Roland Garros. Tras golpear a un espectador y gritar a su hija durante el partido, el Consejo del Tenis Femenino (WTC en sus siglas anglosajonas) prohibió su presencia en posteriores eventos – surgía así la conocida como ‘regla Jim Pierce’ según la cuál queda estipulado que a un agente, padre o entrenador se le puede prohibir la entrada a cualquier torneo del circuito por su comportamiento en cancha.

Charles Lenglen – Progenitor de una de las primeras grandes figuras del tenis femenino, el padre de Suzanne Lenglen moldeó la carrera de su hija con dura metodología. Por ejemplo, someter a la competidora que hoy da nombre a la segunda pista de Roland Garros a entrenamientos ante rivales masculinos, con la intención de frenar el recatamiento que, a su juicio, caracterizaba al estilo femenino de la época. Dueño de una empresa de transportes, su deseo era forjar una competidora con una carrocería más robusta. Y si para ello era preciso emplear severa disciplina, no había problema para ello. Por ejemplo, negarle mermelada con el pan en caso de no realizar un buen entrenamiento. Testimonios de la época aseguran que su aspecto envejecido a temprana edad se debía al desgaste emocional y físico sufrido. “Tras quince años de tortura, puedo disfrutar de mi tenis” diría en 1926 al abrazar el profesionalismo.

Caprati tuvo un relación un tanto complicada con su padre.

Stefano Capriati – Orientado al común ‘pecado’ de la precocidad, condujo a su hija Jennifer al máximo significado de esta palabra. Llegando a límites obsesivos, trató de introducir a su retoño en el deporte de la raqueta literalmente desde la cuna. Es conocida su vocación por acercarle a las pistas cuando apenas sabía caminar “para que se quedara con la sensación de las bolas”. Cuando la competidora norteamericana contaba 12 años de edad y demostraba amplio potencial, Stefano llegó a amenazar a autoridades tenísticas por no permitir la adopción del profesionalismo de las tenistas antes de los 14 años. Contratos millonarios comenzaron a llegar, compromisos promocionales, partidos de exhibición, entrenamientos, labores escolares,… No tenía tiempo para crecer y, según su entorno, ella quería ser una adolescente normal. Palabras acaloradas se dice eran frecuentes. Y empezó a rebelarse a los 14 años. Se presentó conduciendo un BMW sin tener edad ni carnet, desarrolló mal comportamiento con los profesores y cayó en la famosa espiral del robo en las tiendas y posesión de marihuana. Con 17 años se marchó de casa. Hasta los 20 apenas compitió. Al volver al circuito, encontró competidoras más fuertes, rápidas y necesitó otros tres años para ponerse a su altura. En una rueda de prensa del US Open 1999, con 23 años, asumió como propios sus errores y libró de toda culpa a sus padres. Enmendó su relación con su progenitor.

Roland Jaeger – De origen alemán, era un albañil que regentaba un bar junto a su esposa en Chicago. Mantuvo una relación gélida con su hija Andrea, quien con apenas 15 años fue capaz de convertirse en la tenista más joven en ser cabeza de serie en la historia de Wimbledon o alcanzar las semifinales del US Open. Sus progenitores no le forzaron a practicar el deporte pero al contemplar su potencial llegaron los problemas. Con un pasado ligado al boxeo y una infancia en la Alemania de la primera mitad de siglo XX, Roland era extremadamente competitivo y adepto a la extrema disciplina. En diversas ocasiones llegó al castigo físico con Andrea e incluso después de una derrota en Nueva York le impidió ducharse y recorrió mil kilómetros de vuelta a casa recriminándole el resultado. Antes de la final de Wimbledon 1983, intentó pegar a su hija. Ella ha confesado que no disfrutó su experiencia vivida en el deporte profesional – los problemas con su padre, ofrecimientos de sustancias (cocaína, estereoides,…), el hundimiento que infligía a los rivales tras una derrota,… Sobre esto último diría: “eso me persiguió durante toda mi carrera”. Encerrada en un mundo que no llegó a disfrutar, encontraba fuerzas en su fe a pesar de proceder de una familia nada religiosa. Hoy día, es la Hermana Andrea en la Orden de Monjas Dominicas. Y dice disfrutar de la felicidad que nunca encontró en las pistas.

Otros ejemplos recientes

Damir Dokic – Acusado por su hija Jelena Dokic de haberle propinado castigos físicos. “Hubo un tiempo en que no había nada que pudiera hacerme feliz… Simplemente deseaba tener la vida de otra persona”. Posterior reconciliación.

Marinko Lucic – Vio cómo su mujer e hijos abandonaban el hogar familiar en Croacia debido a la tortura física y psicológica a la que él les sometía. Mirjana Lucic, tenista profesional cuya carrera quedó presuntamente aparcada por el supuesto expolio económico de su padre, aseguraría: “hubo más palizas que las que nadie pueda imaginar”.

Arsalan Rezai – Padre de Aravane Rezai. Tiene prohibida la entrada a eventos WTA por incidentes acaecidos en el Abierto de Australia 2011.

Walter Bartoli – Lejos de los casos anteriores. Ejemplo del proteccionismo severo, principal razón por la que Marion no compite en Copa Federación ni disputa competición Olímpica. El reglamento de la Federación Francesa, a diferencia de otros países como España, no permite entrenadores privados en las series de la competición por equipos. Donde va Marion, aparece Walter. Incumple esa regla y por tanto, no está disponible para ser convocada ‘incondicionalmente’. Dejando a un lado la idoneidad de la norma, es una medida fácilmente salvable que, sin embargo, los Bartoli no están dispuestos a asumir.

Piotr Wozniacki – Extremo celo respecto de Caroline. Ciertamente reacio a acercamientos externos. El último ejemplo, la contratación de Ricardo Sánchez. El técnico español salió del equipo al poco tiempo diciendo que sus funciones se limitaban prácticamente al de un espectador de lujo, con margen mínimo para instruir a la competidora escandinava debido al talante territorial del progenitor de Caroline respecto a la carrera profesional de su hija.

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