París-Bercy, una oportunidad para seis tenistas de ganar un gran título

Seis de los ocho cuartofinalistas que están en París-Bercy no han ganado nunca un torneo Masters 1000

París-Bercy se está convirtiendo en el torneo de las sorpresas por culpa de un calendario sobrecargado, que propiciará que por primera en dos años, un campeón de Masters 1000 sea diferente al Top-4. Una gran oportunidad para que seis de los ocho tenistas que quedan en el cuadro consigan levantar el gran título de sus carreras.

Las bajas por distintos motivos de Roger Federer y Rafa Nadal antes de comenzar el último Masters 1000 del año y las sorpresivas eliminaciones de Novak Djokovic y Andy Murray antes de llegar siquiera a los cuartos de final, han convertido París-Bercy en uno de los torneos más abiertos de los últimos tiempos.

Ferrer aspira a ganar su primer Masters 1000. Foto:abc.es

Una magnífica oportunidad para que hombres no acostumbrados a levantar títulos importantes se hagan con el que puede ser el mayor éxito de sus carreras. En liza, tan sólo quedan cuatro hombres entre los diez primeros del mundo, y de ellos, sólo dos saben lo que es levantar un Masters 1000 en su carrera.

El checo Tomas Berdych y el francés Jo-Wilfried Tsonga ya ganaron curiosamente en esta misma pista en el año 2005 y el 2008, respectivamente, aprovechando por entonces la ausencia de los cuatro mejores en el partido decisivo.

Fuera de estos dos jugadores, el resto tiene una oportunidad de oro para rellenar el palmarés con el mejor de sus títulos. En este sentido, el caso más destacado el de David Ferrer. El número 5 del mundo es un hombre acostumbrado a llegar a las últimas rondas, ya sea en Grand Slams o en Masters 1000. Sin embargo, a la hora de dar el gran salto, siempre suele tropezar en la misma barrera: la que marcan los cuatro mejores del mundo.

Tres veces finalista de Masters 1000, Andy Murray una vez y Rafa Nadal en dos ocasiones, le impidieron levantar un evento de este nivel. Tampoco los Grand Slams (donde ha llegado cuatro veces a semifinales) o ni siquiera la Copa Masters (en la que alcanzó la final de 2007) han podido ver a este gran jugador levantar la copa de campeón.

Ahora, con los cuatro mejores fuera de competición, tal vez el partido ante Jo-Wilfried Tsonga (su rival más duro en lo que queda de cuadro) pueda ser uno de los más importantes de su vida, el que sirva de lanzadera para que David Ferrer consiga el gran título de su carrera, ese que con tanto ahínco viene persiguiendo en las últimas temporadas. Un éxito que lo metería de lleno entre los mejores tenistas españoles de siempre, si es que aún no lo está.

Claro que la oportunidad también es fantástica para Janko Tipsarevic. El serbio, clasificado por segunda vez para la ATP World Tour Finals sabe que a los 28 años se le presenta la gran oportunidad de su vida. Con el sorprendente polaco Jerzy Janowicz como rival en cuartos de final, es el momento de alcanzar una final importante. Tipsarevic sólo tiene en su palmarés tres torneos menores y sorprende el hecho de que nunca ha llegado a la final de ni siquiera un torneo ATP 500. Tres veces semifinalista en Masters 1000 (dos en Canadá y una en Madrid), y dos ocasiones cuartofinalista en Grand Slams, el tenista de Belgrado no puede dejar escapar esta gran ocasión.

Tipsarevic está en cuartos de final de Bercy. Foto:atpworldtour.com

Otro que tiene ante sí el reto de su vida es Gilles Simon. Con la ATP World Tour Finals descartada para entrar como uno de los ochos maestros fijos, aún puede entrar como suplente si consigue vencer el que sería su primer Masters 1000. En su país, y ante su público, el actual número 20 del mundo tiene ante sí el peor cuadro de los ocho. Tomas Berdych en cuartos, y posiblemente Tipsarevic en semifinales, le aguardan antes de afrontar la que sería la segunda final en este tipo de eventos, tras la lograda en Madrid en 2008.

Aunque si alguien puede estar motivado para ganar ese no es otro que Michael Llodra. Semifinalista en 2010, París-Bercy es el torneo de su ciudad, al que acuden a verle su familia y amigos más cercanos. Especialista en pista cubierta, en el camino ya ha dejado a dos Top 15 como son John Isner y Juan Martín del Potro. Con 32 años y habiendo anunciado que se pensará si se retira a final de la siguiente temporada, este zurdo parisino sabe que es ahora o nunca.

Más oportunidades parece que puede que puede tener el norteamericano Sam Querrey. Con 25 años, este joven que en su día fue capaz de meter 10 aces consecutivos en un partido ante James Blake, nunca ha pisado unas semifinales ni de Grand Slam ni de Masters 1000. Una sola victoria ante Llodra significaría dar el paso más grande de su carrera.

Aunque para oportunidades la de Jerzy Janowicz. Este polaco de 21 años se ha destapado como la sorpresa del torneo. En el camino ha dejado a Philipp Kholschreiber, Marin Cilic y Andy Murray. Sus celebraciones tirándose al suelo cada vez que gana empiezan a ser algo habitual, tanto como su manera de meter saques directos a los rivales. Sin presión, y con los deberes de sobra hechos, todo lo que venga, bienvenido será.

Jerzy Janowicz aspira a ganar en París-Bercy.

Una consecuencia de un mal calendario

La eliminación del Top 4 ha traído un torneo muy abierto, interesante, y realmente nuevo en el sentido de que en los últimos tiempos estábamos acostumbrados a tener un escenario siempre dominado por los mismos protagonistas.

Ahora bien, no hay que engañarse que esto ha sucedido por uno de los mayores errores que ha tenido la ATP en los últimos tiempos: concentrar dos torneos importantes en dos semanas seguidas, sin dejar margen de recuperación. Si no fuera por la nutrida presencia de franceses ( hay tres en cuartos), los organizadores estarían tirándose de los pelos al ver que los tenistas con más gancho no pueden estar en estas rondas finales, algo que además no es nuevo.

Es cierto que para 2014 hay una previsión de reubicar el evento en febrero, pero el año que viene se volverá a vivir la misma película, y tal vez, sería conveniente aprender de la lección. El torneo sale mal parado porque en estos cuartos de final no están ninguno de los cuatro mejores, ni tampoco Juan Martín del Potro (otro tenista con mucho tirón), pero es que a la ATP World Tour Finals de Londres le puede ocurrir algo similar.

Hay que preguntarse en qué condiciones puede llegar por ejemplo David Ferrer, que podría acudir a la capital británica con dos finales seguidas, sin tiempo de descanso, y encima con la Copa Davis una semana después.

¿Es así, como se pretende que los mejores jugadores puedan estar a su mejor nivel en las grandes competiciones.? Posiblemente, no, y es por ello que urge cambiar lo ocurrido este año, y tal vez sin esperar a 2014.

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