Calor en el banquillo

La relación entre jugadores y entrenadores suele pasar por momentos de tensión en determinadas fases de la carrera del tenista

Donde hay confianza, da asco reza uno de los dichos populares más reconocibles del refranero popular de la lengua castellana. A grandes rasgos se trata de una máxima aplicable a cualquier relación interpersonal relativamente estrecha. Viene a decir que en un ambiente de camaradería, de cercanía en el trato, tiende a relajarse en cierta medida el tono del trato. Dando lugar en ocasiones a comportamientos poco decorosos. En una disciplina tan individual como el tenis, donde en el momento de la verdad el competidor se sirve únicamente de sí mismo, los jugadores están sometidos a una presión psicológica evidente. La carga emocional de la competición, a diferencia de lo que sucede en los deportes de equipo, suele recaer sobre un único par de hombros. En este sentido, el principal punto de apoyo externo suele constituirlo el entrenador. Figura de presencia habitual en los márgenes del cuadrilátero de competición, sirve tanto de estímulo como de foco de descarga de tensiones.

Repasamos a continuación, con carácter ciertamente lúdico, algunos episodios recientes ocurridos en los bancos de competición.

Las relaciones entrenador-jugador no son fáciles

Sam Groth – Jarmila Groth: Al comienzo de la temporada 2011, en plena gira oceánica que abre cada curso, Jarmila Groth se medía a Andrea Petkovic en los cuartos de final del torneo de Brisbane. La tenista local de origen eslovaco, claramente molesta por la desfavorable marcha del partido, mostraba en repetidas ocasiones su contrariedad con continuos gestos. Lenguaje corporal negativo de forma incesante. En este torneo, Jarmila no contaba con la presencia de su entrenador habitual –Gavin Hopper-. De modo que, de manera excepcional, su entonces marido Sam Groth, también tenista profesional – de hecho es el jugador con el servicio más potente jamás registrado con 263km/h-, ejerció las labores de coach. Haciendo uso del coaching en pista que permite el circuito femenino, Jarmila hizo llamar a su esposo. Tras unas breves indicaciones hacia una tenista contrariada, aún se recuerda la famosa réplica de la australiana: “No me hables como si fuera una jodida turista”. Posteriormente declararía que sólo deseaba liberar tensiones.

Ricardo Sánchez – Samantha Stosur: El entrenador español es un profesional de reconocido prestigio por su amplia trayectoria en el circuito femenino, destacando por encima de todo su trabajo con Jelena Jankovic que llevó a la serbia al número uno de la WTA a finales de la temporada 2008. Al margen de sus logros como preparador, y presumiblemente parte importante en su consecución, se encuentra una personalidad ciertamente excéntrica. El último ejemplo lo encontramos en la presente gira asiática. Concretamente en el pasado torneo de Tokio. Ganado, por cierto, por su pupila Nadezda Petrova. Durante el encuentro de segunda ronda que enfrentaba a la ex número 3 del mundo con la australiana Samantha Stosur, la rusa requirió su presencia en pista. En dicho intercambio de impresiones, el preparador español calificó a la tenista oceánica de un modo alarmantemente obsceno: ‘fucking bitch’. Sin percatarse de que la conversación estaba siendo captada por los micrófonos hasta que fue demasiado tarde.

Walter Bartoli – Marion Bartoli: Quien siga habitualmente el circuito femenino conoce las peculiaridades que entraña el juego de Marion Bartoli. Aspavientos incesantes, plenitud de actividad entre punto y punto,… Un torrente de energía sin descanso aparente. Entrenada por su progenitor desde el inicio de su carrera, se puede entender la cercanía que tiene con la persona que organiza su puesta a punto. Un tipo que, al margen de ser su padre, dejó su carrera de doctor para dedicarse en cuerpo y alma al éxito deportivo de Marion. Durante el torneo de Wimbledon 2011, en el duelo de tercera ronda que enfrentaba a Pennetta, la francesa cedió el primer set. Desbordada por la frustración, descargó sus emociones sobre Walter. Con vehemencia le indicó que se marchase inmediatamente de la pista. Tanto a él como a su esposa (esto es, la madre de Marion). Tuvieron que seguir el desenlace del duelo por televisión. Posteriormente, una vez remontado un partido agónico de más de tres horas, Bartoli afirmaría que necesitaba descargar de algún modo sus emociones tras un largo y decepcionante primer parcial.

John Tomic – Bernard Tomic: El australiano de origen croata posee, seguramente, una de las personalidades más características de la nueva hornada de jugadores llamados a destacar. A lo largo de su corta carrera en ATP World Tour, ha atraído una cantidad similar de focos debido a su peculiar estilo de juego, incómodo, “de los que hacer jugar mal” que diría Nadal en Melbourne 2010, como por sus acciones fuera de pista. Algunas de ellas con incidencia directa de su padre y entrenador. Durante el torneo de Miami 2012, Bernard enfrentaba en segunda ronda al español David Ferrer. John no cejaba en su empeño de gesticular desde el box. Había recibido incluso un aviso por parte del juez de silla, gesto irónicamente agradecido por Bernard. Tras ceder el primer set y tratando de controlar el segundo, el joven aussie se dirigió al silla indicando que la presencia de su progenitor le estaba molestando y declarando su voluntad de que abandonara el recinto. “Sé que es mi padre, pero me está molestando. Quiero que se vaya”, indicó. Allí permaneció John hasta que Bernard cedió el encuentro.

Jiang Shan – Li Na: Las ruedas de prensa de la jugadora china suelen ser un producto atractivo dada la franqueza con que la campeona de Roland Garros se expresa al hablar en lengua inglesa. A menudo, y de manera ligeramente repetitiva, se ve obligada a responder cuestiones sobre su marido –quien a lo largo de su carrera ha ejercido de entrenador-. Competidora con cierta tendencia a perder el norte en pista, se le recuerda alguna conversación subida de tono con Shan. En el primer torneo de la temporada 2011, en Sidney, Na cedió el primer set ante Kvitova en un suspiro, por un contundente 6-1. Contrariada de forma palpable, arremetió contra su esposo. “Si no puedes soportar verme jugar, puedes irte al carajo. ¿Necesitas actuar de esa manera? ¿Piensas que estoy siendo humillada, verdad?”. Jiang tomó con filosofía el momento. Li terminó remontando el partido.

Bueno, y siempre hay gente que ve la vida de otro modo…

Como vemos, por encima de tácticas y ejercicios preparatorios de cara a la competición, el entrenador es un sostén emocional imprescindible para el deportista. Especialmente en disciplinas individuales como el tenis. Una fuente de confianza ineludible para alcanzar el éxito, que debe saber atemperar los ánimos y encauzar las emociones del pupilo.

Si recuerdas algún otro episodio de este tipo, desde Punto de Break te animamos a incluirlo en la sección de comentarios.

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