Mutua Madrileña Madrid Open; Análisis del cuadro y previa

Mucho en juego con la psicología de fondo y la tierra azul como polémica; Murray fuera in extremis

El Mutua Madrileña Madrid Open abre el fuego con la gran novedad mundial del estreno de las pistas de tierra batida azul como centro de la polémica y gran atractivo, aunque la colosal lucha por el número 1, encabezada por Novak Djokovic y Rafael Nadal se abre un nuevo y singular escenario con la amenazante figura de Roger Federer de fondo y con la gran ausencia del cuarto en discordia, Andy Murray que se ausentó sorprendentemente a última hora por unas molestias en la espalda. Un marco novedoso e incomparable, bajo el amplio paraguas de la polémica servida por el color de una superficie de la sospecha entre la ambigüedad de la conveniencia de la supervivencia económica y la tradición, el patrocinio contra el purismo.

La gran batalla psicológica

Más allá de los 1000 puntos en juego para el campeón y las posibles alternancias en la clasificación, parece que Madrid es el inicio de las grandes batallas que acabarán por definir la Guerra. Para empezar, y pese al desconocido panorama, estamos hablando de todo un Masters 1000 y de tierra batida, y con permiso del orden establecido, cuando se habla de tierra batida hay que hablar de Rafael Nadal como protagonista. El balear llegó a la temporada 2012 bajo la amenaza del gran zarandeo que se llevó en 2011 a manos de su verdugo Novak Djokovic en 6 ocasiones, 6 finales, 6 lanzas en el corazón. Tras las muestras de mejora en su juego y sobre todo psicológicas en Australia, el serbio volvió a clavar lo que parecía la estocada en el primer Grand Slam del año. Pero Nole se ha mostrado más mundano y vulnerable en 2012 donde ya ha cedido 3 partidos. Hubo que esperara hasta septiembre para sumar tal cifra el año pasado. Con un Nole más vulnerable y un Nadal mejor, la batalla por el cetro mundial parece haberse igualado y vuelven las opciones para el español. Claro que Nadal, y el resto del mundo, sabe que todo lo que no sea capaz de conquistar en la tierra batida es muy difícil que lo pueda arañar en las pistas más rápidas donde el serbio manda con autoridad. Sin embargo, en la tierra batida sólo hay un Monarca y cuando se habla de dominio de Nadal no se hace de este año ni de esta década, a Rafa se le compara con Bjorn Borg, y esto son palabras mayores. Las más mayores. Así que el gran dominador del polvo de ladrillo llega contrariado y disparando con furia contra todo lo que se le cambia el marco ocre a sus espaldas. La tierra, el barro, el sudor del guerrero y al final, como casi siempre, su diente hincado en una arista de un título. Siempre con trasfondo naranja.

A Nadal, para empezar no le gusta nada tener que jugar a 550 metros de altitud porque sus bolas picudas procedentes del más asombros top-spin que se haya visto, botan menos y pican menos. Él sabe que para sus rivales, sólo verle aparecer por el pasillo lateral de una pista color ocre es motivo de 0-1. Ahí está el Rey. Cuando Nadal llega sobre fondo azul la memoria alcanza mejor para verle caer. Sin embargo, a Rafa no le gusta que le ganen en tierra, situación la cual se produce muy infrecuentemente, de hecho muchos años acaba la temporada de las pistas lentas inmaculado. Casi no cede ni sets. Sin embargo, con la altura sufre. En Madrid lo ha pasado históricamente muy mal y si la derrota en sí ya es un problema, en casa y en tu superficie favorita, mucho más. Así que atentar contra el más grande reto de su carrera, (a mi modesto entender, desbancar a Djokovic, a este Djokovic, es mucho más difícil para Rafa que tumbar a Roger Federer), parte desde la premisa de dominar en mandar en casa, y su casa es la arcilla… y la arcilla no es azul.Djokovic entrenándose en la Caja Mágica. Foto:twitter.com

Repetando este "quítame aquí esas pajas”, lo cierto es que las valoraciones de los jugadores y jugadoras, en general, y al margen de purismos y tradicionalismos, es que las pistas son buenas y la bola bota. El color puede tener una influencia mínima en el bote, por el granulado, que sufre ligeras modificaciones con respecto al original, pero es verdad que la bola se ve mejor. Así que, sin excusas, hay que ganar en todas las superficies y a todos los rivales.

Ante unas cosas y las otras, lo cierto es que Nadal ganó a Djokovic para quitarse esa espina y el estigma de la derrota en el torneo que realmente manda con una autoridad inaudita. Nadie había ganado 8 títulos seguidos del mismo campeonato. La cifra pone los pelos de punta. Para conseguir tal mérito Nadal destrozó a Djokovic que opuso resistencia en el primer set hasta que vio cómo el muro de arcilla se levantaba sobre su moral tocada por la muerte de su abuelo. Las últimas semanas han sido muy duras para el serbio. Volvió a casa y con los suyos al amparo del recuerdo de su ancestro. Para Nole la figura que se fue es el recuerdo de dónde viene y de quién es, y su ausencia deja un vacío que va a tener que justificar en Madrid.

A pesar de la barbaridad de puntos con los que cuenta y que el colchón es de los buenos, con látex, doble capa, revestimiento y acolchado, no cabe duda que los rivales que le amenazan no son ninguna broma y están para quitarle el sueño a cualquiera. Y ya se sabe, “camarón que se duerme, se lo lleva la corriente”. Djokovic defiende 1000 puntos y sabe bien que dejar de ganarlos es sinónimo de que Rafa o Federer los hereden. Y ya saben los problemas que se generan con este tipo de “herencias”. Unos suben, otros bajan, y el colchón se convierte en uno de estos con muelles que se clavan.

Perder en Madrid la corona no sería definitivo para Nole, pero no llegar a la final, o un encontronazo antes de tiempo podría ser moralmente más duro que la pérdida matemática en sí.

El efecto Roger

Mientras el mundo mira la tierra azul deslumbrado todavía por los récords de Nadal en la tierra batida, donde viene arrasando y barriendo rivales como quien coge la lona de rastrillo y la pasa por la pista, y el magnífico Nole con dudas y una autoridad hoy discutible, Federer sigue sumando. Con la calculadora y más inteligencia que nadie, “que más sabe el Diablo por viejo que por Diablo”, Roger se ha tomado un periodo de descanso y reflexión para atacar a… los dos. El suizo presenta unos números que asustan. El año pasado fue dominado por Djokovic y por Nadal hasta que, curiosamente, y después de otro periodo de descanso, afiló las uñas para arañar todos los puntos que quedaban de Basilea hasta el Masters de Londres.

Desde su dolorosa derrota en el US Open, donde perdió dos bolas de partido y una ventaja de 2 mangas arriba, Federer ha retomado su carrera hacia el récord del hombre con más semanas en el número 1 del mundo y va a por ello. No ha sido, históricamente, muy recomendable meterse en medio de los objetivos del suizo. Aviso.

El helvético, con las pilas cargadas y conociendo lo que es la victoria este año… se presenta en Madrid donde ya ha tenido el gusto de despachar a Nadal en una final. Le gusta la Caja Mágica y ha sido de los menos críticos con la pista. Así que la vida es color azul para Federer y afronta con ilusión una temporada de tierra batida que le puede orientar hacia Londres con unas opciones mucho más altas de lo que, calculadora en mano, diría cualquier aficionado al tenis.

Roger Federer saca en la pista azul de la Caja Mágica. Foto:twitter.com

Federer sólo ha tenido dos pinchazos este año. Uno, en las semifinales de Australia donde se encontró con su auténtica bestia negra, Rafa, en su mejor partido del año. Y otro en Miami, donde extenuado por un calendario muy exigente, llegó corto de gasolina y se encontró con el único Roddick digno de lo que va de temporada. El mejor en años. Los títulos en Dubai, (ante Murray), Rotterdam, ante Del Potro e Indian Wells, ante Isner, le abren un abanico de posibilidades muy grandes. Y es el que menos puntos defiende… con diferencia.

Murray y su espalda

Sin embargo, la fiesta en Madrid no será completa porque a Murray se le ha aflojado algún tornillo por la espalda. Me venía a la mente decir que “le daba la espalda al torneo”, pero podría considerarse tendencioso. Argumentativo. Andy no se encuentra del todo bien y las últimas dos derrotas en arcilla, contra Berdych y Raonic, dieron sensaciones de debilidad impropias de su condición de aspirante. Nadie le niega el número 4, pero empiezan a haber dudas serias de si puede aspirar a desbancar a los tres titanes que tiene delante. En principio y a corto plazo, sinceramente, parece que no. Es el gran perdedor de la batalla psicológica de la que hablamos, al menos, a día de hoy.

El cuadro

Con las ausencias de Murray, oficial a últimísima hora de la tarde del viernes, (prácticamente podemos decir que sacó su bola del bombo), y de Fish, en una actitud más que cuestionable, a Nadal no le han podido hacer un cuadro mejor. Posiblemente el balear hubiera preferido otro debut, pero no tiene motivo alguno para la queja. Y argumentamos;

Nole y la parte alta

Al serbio le ha tocado en suerte la peor de las semifinales posibles: Con la baja de Murray y el ascenso de Tsonga a la cuarta cabeza de serie, el francés, que es presa fácil en arcilla, pasaba a ser una perita en dulce. Mirar hacia el penúltimo paso parece aventurado, pero cuando hablamos de jugadores de la calidad del serbio, se hace muy difícil pensar que nadie le va a poder descarrilar antes.

Djokovic debutará con un “qualy”. Los jugadores procedentes de una previa de un Masters 1000 y más de las características de éste, en Madrid y en tierra batida, suelen ser malos clientes. Gente acostumbrada a las pistas, las bolas, el bote, los derrapes y con cicatrices… normalmente con nada que perder. Pero el debut, a priori, no se lo cambia el serbio a Rafa. En adelante las cosas no serán sencillas porque por allí pican y revolotean jugadores duros y con colmillos. A tercera ronda, (segundo cruce), lo más probable es que se las tenga que ver con Wawrinka, que es un jugador especialmente peligroso en esta superficie. Y para cuartos de final, se prevé una batalla contra Simon, (semifinalista en Monte Carlo), peligrosísimo rival en tierra batida o contra Feliciano López, que juega en casa y que está rayando a un nivel altísimo este año en tierra batida. Referencias a Alberto Berasategui, su entrenador, que ha hecho un gran trabajo con el toledano.

El cabeza de serie que anda por allí es Tipsarevic, pero el posible que su compatriota tenga más que serios problemas para llegar hasta los cuartos.

Federer con Ferru en el camino

Para Federer el camino no va a ser nada fácil. Después de su más de mes y medio de inactividad, a Federer le van a dar la bienvenida con cariño, pero a cañonazo limpio. Roger tiene un cruce contra el ganador del Raonic – Nalbandian que parece escrito por un novelista bromista y con ganas de juerga desde la primera página. El argentino no parece estar a la altura y condición de discutirle un partido al mejor Roger, pero en cualquier descuido Nalbandian tiene la calidad para ganar a cualquiera. Sin embargo, y para debutar y disfrutar de su Wild Card, le han puesto a una de las sensaciones de la temporada. Milos Raonic llega con la documentación en regla después de sellar semifinales en Barcelona y mostrarse como un hombre realmente duro de pelar. El joven canadiense es un animal descatalogado. La rompe en el saque, y en Barcelona, a nivel del mar y con más tierra que en muchas playas, puso un servicio a 238 kilómetros por hora. Más que poner la bola en juego, parecía invitar a subirse al AVE (tren de alta velocidad en España). El problema con Milos es que ganarle un punto restando un primer servicio es una auténtica quimera. Merece más la pena jugar al “Euromillón”. A un chico al que no parece haber forma humana de romperle el servicio y que le pega de derecha y de revés como si no hubiera mañana, convierte sus partidos en una montaña rusa, donde poco puede hacer su rival por frenar aquello. Más vale que las bolas se le vayan fuera, porque las que van dentro son muy difíciles de rescatar.

Ferrer se entrena en las pistas anexas de Madrid. Foto:twitter.com

Federer es un especialista en tumbar a este tipo de jugadores, porque saca casi como ellos y juega muchísimo mejor. Pero no deja de ser un incordio.

Más adelante le esperarán, con casi total seguridad, o Bellucci o Gasquet. Con el francés tiene amargos recuerdos de su paso por el Foro Itálico el año pasado. Puestos a elegir, prefiere a Bellucci, pero cuidado, porque el brasileño ya demostró su nivel y de lo que es capaz el año pasado en Madrid. El año pasado hizo semifinales, ni más ni menos y se llevó a Djokovic al tercer set con un juego muy vistoso y efectivo. Un peligro.

Para cuartos, las cosas no pintan mucho mejor. Lo normal es que David Ferrer, dolido todavía por la oportunidad que se le escapó en Barcelona ante Nadal, obtenga esta reválida que ha manifestado tantas veces que tiene clavada a fuego. Nunca le ha ganado a Roger. Madrid podría ser la plaza idílica para el sueño del alicantino que pasa por ser, de verdad, un jugador capaz de ganar a cualquiera en tierra batida, azul, rosa y arco iris.

Antes, Ferrer, tendrá su propio duelo con Almagro al que, por el contrario, le ha ganado siempre y también le tiene muchas ganas. Nico tiene una oportunidad única para resarcirse y hacer, por fin, un gran torneo. También sabe lo que son las semifinales en Madrid, aunque es conocedor del durísimo calendario que le espera.

La parte media baja; El duelo Isner-Del Potro

Había dos jugadores que en el sorteo eran los “cocos” a evitar. Cuando salían sus caras todo el mundo miraba para otro lado. Uno era John Isner, que llega a Madrid con unas credenciales inauditas para un tipo de 206 centímetros de alto y muy poco acostumbrado a jugar en arcilla. Sin embargo, sus exhibiciones en la Copa Davis han dejado a todo el mundo con la boca abierta y el miedo en el cuerpo. Tampoco podríamos decir que el cuadro haya sido generoso con el norteamericano. A falta de Fish, que no es que se haya borrado, es que no se ha presentado a apuntarse… Isner parece el gran atractivo para el público español, de cara a las semifinales de Davis que se vivirán después del US Open. Para Isner, las cosas pintan feas, porque no puede llegar de tapado, (¡a ver quién disimula a un gigante así!), pero además por allí transitan Montañés y Cilic. El duelo entre el español y el croata no es cuestión baladí. Cilic viene en forma y es tan peligroso como cualquiera, y Montañés ha recuperado su nivel.

Del Potro defiende su título en Estoril. Foto:twitter.com

Per lo más duro, es que Juan Martín Del Potro, puede que sea el hombre más peligroso en esta superficie. Lo suficientemente lenta para adatarse a su juego, pero lo suficientemente rápida para que su monumental pegada plana sea una amenaza insalvable para la mayoría. Probablemente, el hombre con más papeletas para meterse en las semifinales.

Tsonga comanda este cuadrante, pero como hemos anunciado que nunca ha jugado una final en esta superficie y sus resultados en tierra no pasan de ser bastante discretos. Su fuerza de juego está muy lejos de ser la de un Top 5, y si hay alguna duda, la documentación, en cuartos, si es que no “ha perdido los papeles antes”, se la va a pedir Del Potro o Isner. Tribunal de alta cualificación.

El caso Nadal

Como avanzábamos el debut de Nadal no es el soñado por el balear, eso seguro, pero Karlovic o Davydenko saben que tienen mucho que correr y pocos errores que cometer si no quieren irse a casa en segunda ronda. El croata parece que llega algo flojo después de un arranque de año bastante bueno y del ruso uno nunca sabe que pensar. En cualquier caso, quizá, que cualquier tiempo pasado fue mejor. Claro que en la memoria queda la calidad de aquel jugador capaz de competir con Rafa, pero… si Nadal se deja gaitas y colores no hay quien pueda pararlo hasta cuartos de final. En buena lógica allí debería encontrarse con un “viejo amigo”. Tomas Berdych. Mismo rival, misma ciudad. Aquel dedito en la boca obligando a callar al público madrileño generó en Rafa una animadversión que no le ha sentado nada bien al checo en sus enfrentamientos posteriores. Decimos que en buena lógica, no sólo porque Berdych llegue en buen momento, que llega “on fire”, sino porque además él mismo ha manifestado que se encuentra a gusto en la tierra batida y que tiene grandes planes. Incluso habló sin rubor de la cuarta plaza del ranking. Sin embargo, a Tomas le aconsejamos mucha humildad y mucho trabajo y le deseamos que tenga mucha suerte, porque contra un Nadal en forma, cabreado y motivado, a lo mejor, el partido se le hace más largo y más duro de lo que imagina. Lleva 18 cuartos de final en sus últimos 22 torneos. Nadie duda de su calidad. Pero al último paso… no llega.

Nadal contrariado en Barcelona. Foto:lainformacion.com/EFE

Nadal sabe, perfectamente que Madrid es su gran oportunidad para meterle el miedo en el cuerpo a todo el mundo. Dominar a Djokovic o Federer en una final podría ser un paso firme, muy sólido a futuro. Lo sabe y lo buscará. Será sobre tierra batida azul. Él anunció que “no resbalaba bien”. Muchos lo interpretan como que se queja de la estabilidad. Quizá la lectura sea que este año camina mucho más erguido y firme y por eso no tiene la intención de resbalar. Veremos.

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