La maldición olímpica de Massú y el tenis chileno

La Leyenda dice que pidió a Dios para ganar los Oros Olímpicos de Atenas'04, pero no cumplió el sacrificio

22 de Agosto de 2004. Atenas. Tierra de héroes mitológicos. En la pista de tenis del complejo Olímpico ateniense se disputa la medalla de oro individual entre el sorprendente chileno Nicolás Massú y el prometedor estadounidense Mardy Fish. El favoritismo para el norteamericano es clarísimo, pero Chile llega encendida. Sus representantes lo están bordando. Fernando González, "Feña", y Nicolá Massú, vienen de disputar la semifinal y de ganar una medalla de Oro olímpica, la primera para su país. Ya son héroes. Tras el cuarto punto de partido, en su enfrentamiento contra Alemania, alguien dice oir una promesa de Massú a Dios. Quiere el Oro. Entre la leyenda y los mitos griegos, nunca se sabrá a ciencia cierta si la promesa de Massú fue real o inventada, pero no es menos cierto que una maldición parece cernirse sobre él en concreto y sobre el tenis chileno en general. Massú, doble campeón olímpico, vuelve a Santiago de Chile en olor de multitudes y acompañado de su amigo y compañero de gestas Fernando González. Desde entonces, comienza el declive de un jugador que parecía marcar una tendencia claramente alcista. Massú no ha vuelto a ganar nunca más un torneo profesional y bajó del puesto 9, que llegó a coronar hasta más allá del 400. No levanta cabeza. Ganar un partido parece una quimera. Hoy, vuelve a Viña del Mar, su ciudad natal donde comienza la temporada de tierra batida. Allí comenzó la maldición. En 2005 y 2006 tuvo dos finales para sumar el título que rompiera el gafe. Pero, inexplicablemente, perdió ante Horna y Acasuso. Esta es la historia de una pesadilla bañada en oro.

Atenas 2004

El tenis chileno hizo historia al bañarse de oro cerca de las Termópilas. Para un país carente de grandes alegrías, el tenis llenó de gloria y regocijo a los chilenos en agosto de 2004. Sus dos principales referentes, Fernando González y Nicolás Massú, completaron una semana de ensueño en Atenas. Contra todo pronóstico, los chilenos fueron eliminando a tantos rivales como fueron apareciendo por su camino, hasta que el destino los cruzó en semifinales. Massú hizo un trayecto heroico. Eliminó a Gustavo Kuerten, el amo de la tierra batida y ex número 1 del mundo en su debut. Después derrotó a Vincent Spadea, el primero de los tres estadounidenses que tuvo que tumbar. En octavos de final derrotó a Igor Andreev. En cuartos a Carlos Moyá. En semifinales, a su compatriota Fernando González, y se hizo con el Oro en el quinto set ante Mardy Fish.

Para completar la gesta, Feña tuvo que imponerse 16-14 en la última manga a Taylor Dent. Chile completaba con el Oro y el Bronce en "singles" y el Oro en dobles. Histórico.

Las medallas fueron sufridas como pocas. Además de la victoria en el quinto ante Fish, y de la agonía que tuvo que sufrir Fernando "Mano de Piedra" González para imponerse 16-14 en el duelo por el bronce, el partido de dobles fue más doloroso y sufrido que un parto. Los chilenos necesitaron 4 bolas de partido para doblegar a la pareja alemana formada por Kiefer y Schüttler.

La maldición

Leyenda o ciencia cierta, lo único empíricamente demostrable es que Nicolás Massú hizo cumbre en su carrera deportiva en Atenas, y tocó su máximo en el ranking mundial meses más tardes, en septiembre de 2004, para comenzar una caída sin freno. El chileno, natural de Viña del Mar, la ciudad donde se disputa el torneo más importante dentro del calendario ATP en Chile. Allí tuvo sus dos primeras claras opciones de título. En sendas ocasiones, 2005 y 2006, dejó escapar la final ante tenistas que, a priori, eran inferiores a él y en su propia casa. Luis Horna, el peruano y José Acasuso, pudieron con "El Vampiro", como es conocido el chileno.

Las derrotas se fueron produciendo consecutivamente hasta llegar a un estado de ansiedad notable. Durante el segundo lustro de 2000, Chile contaba con un equipo durísimo en la Copa Davis, pero tampoco allí funcionaban las cosas. A pesar de contar con dos individuales cargados de talento y una pareja asentadísima, Chile perdió la categoría ante el estupor de los suyos. En 2011, la caída fue total. Cayeron al Grupo I y será muy difícil rescatar a Chile del pozo. Así se mostraba el otrora ídolo chileno ante las preguntas de una prensa que lloraba de emoción en Atenas, y pedía su cabeza tras la derrota en Davis el año pasado. De la gloria a los infiernos, sin consideración alguna por la historia.

Fernando González y el "Chino" Ríos

La historia del tenis chileno la marcó Marcelo Ríos. "El Chino" fue el único tenista de esta nacionalidad que alcanzó el número 1 en el ranking. Ríos, un fabuloso zurdo, fue la sensación del circuito durante los últimos años de los 90. En 1997, hizo su presentación en sociedad con un tenis delicioso. Con una técnica depuradísima y con golpes de auténtico mago. Ver a Marcelo Ríos era una delicia para el paladar tenístico de los más exigentes, aunque sus modales dentro y fuera de la pista dejaban mucho que desear.

Sin embargo, para el pueblo chileno, la victoria de Ríos en el Masters de Indian Wells en 1998, entonces un Súper 9, le dio opciones de coronarse como número 1 del mundo en tenis. A continuación, en Cayo Vizcaíno llegó el momento dulce del deporte chileno. El fabuloso Marcelo Ríos, se alzaría con el título ante el legendario Andre Agassi y superaría a Pete Sampras como número 1 mundial. Le arrebataría el cetro mundial después de 104 semanas consecutivas y tras acabar 5 años consecutivos como líder de la ATP. Nunca en la historia del deporte chileno, un deportista había sido el mejor en su disciplina. Ríos lo consiguió.

La firma por Nike, tuvo algunas de las cláusulas más curiosas que se recuerdan en el tenis. La multinacional americana le puso un tutor para enseñarle "modales". Tenía unas horas fijadas por contrato para aprender "protocolo". Por cada acto de rebeldía, Nike tenía estipuladas multas. Para poner ejemplos concretos, si aparecía escupiendo en público, (concretamente jugando), recibía una penalización en sus emolumentos.

El talento infinito de Ríos se vio cortado por diversas lesiones. El zurdo de Vitacura, no tuvo tregua. Primero los tobillos y más tarde por una fractura lumbar por estrés. Ríos no volvería a ser el mismo y en 2004, el año de los oros olímpicos para Chile, se retiró del circuito profesional.

Por su parte, el jugador más regular de los chilenos en la élite ha sido Fernando González. "Feña", también apodado "Mano de Piedra" por la dureza con la que pegaba su derecha, se mantuvo en el Top 10 con regularidad a finales de la primera década de 2000. González era un especialista en tierra batida, pero también consiguió buenos resultados en pista dura. Sin ir más lejos, la final de Australia en 2007, 10 años más tarde de que la disputara su compatriota Ríos contra el checo Korda. (En cuartos de final eliminó a Rafael Nadal).

Curiosamente, emergió justo cuando Ríos desaparecía de la élite mundial. No llegaron a coincidir como rivales en ninguna pista. González, es el único deportista chileno que ha conseguido las tres medallas en los Juegos Olímpicos, fue Oro en dobles en Atenas'04, Plata como individual en Pekín'08, (perdió la final contra Nadal), y el bronce, también en individuales en Atenas 2004. Sin embargo, cuando todo parecía apuntar que se iba a afianzar entre los primeros del ranking, otra lesión se cruzó en su camino. Las rodillas comenzaron a fallarle y desde 2010 no ha recuperado su nivel de juego.

Cada vez que Fernando ha intentado volver a la élite, se ha encontrado con serios problemas y molestias en sus articulaciones y sigue sin mostrar el tenis que tiene en su poderoso brazo derecho. "El Bombardero de La Reina", como es conocido por la potencia de sus golpes y su localidad natal, trata de volver a la élite. Su vuelta al circuito, de nuevo, en Viña del Mar.

Viña del Mar

El torneo de Viña del Mar sustituyó al de Santiago de Chile en el calendario y es uno de los más importantes del circuito sudamericano de tierra batida. En febrero, en mitad del verano por aquel territorio, el circuito ATP se desplaza para dar inicio anual a la temporada de tierra batida. Allí suelen estar presente todos los "terrícolas" más afamados y suelen presentarse en sociedad algunos de los grandes talentos que más adelante compiten en Europa por los torneos más prestigiosos y caros que se disputan sobre esta superficie. La tierra batida es sinónimo de latino. Jugadores sudamericanos y españoles son los principales favoritos en estos torneos, pero también los italianos aparecen con fuerza las últimas décadas. Espíritu latino o carácter mediterráneo.

Fernando González, el Bombardero de La Reina. Foto:lainformacion.com/EFE

Sin embargo, Viña del Mar ha sido una condena para alguno de sus ídolos. Allí fue donde el nativo Massú comenzó a creer en los fantasmas de la maldición olímpica y perdió dos finales consecutivas en 2005 y 2006. Como habíamos comentado, Chile ha alternado entre Santiago y Viña del Mar su torneo ATP. De 1993 a 2000 se jugó en Santiago y allí Marcelo Ríos perdió tres finales consecutivas; 1995 frente al checo Dosedel, 1996 frente al argentino Hernán Gumy y en 1997 contra Julián Alonso.

De 2001 a 2009 se jugaron 9 años en Viña del Mar. 7 veces hubo un finalista chileno en la pista de tenis de Las Salinas. Fernando González consiguió 4 títulos y es el tenista que más veces ha conseguido el título, pero Ríos y el local Massú, perdieron todas la finales que jugaron.

Antes que los tres grandes tenistas chilenos de todos los tiempos, Fillol ya había perdido otra final en 1983 y 1977. Aunque Rebolledo en 1982 y Gildemeister en 1981 y 1979 habían conseguido también el título.

Chile vuelve a abrirse al mundo del tenis en Viña del Mar. Ojalá se alejen todos los fantasmas.

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