Nicolás Almagro evoluciona y puede asentarse en el Top 10

Combina su espectacular ataque con solidez y madurez, gracias a Perlas y ahora a Samuel López

Almagro lanzó un mensaje a la ATP y a todos los opositores a ingresar en el Top 10. El hombre que marca la frontera entre los 10 mejores y la nobleza del circuito, parecía haber llegado de puntillas a tal condición y sostenido, únicamente, por sus grandes resultados en torneos de tierra batida, y más concretamente, en los que son de menor rango, los ATP 250 y los ATP 500. Muchos de ellos, inapreciables para los mejores jugadores del mundo. En este territorio, Nico, ha sido un súper especialista y un hombre muy fiable. Ha sido capaz de pasearse por el circuito americano, (Viña del Mar, Chile; Costa de Sauipe, Brasil; Buenos Aires, Argentina; Acapulco, México), y los torneos que se disputan en Europa que tienen esta condición, especialmente Valencia, su ciudad fetiche y donde consiguió sus primeros títulos, pero también Gstaad, Bastad. En total ha sumado 10 torneos en su carrera. Muchos puntos para defender durante el mes de febrero de 2012, pero también, el ilusionante reto de avanzar y evolucionar en su rendimiento en las pistas duras. Para afianzarse entre los mejores del mundo tiene que mejorar su balance contra los 8 primeros, (bastante deficiente), y sobre todo progresar en su rendimiento en pistas rápidas. En Australia llegó a octavos de final después de algunos partidos de mucho mérito. El trabajo de Antonio González, le dio espectacularidad, Josep Perlas pulió su carácter y su juego, más sólido y maduro y en 2012 trata de consolidarse con Samuel López.

Cambios en su cuerpo técnico

Almagro comenzó a trabajar profesionalmente con Antonio González Palencia, su mentor, entrenador e íntimo amigo, que le dio un tinte espectacular y muy plástico a su juego. Almagro se presentó en sociedad en el torneo de Valencia de 2006 donde ganó contra todo pronóstico, después de acceder desde la previa y eliminar a las grandes figuras que se habían presentado en el torneo. Eliminó a Juan Carlos Ferrero, que además era el organizador, Marat Safin, ruso criado en Valencia, y Filippo Volandri antes de jugar la final ante un Gilles Simon que también era un completo desconocido. Simon, entonces con media melena y pelo rizadito, parecía un jugador intrascendente, pero su juego largo y pausado le ha llevado a la cima del tenis mundial. En semifinales, Simon eliminó a Verdasco en un partido en el que el madrileño se sintió impotente y cogió un cabreo notable.

Perlas, a la derecha, en la terna que ganó la Davis en Sevilla 2004. Foto:elpais.com

De Almagro destacaba la violencia con la que pegaba tanto su golpe de derecha como su golpe de revés, pero, además, es uno de los pocos tenistas españoles que puede servir regularmente por encima de 200 kilómetros por hora y cuyo segundo servicio es toda una garantía.

Domina el revés a una mano como pocos. El impacto de la bola es violento, seco y muy plano. Uno de sus golpes más espectaculares es su revés paralelo. Inabordable para muchos. Cambia el ritmo y la dirección con una facilidad pasmosa, y no es un mal voleador.

Sin embargo, su juego tenía grandes lagunas. No le gustaba ser dominado, era poco eficaz en los puntos donde tenía que sacrificarse y cada vez que un rival le movía a él, buscaba un contraataque demoledor que, muchas veces acababa con su bola fuera.

Los errores no forzados eran su cruz. Son asumibles en un tenista tan ofensivo, quien no busca las líneas es más difícil que se equivoque, pero para ganar, hay que arriesgar.

Del ictus de Antonio González a Josep Perlas

En 2009 su vida iba a cambiar radicalmente. Almagro vio como una parte importante de su vida, Antonio González tuvo un ictus que lo inhabilitaba para ejercer profesionalmente en un cargo de tanta responsabilidad, compromiso y cargado de viajes como es el de entrenador. Nico puso su talento en manos de Josep Perlas, uno de los técnicos más reconocidos en el panorama nacional e internacional y cambio le había sentado muy bien.

Los resultados no tardaron en llegar. Almagro se tuvo que trasladar desde Murcia, su localidad natal, a Barcelona para experimentar los nuevos métodos de trabajo de Perlas. El trabajo duro y el método del nuevo técnico le vino, (haciendo un juego fácil de palabras), "de Perlas". Afianzó su tenis.

Almagro continuó siendo la apisonadora que había acostumbrado en tierra batida, y no perdió ni un ápice de plasticidad en su juego, pero la táctica mejoró mucho. Puso una gota de paciencia en sus jugadas y algo de pausa. Madurez y solidez. Dejó de hacer tantos aspavientos y, aunque su temperamento es notable, ha bajado mucho sus decibelios en la pista y juega con las pulsaciones algo más bajas. Más precisión. Menos presión.

Almagro es muy querido en México, donde su forma de interpretar el juego, apasionada, empatiza muy bien con el público mexicano. En el abierto de TECEL, que ha ganado dos años y donde la temporada pasada jugó la final, es un auténtico ídolo.

Su mérito es muy alto, porque ganar en Buenos Aires no es sencillo para ningún jugador que no sea argentino. Sin embargo, Chela, Mónaco o el mismísimo David Nalbandian han "sentido el hierro" de la raqueta de Almagro en sus carnes y en su propia "tierra".

El trabajo de Perlas en el plano táctico y técnico no es menos importante que el que ha desarrollado en el sentido psicológico. Almagro juega más tranquilo y vive más tranquilo. Su talento y su temperamento, ahora, van de la mano de algo más de templanza y los resultados siguen creciendo.

Puede parecer que es un jugador irregular y sus resultados son todavía muy mejorables, sobre todo, en la parte final de temporada, con la llegada de los torneos en pistas duras indoor, donde enlazó muy pocas victorias en 2011. Tras su derrota en Shanghai, Nico decidió dar un paso más en su carrera. Rompió con Perlas y se puso en manos de Samuel López.

La idea de Almagro es volver a Murcia para trabajar más cerca de su entorno. Murciano hasta la médula, el trabajo en Barcelona le estaba ordenando la vida, pero alejando de lo suyo y de los suyos. No ha comenzado nada mal la temporada. Semifinales en Chennai, donde cayó con Milos Raonic y octavos de final de Australia donde dio al cara y jugó un gran torneo. No pudo con Berdych, pero tampoco le hizo un partido fácil al checo que lo ganó en los tiebreaks.

Almagro suma y sigue.

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