Federer no es Roger Federer ante Nadal

Incrementa exponencialmente sus errores no forzados y baja los "winners"

Roger Federer no ha perdido con Rafael Nadal. Roger Federer no ha estado en la Rod Laver Arena de Melbourne en la primera semifinal del Open de Australia. Porque Roger Federer no es él mismo cuando juega contra Nadal. Federer, el número 1 del mundo, el tenista más grande de todos los tiempos, hasta que otro venga a levantar sus estadísticas, medra contra el español. El suizo ha sido el más importante sobre todas las pistas porque ha sido técnicamente superior a todos sus rivales. En los partidos de Federer ocurre, exactamente, lo que Roger quiere que pase. Él domina. Se pone en el centro de la pista y pega con una enorme fe en sus golpes. Federer se encuentra cómodo en el fondo de la pista y si va a volear lo hace con convicción y para cerrar un punto, no para jugárselo allí a ver qué pasa. Con Nadal, Roger cede pista, no ataca la bola del balear, quiere asegurar sus golpes y le pierde fe a su derecha y a su revés. Hoy estrelló más de 15 derechas sobre la red. Inaudito.

La gran ventaja del suizo sobre todos sus rivales es que la mayoría de golpes que intenta son golpes ofensivos y su porcentaje de acierto (winner) es muchísimo mayor que su porcentaje de errores no forzados. Sin embargo, en la semifinal del Open de Australia, Roger ha firmado una escalofriante cifra de 63 errores no forzados por 46 winners. Es un dato insoportable, sobre todo contra Rafael Nadal, que, aunque sólo ha firmado la mitad de golpes ganadores, ha limitado sus errores a 36.

Contra Del Potro, por hablar de un partido de exigencias y de nivel suficiente para entender a qué juega Roger Federer, el helvético ganó 38 winners y cometió 22 errores no forzados.

¿Por qué?

Psicología. Pura psicología. Federer no se siente capaz de atacar decididamente la bola de Rafa. El punto de impacto es más alto del que él suele utilizar con sus golpes, todos a una mano. El mecanismo es diferente, pero lo único que debería cambiar en su cabeza es que donde hace falta un esfuerzo determinado para ganar un punto a un jugador, hace falta un poco más de paciencia y más golpes ofensivos para derrotar a éste.

Federer medita de cuclillas. Foto:lainformacion.com/Robert Prezioso/Getty Images

Las subidas a la red son una condena estadística para Roger. El suizo está por encima del 75% de puntos ganados en la red contra cualquier "mortal". Con Nadal se ha quedado en el 61%. Los golpes de aproximación no son malos, pero contra el español, casi nunca son definitivos. La estrategia no puede ser irse a la red como sistema o como última idea. En la semifinal se fue 57 veces a la red. Ganó 35 (61%). En cuartos, contra Del Potro, fue 20, (ganó 15, el 75%), y contra Tomic acudió 25, (ganó 19, el 76%).

Federer tiene la capacidad para jugar de cualquier manera, pero está claro que ésta no funciona.

En definitiva, todo el mundo del tenis estaba esperando que un sorteo de Grand Slam o de Masters 1000 llevara al suizo a una semifinal contra el español, para poder ver una final contra Djokovic. No será así. Roger no fue Federer en Melbourne y Nadal fue Nadal en otra gran cita.

¿Es Nadal el techo de Federer? Probablemente, el límite del suizo sea su estrategia y su cabeza (la psicología), no el rival.

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