James Blake, el ave fénix del tenis

Una increíble historia de superación personal

Al más puro estilo americano, la vida y obra de James Blake parece un guión de Hollywood. Tiene 31 años, casi 32 (los cumple en diciembre), lo cual le convierte en un veterano, pero no necesariamente en alguien que se tenga que retirar; sin embargo, cuando lo vemos reaparecer de vez en cuando en torneos grandes como Wimbledon (este año cayó en primera ronda ante Marcos Baghdatis, en un encuentro a cinco sets) o esta semana en el Abierto de Atlanta (donde ha perdido ante John Isner en un digno partido a tres sets), no podemos dejar de preguntarnos "¿Blake?, ¿aún anda por ahí?".

Este tenista americano, nacido en los suburbios de Nueva York, no deja de reinventarse; de tornar la mala suerte en una baza a su favor. Modelo, jugador de poker profesional, altruista, diseñador de ropa, escritor... el afán de superación de Blake no tiene fin.

Desde pequeño

Su padre, Thomas Reynolds, era de origen afro-americano y su madre Betty Blake, ex-saltadora de longitud, una británica blanca. Esto no tendría por qué ser un problema, sin embargo, desde joven, Blake supo que su raza sí era algo diferente en el mundo del tenis -en 2001, se convertiría en el tercer jugador de color en la historia del equipo americano de Copa Davis, después de Arthur Ashe y MaliVai Washington.

Cuando estaba las categorías junior, un caballero lo vió jugar y le dijo que le daba pena. No se refería a su juego sino que, cuando el joven Blake le preguntó, le dijo que le daba pena porque todos iban a estar en su contra: tanto negros como blancos. Su madre, evidentemente, tuvo que darle la vuelta a la tortilla y convencer a su hijo de que sería al revés: todos le querrían.

James Blake contaba con la confianza suficiente para llegar lejos pero no contaba con los problemas físicos que iba a sufrir a lo largo de su carrera. A los trece años sufrió escoliosis, una desviación severa de la columna vertebral que le obligó a llevar una prótesis en la espalda durante cinco años, 18 horas al día.

Aún así, logró hacerse un hueco entre los mejores jugadores americanos y representó a EE.UU. en Davis con 21 años. En 2002 consigue su primera victoria sobre un Top 10, Tommy Haas, y gana el primero de los 10 torneos ATP con los que cuenta.

2004, annus horribilis

Todo iba bien hasta que llegó 2004, el peor año para James Blake. En el Masters de Roma, mientras practicaba sobre tierra batida con Robert Ginepri, resbaló y se golpeó con el palo de la red, como consecuencia se partió el cuello.

En julio, su padre murió de cáncer de estómago y, por si fuera poco, Blake sufre de "culebrilla", unos herpes que afectan al sistema nervioso. Parte de su rostro quedó paralizado, se le nublaba la vista y se temía que las lesiones fueran irrevesibles.

Al año siguiente, James Blake consigue una wild card para el Abierto de EE.UU. y protagoniza, en cuartos de final, uno de los mejores y más recordados encuentros de su carrera ante André Agassi. Perdió tras ganar los dos primeros sets pero aún así Blake confirmó que lo había pasado genial.

Ese año se llevó el título de Comeback Player of the Year (regreso del año). Su ascensión es tal, que en noviembre de 2006 alcanza su mejor posición en el ranking ATP, el número 4 del mundo.

En 2007, jugó un papel fundamental en la victoria de Copa Davis de EE.UU.

Equipo Davis 2007

Al año siguiente, en los Juegos Olímpicos de Pekín, superó en cuartos de final a Roger Federer, aunque luego perdió en semifinales ante Fernando González. También en 2008, ganó el prestigioso premio Arthur Ashe Humanitarian of the Year por su labor humanitaria, y llegó a los cuartos de final del Abierto de Australia. En 2009, a punto de cumplir los 30 años, alcanza semifinales en Queen's y en dobles de Wimbledon (junto a Mardy Fish). Pese a sus inconsistencias, el juego de James Blake sigue ahí.

2010, annus horribilis II

Pese a que no fue un año tan malo como 2004, el 2010 hizo que Blake se llegase a plantear su retirada definitiva de las pistas. Una lesión de rodilla le dejó sin la temporada de tierra batida, y fue un problema que arrastró durante todo el año hasta el punto de que Blake llegó a decir que sentía "vergüenza" por su juego.

Una cosa es que lo diga él y otra que lo diga un comentarista, y que te oigan. Es otro incidente que marcó 2010. En Wimbledon, Blake perdía contra Robin Haase -a quien había ganado fácilmente a principios de año-, cuando se dirigió a la comentarista de ESPN y ex-tenista Pam Shiver. Al parecer, ella estaba haciendo comentarios sobre el declive de la carrera de Blake, cuando él le dijo "Parece mentira que jugases al tenis; puedo oirte" y mantuvieron un intercambio de opiniones poco amables, por decirlo de alguna forma.

A principios de 2011 salía del Top 150 por primera vez desde 2005. Sin embargo, este año, poco a poco, Blake ha pasado del nº171 al que llegó en enero, al nº91 de esta semana pasada (seguramente mejorará tras Atlanta). Así podrá participar en el Abierto de EE.UU. y volver de nuevo a intentarlo.

Al mal tiempo buena cara

James Blake ha sabido como nadie sacarle partido a las adversidades. Su autobiografía, Breaking Back: How I lost everything and won back my life (Romper de nuevo: como lo perdí todo y recuperé mi vida), es casi un libro de auto-ayuda que se ha convertido en todo un best seller. Nótese como "Breaking back" significa "romper de nuevo" o "estar de vuelta" pero literalmente también quiere decir "romper la espalda".

Autobiografía James Blake

Su mezcla racial le ha valido un físico que le ha llevado a estar en la lista de los hombres más sexys de la revista People y a firmar un contrato en su juventud con la agencia IMG Models.

James Blake como modelo

James Blake

Además, la madre de Blake acabó por tener razón. Durante 2005, cuando James luchaba para recuperarse, un grupo de fans empezó el fenómeno J-Block. En el Abierto de EE.UU., se mostraron con camisetas y otro tipo de merchandising que apoyaba a Blake. Hoy en día, se pueden adquirir esos productos y todos los beneficios se destinan a la fundación contra el cáncer que el tenista inició en memoria a su padre.

Fans J-Block

Además de la fundación contra el cáncer Thomas Blake Senior Memorial Cancer Research Fund, el tenista también dedicó a su padre la línea de ropa que diseña o de la que es responsable.

Escritor, modelo, altruista, diseñador y, además, jugador de póquer profesional. Blake estuvo mucho tiempo parado con prótesis, parálisis y lesiones, pero no quiere decir que estuviera inactivo. El tenista está en el equipo Red-Pro de la famosa casa de póquer Full Tilt.

James Blake con Full Tilt Poker

Dice Blake que el póquer ayudó a su tenis. Si la fortuna también le hubiese ayudado, seguramente estaríamos hablando de otro Andy Roddick. Puede que algún día Hollywood le dedique uno de esos lacrimógenos biopics (la típica película "basada en hechos reales") pero mientras tanto, Blake será recordado en el mundo del tenis por ser un jugador muy querido y por una portentosa derecha. Atención al vídeo porque hay que concentrarse para ver la bola.

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