Tenis Mayor: Lurie World Cup

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El tenis es un deporte para jugar a cualquier edad. Lo puede hacer a los tres años con una raqueta de plástico, o también a los 80 si está muy entrenado. Pero, ¿existen campeonatos para veteranos? Gracias al esfuerzo del multimillonario Bill Lurie, la Federación Norteamericana de Tenis (USTA) terminó incluyendo en sus diferentes torneos a la "Lurie World Cup", el único para mayores de 90 años. Este tipo de campeonatos, a diferencia de los ATP y WTA, residen muy lejos de la esfera popular del tenis, esa que solo se gasta en hablar de las grandes estrellas. Que Nadal sigue primero, que Federer no es más el mejor, que Del Potro no estará para el US Open 2010...¿y en qué lugar aparece usted? ¿En qué momento se le dio cabida a su abuelo? Bueno, hoy es el mejor día para para caer en razón de que el deporte es propiedad de todos los seres humanos. Gracias a un informe realizado por Sebastián Torok para el diario argentino La Nación, uno pudo enterarse de las cosas fantásticas que ocurren en el mundo del tenis. Porque si bien es de conocimiento general que existen torneos para mayores, la Lurie World Cup rompe con todos los paradigmas deportivos y biológicos, consagrándose no solo como un grito a la vida, sino también como un certamen profesional con organización y reconocimiento de la USTA. Todos los privilegiados tenistas de este peculiar campeonato deben agradecerle al empresario del petróleo Bill Lurie, un adicto a la raqueta que desde 2005 los reúne en un acogedor resort de Estados Unidos.

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El certamen pensado, desarrollado y dirigido por Lurie junta a 16 tenistas durante un caluroso fin de semana de abril. Los participantes son elegidos personalmente (no hay qualys) por el mentor, quien intenta que haya una diversidad cultural para darle más color al evento. De ahí que concurren ocho nortemaericanos y ocho de otros países como China, Japón, Nueva Zelandia, Australia, México, Alemania, Canadá, Italia y Argentina. Pero...¿quién paga todo esto? Sí. Todo sale de los bolsillos -y el petróleo- de Bill Lurie. "Nos paga el pasaje y el alojamiento; cuando llegamos, nos pregunta cuánto gastamos de avión y nos da el efectivo. Lo único que no nos paga es la comida y es lógico, porque cada uno come en el momento que quiere. Tenemos todas las comodidades, nos alojan en un resort grande como una manzana y las canchas están enfrente del hotel", le dijo el argentino Federico Barboza, de 94, a La Nación. Y agregó, como para que usted entienda que no hay edad para sentir la competencia: "Bill cree que los jugadores veteranos en EE.UU. son superiores a los del resto del mundo y yo no lo comparto..."

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Este certamen de la tercera edad se juega en pistas de cemento, tanto singles como dobles. Suena desgastante para un chaval de más de 90 años, aunque sin duda que reconfortante. Los sábados, cuando toca el uno a uno, los chavales se miden a tres sets, "pero en caso de igualar en uno se define con un tie break a diez puntos", explicó Barboza. Los domingos es el turno de los dobles, un día para compartir y socializar con otros compañeros que también gozan del tenis. Porque además de salud, la Lurie World Cup es un símbolo de que estando juntos la edad pasa a segundo plano. "Poder competir a esta edad llena el alma. Vivimos momentos agradables, estamos todos juntos. Nacen amistades. El tenis es un deporte hermoso, me fascina y, visto así, estimula el ánimo, es un incentivo para seguir viviendo", concluyó Barboza, "una de las figuras del Masters de la juventud eterna" según cerró el periodista Torok.

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