La semana que Nalbandian asombró al mundo

Logró lo que ningún otro tenista pudo en su carrera: ganarle al Big3 completo en días consecutivos. Fue en el Masters 1000 de Madrid de 2007 y lo coronó con el título.

La semana perfecta de Nalbandian. Foto: Getty
La semana perfecta de Nalbandian. Foto: Getty

Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic (cada uno lo acomoda a su gusto) son los tres mejores jugadores de la historia del tenis. Por títulos, legado, récords y dominio absoluto, marcaron y siguen marcando una época. Tanto es así que llevan más de 15 años en la cima del ranking (sólo Andy Murray los desbancó en algún momento) y cada uno de ellos se dio el gusto de levantar 20 trofeos de Grand Slams en su carrera. Y más allá del tiempo que pasó desde que los tres comparten el circuito, sólo hubo un tenista que fue capaz de derrotarlos en el mismo torneo. A 14 años del 21 de octubre de 2007, recordamos en Punto de Break la semana perfecta de David Nalbandian en el Masters 1000 de Madrid, donde superó a este trío mágico en días consecutivos.

Argentina es una máquina de exportar tenistas. A pesar de las recurrentes crisis económicas y de encontrarse geográficamente lejos de los principales organizadores de torneos del mundo, siempre se las arregló para tener jugadores sobresalientes en el circuito. Sin embargo y hasta el título de Juan Martín Del Potro en el Masters 1000 de Indian Wells en 2018, había que retroceder hasta 2007 para encontrar al último argentino en ganar un certamen de esas características. Y si bien poco más de una década separan ambos hitos, hubiese sido imposible olvidar la hazaña realizada por el cordobés en Madrid y, luego, en París.

DOS PARTIDOS COMPLICADOS EN LAS PRIMERAS RONDAS

Todo el mundo recuerda la hazaña de las victorias en fila ante el Big3. No obstante, pocos guardan en la memoria el martirio que le significó al Rey David sacarse de encima sus dos primeros encuentros. De hecho, frente a Arnaud Clément y contra Tomas Berdych se impuso en tres mangas. Incluso, al croata lo derrotó en el tiebreak del tercero. Sin dudas, dos batallas que marcaron un quiebre en esa semana. "No venía jugando mi mejor tenis en la temporada", confesó el futuro campeón tiempo después. El ranking lo ubicaba en el puesto 26 y no había podido ganar ningún campeonato ese año. Pero el destino le tenía preparado algo mejor.

UNA SEGUIDILLA INOLVIDABLE

Del Potro fue su víctima en octavos de final: le tiró toda la experiencia sobre la pista y sólo cedió seis games ante un tandilense que recién estaba haciendo sus primeros pasos en el circuito.

El cuadro marcaba que para soñar con el título había que superar obstáculos casi impensados. A pesar de eso, no tuvo problemas para bajar consecutivamente a los tres primeros del ranking. En cuartos de final apabulló a un Nadal sin respuestas por 6-2 y 6-1. Luego, sería el turno de Djokovic (6-4 y 7-6) en lo que fue el único éxito de su trayectoria ante el serbio y la guinda del pastel la colocó contra Federer. Haber perdido el primer set no fue un impedimento para revertir el marcador y colocarse la corona de ganador. Desde entonces, nadie pudo igualar la gesta de Nalbandian, un talento enorme que no pudo terminar de cosechar todo lo que era posible de sembrar con su tenis.

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