"Ferrero no firmaría la carrera que él tuvo para Alcaraz"

Entrevista con Antonio Martínez Cascales, el mítico entrenador de Juan Carlos Ferrero que hoy se encuentra a los mandos de la Academia Equelite.

Antonio Martínez Cascales en la Academia Equelite. Fuente: PDB
Antonio Martínez Cascales en la Academia Equelite. Fuente: PDB

Es evidente que sin la figura de Juan Carlos Ferrero, hoy Carlos Alcaraz no estaría donde está. Como igual de cierto es que Juan Carlos tampoco hubiera llegado a lo más alto sin la figura de Antonio Martínez Cascales (Villena, 1958). El actual presidente de la FTCV es una de esas personas que llevan toda la vida ligada al tenis, ocupando diferentes cargos y apoyando siempre nuestro deporte. Esta semana, con la celebración de un nuevo Alicante Ferrero Challenger, Cascales atiende a Punto de Break para hacer balance del torneo y acercarnos un poco más a la pareja formada por Ferrero-Alcaraz. Dos personas que conoce como la palma de su mano.

Cuarta edición del Alicante Ferrero Challenger, primera vez sobre pista dura. ¿Por qué este cambio?

La idea nace porque a mí me encanta la Pista Central que tenemos de cemento, más que la otra, aunque son las dos igual de grandes. Simplemente ha sido por eso. El año pasado hicimos allí un exhibición y salió muy bien, hace 15 días repetimos y también fue genial. Ahora es momento de valorar si ha sido un cambio positivo o no.

¿Afectó al cuadro de jugadores?

Sí, claro que afectó. Hubo algunos jugadores españoles que, de haber sido en tierra batida, hubieran venido. Estas son las cosas que hay que valorar ahora, si nos interesa algo así teniendo en cuenta el papel del tenis español. En cambio, otros extranjeros que son de pista dura se animaron a venir aquí.

¿Podría celebrarse aquí un torneo ATP?

No es nuestro objetivo, aunque alguna vez se ha comentado. Tampoco creo que Villena sea una ciudad con suficientes alicientes, aquí hay pocas empresas grandes, pero contamos con mucho apoyo institucional. Es un tema muy complicado, lo que sí pensamos es crecer con el Challenger, eso sí sería un objetivo, hacer un Challenger todavía mayor. Un torneo ATP hay que dejarlo para ciudades más grandes.

Como Valencia.

Valencia, Alicante, Murcia. Por ejemplo, Murcia siempre ha sido un centro de tenis muy fuerte, primero con la trayectoria de Nico Almagro y ahora con la llegada de Carlos Alcaraz. Podría ser un lugar interesante.

Igual en unos años…

Todo depende de si cuentas con un gran apoyo económico institucional, si no es imposible llevarlo a cabo. Nosotros en Valencia tuvimos la experiencia con este tema, cuando perdimos el apoyo institucional se tuvo que dejar de hacer el torneo. Excepto los Grand Slam, en cualquier torneo del mundo es fundamental contar con ese apoyo.

¿Y por qué falta ese apoyo?

Porque la gente no lo entiende. A día de hoy, todavía hay personas que creen que el tenis es un deporte de élites, como si estuviéramos en Zambia. El tenis es un deporte que, a nivel de marketing y publicidad, posiblemente sea el más rentable de todos los deportes a nivel mundial. En vez de verlo así, lo ven con otros pensamientos premeditados que son erróneos. Si hablamos de Valencia, en los últimos 20 años no ha habido ninguna otra región del mundo que haya tenido tantos tenistas top100, ya sean valencianos o hechos en Valencia, como Safin. En el Open 500 de Valencia tuvimos 146 televisiones de distintos países retransmitiendo el evento de jueves a domingo, ¿qué mejor campaña de publicidad se puede tener de la ciudad? ¿Cuánto vale esa campaña? ¿Qué deporte la pueda igualar? No existe nada igual, por eso hay que entender esto como deporte y promoción.

Esa herida de perder el Valencia Open, ¿se llega a cerrar algún día?

Está completamente cerrada, siempre he sido de mirar hacia delante, no soy de los que piensa en lo felices que fuimos en el pasado. Obviamente, cada vez que paso por el Ágora me da mucha pena, pero a nivel personal está olvidado. A nivel de deporte valenciano todavía duele un poco, incluso la ATP lo recuerda de manera habitual como un gran torneo en su momento.

Hay que volver a intentarlo.

¿Sabes qué pasa? Después de tener un ATP 500, igual luego tienes un ATP 250 y se queda corto. A nosotros, en la primera rueda de prensa que tuvimos anunciando que dábamos el salto a un ATP 500, la primera pregunta fue: ‘¿Para cuándo un Masters 1000?’. Siempre estamos comparando, pero es que Moscú, Estocolmo y otras ciudades importantes del mundo no tienen un ATP 500. Valencia es un lugar ideal para hacer un ATP 250 y además hacerlo bien, el problema es comprar los derechos.

¿Tanto dinero se perdió?

La experiencia a nivel económico no fue mala. No por haber ganado dinero, que no se ganó en ninguna edición, sino por la venta que hicimos, desgraciadamente. Primero vendiendo el ATP 500 a Viena, a cambio de que ellos nos dieran el ATP 250. Al año siguiente seguimos sin contar con el apoyo institucional, así que tuvimos que vendérselo a Amberes.

Quizá la irrupción de Alcaraz podría convencer a ciertas instituciones de que invertir en tenis merece la pena.

Seguro que sí. A los torneos que hay en España les va a venir muy bien si Carlos sigue cumpliendo las expectativas que hay con él. En España ya tenemos cuatro torneos (Madrid, Barcelona, Marbella, Mallorca), no es fácil que haya un quinto, pero ojalá sirva para que otros se animen, ahora tenemos gente con la mentalidad muy abierta en las instituciones.

¿Sois conscientes de lo que mueve Carlos?

Lo que noto es que la gente lo pasa bien viéndole jugar, igual que yo lo paso bien viéndole entrenar. Mira que yo he podido ver tenis en mi vida, tendría que estar cansado ya, pero siempre que puedo voy a verle entrenar porque sé que allí veré alguna cosa fuera de lo normal. Eso es lo que engancha a la gente, además del carisma que tiene en la pista. Su carta de presentación en Nueva York ha multiplicado su repercusión a nivel mundial.

¿Cuál ha sido la repercusión para Equelite?

Muy buena, ahora mismo estamos llenos. Necesitaríamos crecer un poco más, el Ayuntamiento de Villena ya lo sabe, aunque tampoco mucho más. La idea es ampliar un poco más los terrenos, tener más pistas, un gimnasio más grande, mayor hospedaje para los jugadores, ampliar el colegio, etc. Gracias a Pablo Carreño y Carlos Alcaraz hemos podido alcanzar este nivel.

Muchos expertos ven a Carlos como futuro número 1, igual es correr demasiado.

Decir Nº1 es decir mucho, pero cualquier jugador joven de su edad que esté ahí arriba puedo conseguirlo. Si con el nivel y el ranking que ya tienen no fuera ese el objetivo, entonces nada tendría sentido. Nosotros sabemos que tiene el talento suficiente y además trabaja muy bien, así que pensamos que puede llegar an algún momento, pero tampoco nos volvemos locos con los plazos, no es prioritario.

El objetivo es seguir mejorando.

Exacto. Ahora por ejemplo viene una pretemporada muy complicada… porque no hay pretemporada. Para un chico de 18 años, que no tenga un mes y medio de pretemporada para unas vacaciones y luego entrenar todo lo que le hace falta, es una putada.

El COVID tampoco lo pone fácil.

Entre las ATP NextGen Finals, la Copa Davis –donde esperamos que esté en el equipo– y los plazos que ha puesto el Open de Australia, lo que tendremos que hacer es armar la pretemporada en Australia, hacer allí el trabajo que haríamos aquí.

Por hacer una comparativa, ¿en qué momento pensaste por primera vez que Juan Carlos Ferrero podría ser número 1 del mundo?

En el año 2000, cuando empezó a jugar con los mejores. Ahí vi que a algunos les ganaba y con los otros competía. Eran duelos muy ajustados, Juan Carlos tenía 20 años y todavía tenía mucho por mejorar, pero si con tanto por mejorar ya competía de esa manera…

¿Qué tiene Carlos que no tenga el resto?

Su talento para generar tenis es distinto. Cuando voy a verle entrenar sé que me voy a encontrar dos o tres tiros que nunca he visto, esto es lo que le hace diferente, es capaz de hacer cosas muy creativas y especiales. Él lleva viendo tenis desde los 6 años, me contaba su padre que cuando miraba golpes de Federer o Nadal luego se iba corriendo a la pista a intentar imitarlos. Por supuesto, también le hacer ser distinto su forma de ser, es alguien muy agradecido y en absoluto es creído. Más allá de ser un gran tenista, él sabe que es una persona normal. Me sigue llamando la atención la cantidad de veces que da las gracias al día.

¿Eso se puede enseñar?

Eso viene de casa. Su padre, que ha manejado todo esto hasta los 15 años, siempre ha interpuesto a alguien entre ellos dos. De los 9 a los 12 años le puso un entrenador con el que remarcaron mucho la actitud que debía tener en la pista, el respeto que hay que tener por los compañeros y tu equipo de trabajo. Esto es algo buenísimo, lo tendrían que poner en práctica todos los entrenadores que trabajen con niños de esa edad.

Vosotros también habéis puesto vuestro granito de arena.

Claro, para nosotros no es lo mismo haber tenido un Nº1 como Juan Carlos y después otros grandes jugadores, que no haberlos tenido. A nivel deportivo son muchas experiencias que ahora nos sirven, es vital contar con esa experiencia.

¿Cómo empezó todo?

Carlos empezó a venir por aquí por Albert Molina (su manager), que fue el primero que tuvo en mente la opción de que terminara trabajando aquí en el futuro. Venían algunos días, hasta que se planteó la opción de ponerle un entrenador de la Academia que compaginara con el entrenador que tenía en Murcia. Se barajaron distintas opciones, pero Juan Carlos dio un paso al frente y lo cogió él.

¿Te lo esperabas?

A mí me sorprendió mucho. Juan Carlos en las relaciones personales es muy especial, quizá ve a chicos que juegan muy bien y les hace un caso relativo, pero en Carlos vio que su forma de ser era diferencial para no tener ni 15 años. Hablo del trabajo, de la humildad, del agradecimiento… esto es lo que más le gustó a Juan Carlos, su forma de ser, incluso por encima del tenis.

Se habló de que hubo otros jugadores que también estaban interesados en Juan Carlos como entrenador.

Por aquel entonces, Dominic Thiem le pidió que le hiciera 15 semanas al año, de las cuales 7-8 podría llevarse a Carlos y así servirle de experiencia, pero no quiso. Luego llegaron Halep, Del Potro, Cilic… y este enero Tsitsipas.

Ofertas no le faltan.

No, no le faltan (risas). Yo en su momento le animé a que aceptara la de Thiem, porque veía que lo podía compatibilizar, pero ya desde el año pasado es imposible.

¿Sientes esa vibración especial con Carlos que en su día sentiste con Juan Carlos?

Lo siento más con Carlos, pero también es porque cuando entrenaba a Juan Carlos yo no tenía ninguna experiencia en el circuito. Recuerdo ir a jugar el torneo de Casablanca en 1999 y ver que ya se hablaba mucho de Juan Carlos. Ese año ganó los cuatro Futures en Murcia, luego ganó un Challenger en Nápoles y después en Casablanca hizo semifinales partiendo de la fase previa. Yo no tenía la experiencia, así que no me daba cuenta.

¿Se parecen dentro de la pista?

Yo no les veo tanta similitud. A Carlos le hace falta mejorar mucho el saque, pero a Juan Carlos con 20 años también le hacía falta. Si tú ves a Juan Carlos sacar en 2000 y sacar en 2003 no tiene nada que ver, pero como él también lo tuvieron que hacer Rafa, Robredo o Ferrer.

Hombre, el sello saque+derecha sí es un patrón que les une.

En la derecha tienen cierta similitud, no a nivel técnico pero sí a nivel de resultado. En el revés, creo que era un poco mejor Juan Carlos, al menos de momento. En la volea es muchísimo mejor Carlos, pero es que la entrena mucho para estar cómodo en esa situación, desde pequeñito su padre le dijo que subiera a la red, aunque perdiera los puntos. Yo a Juan Carlos nunca le dije eso, nunca fue voleador.

En sus inicios le preguntaron a Nadal si firmaría tener la carrera de Albert Costa. Dijo que no. ¿Tú firmarías la carrera de Ferrero para Alcaraz?

Si le hicieras esa pregunta a Juan Carlos, él te diría que no, que no la firma. Juan Carlos quiere más. Sabemos que en año y medio puede estar arriba del todo, pero también sabemos que puede haber muchos factores que frenen su progresión. Juan Carlos le ve capacitado para hacer mejores números de los que tuvo él.

Corretja afirmó en Eurosport que Alcaraz acabaría teniendo una carrera mejor que los de todos los de su generación. ¿Mucha presión, no?

Nosotros en ningún momento le decimos nada de esto, pero este tipo de mochilas la han llevado todos los buenos. Luego lo importante es cómo la llevas, algo que dependerá mucho de tu entorno. De momento Carlos lo lleva bien, pero la mochila está ahí.

En ese aspecto, sí es muy positivo tener a Nadal en activo, nadie cómo él para saber cómo gestionar la expectativa.

A Rafa le ayudó mucho que a nivel familiar tuvieran ya un deportista de élite, como fue su tío Miguel Ángel, alguien que fue titularísimo en el Barcelona y la Selección Española, pero que al final de su carrera acabó de suplente en el Mallorca. Su familia ya conocía lo que es la subida de un deportista, tocar la cielo y luego afrontar la retirada. Esto le ayudó a comprender esa dimensión, a tener los pies en la tierra por muy bueno que fuera. Nosotros, en ese sentido, intentamos ayudar mucho a Carlos después de haber vivido toda la carrera de Juan Carlos.

¿Te ha tocado darle alguna charla?

Hace dos semanas, en esta misma mesa. Le hablé de la burbuja en la que se meten los grandes deportistas, pero también de las personas que se quedan dentro de esa burbuja. Esas personas (familiares, entrenador, equipo técnico, manager) lo que buscan es que el jugador esté perfecto, aunque estar perfecto sea imposible. A veces, para lograrlo, muchos se confunden y lo que intentan es que el jugador no se enfade.

Que no se enfade, no vaya a irse de la Academia…

Pues oye, a lo mejor se tiene que enfadar. Tenemos que hacer que se enfade. Al final es el jugador quien decide, aunque también puede ser que se le haga enfadar equivocadamente. La diferencia está en si esa persona te hace enfadar por defender sus intereses o por defender los tuyos.

¿Tú discutiste muchas veces con Juan Carlos?

Muchísimas, imagínate después de 30 años. ¿Por qué hemos mantenido esta buena relación después de tanto tiempo? Porque él se dio cuenta que yo primero ponía por delante sus intereses y luego ponía los míos, cosa que no siempre sucede. Si el entrenador piensa que debe pegarle una pequeña bronca, o un gran bronca al jugador, que se la pegue. Pero claro, muchos pensarán que mejor no hacerlo porque es el que me paga, a ver si me va a echar.

Te veo muy involucrado, Antonio. ¿Sientes la carrera de Carlos como una segunda escalada hasta la cima?

Sin duda, tener a Carlos es una motivación enorme para seguir creciendo con la Academia y seguir haciendo torneos. Para ver el tenis con una nueva alegría.

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