"Lo que hace especial a la Laver Cup es el formato, no los jugadores"

El director de la Laver Cup y agente de Federer cree firmemente en el formato más allá de las estrellas aunque sabe del test que supondrá esta edición sin el Big 3.

Federer con la copa en la última edición en 2019. Foto: Getty
Federer con la copa en la última edición en 2019. Foto: Getty

Pocas horas restan para que dé el pistoletazo de salida una nueva edición de la Laver Cup, la cuarta concretamente. Dos años después de la última en 2019, vuelve esta particular competición estilo Ryder Cup en el golf con bajas realmente importantes y que parecen deslucir el cartel. No lo cree así su director, Tony Godsick, que ha hablado para Forbes sobre el regreso del torneo y qué expectativas hay sobre él. El que es también representante de Roger Federer no esconde la incertidumbre que existe sobre este año sin el Big 3 pero se aferra al atractivo de la competición para ser positivo y optimista.

"Será un gran test para nosotros este año ya que no disponemos de ninguno de los miembros del Big 3", confiesa Godsick. "Pero yo siempre soy de la creencia de que lo que hace especial a la Laver Cup es el formato, no los jugadores", asegura. Un torneo que más allá del interesante duelo entre Europa y el resto del mundo ha gozado en sus primeras ediciones del respaldo de las grandes raquetas del tenis mundial, en concreto de Federer, Nadal y Djokovic. Y esto ha supuesto un enorme espaldarazo para que la competición se haya consolidado hasta la fecha.

Bajas muy sensibles las que tiene la Laver Cup este año en su vuelta a Norteamérica en la ciudad de Boston. Sin embargo hay que poner sobre el tablero el hecho de que están tres de los cuatro semifinalistas del reciente US Open, estos son Daniil Medvedev, Alexander Zverev y Felix Auger-Aliassime. La realidad es que la entrada al evento está garantizada y mucha gente ha conservado sus tickets desde 2019. "Tendremos el aforo completo", anuncia Godsick al respecto de esto.

Vuelve el tenis a una gran ciudad como Boston

El representante de Federer que en la Laver Cup es el máximo responsable del evento confía en el poderoso mercado americano y el haber llevado el torneo a una ciudad tan importante como Boston, en la que no hay tenis de primer nivel. "Es una ciudad que no ha visto tenis en mucho tiempo, pero que tiene una historia muy rica en este deporte. Esperamos que por ello sea estimulante para la gente y tenga éxito", asegura Godsick. Está el ejemplo de Chicago, la anterior sede de la Laver Cup en Norteamérica. Tras aquella edición, se colocó un torneo WTA en aquella ciudad. Según salga este año, quizá Boston entre en el calendario WTA o ATP en el futuro. "Hemos demostrado al mercado que el tenis es viable y excitante, algo que puede darse con mayor frecuencia en estas ciudades", deja claro Tony Godsick.

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