"Vende más un saque por debajo de Kyrgios que la historia de un doblista que gana su primer título"

Entrevistamos a David Vega, doblista español ubicado en el top-100 y campeón este año en Umag. Su carrera es una historia de fuerza y superación constante.

David Vega, segundo por la derecha, con el giraldillo de campeón de la Copa Sevilla. Fuente: Copa Sevilla Facebook
David Vega, segundo por la derecha, con el giraldillo de campeón de la Copa Sevilla. Fuente: Copa Sevilla Facebook

David Vega Hernández (Telde, España, 23 de junio de 1994) no ha tenido una carrera fácil. Su historia está ligada a las dificultades para sobrevivir en la jungla de cemento que se convierten los escalafones inferiores del tenis, el circuito Futures y Challenger que terminan por atrapar en sus garras a muchos jugadores que no aguantan la presión. Pero la fortaleza mental del canario está hecha a prueba de bombas, y prueba de ello son sus constantes esfuerzos para autofinanciar su carrera con ideas creativas como la incursión de los tokens en el tenis. En los últimos años, David se ha especializado en el circuito de dobles con el objetivo de pelear por el ansiado sueño de jugar los Grand Slams, de llegar arriba, de mostrarse al mundo con la fuerza de sus golpes.

Tras años peleando en circuitos que económicamente apenas son sostenibles, ahora David Vega es un nombre habitual en los cuadros de dobles ATP. Esta semana disputa el torneo de Metz junto a su compañero y amigo Álex de Miñaur, pero hace dos consiguió el título en la Copa Sevilla 2021 junto a Mark Vervoort, título que le catapultó de vuelta al top-100, uno de sus sueños cumplidos. Ah: y por si no lo saben, el español también triunfó en Umag, el mismo torneo que puso a Carlos Alcaraz en el estrellato. Junto al brasileño Romboli, David conquistó su primer título ATP envuelto en unas circunstancias, verdaderamente, de película. Su historia es la de alguien que ha tomado un camino determinado para luchar por sus sueños... pero que, como cualquier humano, tiene sus dudas y titubeos ante dicha vía. Lean este relato, porque como la de él hay cientos de historias en el circuito que merecen la pena... y esta, créanme, la merece.

CN: David, yo creo que podemos afirmar que estamos ante el mejor año de tu carrera profesional, o al menos en lo que a logros se refiere.

DV: En cuanto a dobles sí. Lógicamente, ahora mismo solo tengo el dobles, así que estoy muy muy contento, pero siempre me queda esa espinita clavada con el individual.

Es interesante eso que me dices. Al fin y al cabo, eres un tenista que ha tenido una carrera dilatada en el individual, peleando desde lo más abajo del circuito. Ahora llegas, te centras en el dobles… y estás teniendo éxito, pero igual siempre queda ese pensamiento de, y si quiero jugar individuales también…

Sí, y hoy en día lo sigues pensando. De hecho, hoy caliento para mi partido de dobles, pero al final acabo jugando algunos puntos con (Javi) Barranco que son de individuales. Te da pena, pero por desgracia el ranking es el que manda; además, el cambio que hicieron en su momento con el Transition Tour fue un desastre, a partir de ahí no pude compaginarlos. Estaba mucho más cerca de meterme en el top-100 en el dobles que en el singles… y el cambio de torneos es muy grande. Siempre optas a jugar los Grand Slams, estaba muy cerca de ellos y opté por esa vía.

Imagino entonces que la motivación detrás de centrarte únicamente en el dobles reside en una cuestión de ranking y de estabilidad personal.

Sí, al final es eso. Siempre que puedo, eso sí, intento firmar (para entrar en algún torneo en el individual) y, si se da el caso, como ocurrió en Liberec, en el que gané en un buen partido a Bellucci, puedo jugar. Al final lo del dobles es porque acabas teniendo un sueño, que es jugar un Grand Slam y ganar un Grand Slam. Lo más cerca que estoy de eso es a través del dobles. Ahora te das cuenta de que tampoco es tan tan fácil porque siempre dependes de una persona, entonces es complicado de gestionar, no es tan fácil como parece.

Este año, de hecho, has tenido hasta 10 parejas en el circuito.

Y pocas son, créeme (risas). Yo tengo compañeros que juegan con 30 y pico, 20 y pico compañeros diferentes en un año. Lo suyo es intentar jugar con una misma pareja todo el año, en los Challengers al menos; en los ATP, a medida que vas entrando, quizás con un amigo… por ejemplo, en Metz voy a jugar ahora con De Miñaur: si gente así te va echando una mano acaba siendo mucho más fácil subir. Aquí, por ejemplo, tengo que ganar el torneo para sumar, mientras que en Metz ganando un partido es como si aquí llego a la final.

Siempre hablamos de la desigualdad que existe entre los torneos ATP y los Challengers, pero nos centramos en el individual. En el dobles la cosa debe estar aún peor.

Sí, porque para entrar en un Masters 1000 tienes que estar el #30 en el ranking, porque encima pueden entrar los singlistas; en el cuadro ponen BYEs, algo que yo no entiendo, porque estás quitando ocho puestos… lo hacen muy difícil. Gracias a Dios, la ATP sigue manteniendo el dobles… pero no le da atención. Yo gané el ATP de Umag, lo gané yo, David Vega, pero por desgracia eso no vende tanto como algún singlista que pueda ganar un dobles, ahí sí lo suben; ahora, un doblista que no vende tanto no lo suben. Eso lo veo mal, porque acaba siendo un palo para ellos como empresa, pero bueno…

Decía Pablo Andújar que la ATP tiene que entender que cada jugador tiene una historia, que no pueden aferrarse constantemente a los nombres ‘señalados’ como el Big-3 y, ahora, la NextGen.

Es que al final vende más un saque por debajo de Kyrgios que el hecho de que David Vega gane un ATP en Umag. Eso es lo triste. No miran eso, como dijo Andújar, no miran la carrera de cada jugador, solo miran lo que les da las ganancias y ya está.

Hablemos de las entry list para los torneos de dobles. Los jugadores de individuales pueden utilizar su ránking de individual para entrar a los torneos, mientras que doblistas con varios títulos ATP esta temporada se quedan sin disputar los Masters 1000. Es una situación complicada.

El ranking lo determina todo. Por desgracia es así, a no ser que te den wildcards, que hay muchos países que sí ayudan a sus jugadores. Por desgracia, yo esa pequeña ayuda de momento no la he recibido; algún torneo español, que hay Masters 1000 en Madrid o ATP en Barcelona… pero vamos a lo de siempre: al final no vendes tanto y eso no interesa al torneo, pero creo que es bonito que un jugador que lleva muchos años sacrificando muchas cosas, se le eche una mano sabiendo que está jugando en su país y le puedes dar esa motivación.

También depende de cómo lo mires: yo en Roland Garros entré gracias a De Miñaur y su ranking, así que te tienes que aferrar a lo que hay. Pero bueno: lo veo injusto para el doblista más puro. Por ejemplo, podrían establecer que el ranking de singles le valga a un jugador de individuales para jugar cuatro torneos de dobles al año, eso es lo que yo pienso que podrían hacer para el dobles. Es que si no, se hace muy duro. A mí este año me ha ido muy bien… y me he puesto el #98. No he subido apenas nada. Lógicamente también se debe a que aumentaron la congelación de los puntos hasta agosto, también para beneficiar a los de arriba… al final lo hacen todo más difícil.

Tú has sido un jugador que siempre ha buscado autofinanciarse su carrera a través de diferentes iniciativas. Quiero que le cuentes a la gente en qué consistían y cómo ves tu situación a medio plazo a nivel económico.

A día de hoy estoy mejor económicamente que hace cinco años. Siempre me he intentado ir buscando la vida económicamente, primero con la iniciativa de Marca Patrocina, en las que desde 5 o 10 euros yo ofrecía diferentes ítems: una foto firmada, una gorra, una raqueta, una clase… luego me metí en lo de los Tokens a través de Global Talent. Esto era algo parecido, pero no se daban premios, sino lo que cada uno invirtiera le servía para llevarse un porcentaje de mis ganancias. Eso al final se quedó un poco parado y no avanzó. Ahora, sí, estoy más tranquilo, pero es muy triste que se siga pagando muy poco y ya no solo en el dobles, sino también en el individual. En los Grand Slams no sé cuánto es la ganancia, pero en el US Open solo se reparte un 12% o 13% de todo lo que se genera. Al final lo generamos nosotros… pero el pastel se lo llevan otros. Ahí es donde tenemos el gran problema y por eso está intentando Djokovic junto a Pospisil el tema de la PTPA

Imagino que apoyas esta iniciativa.

Sí, claro, yo lo veo perfecto. Todo lo que sea ayudar e intentar que sea mejor para los jugadores es bueno, porque al final somos nosotros los que estamos en la pista. Es que hay torneos… por ejemplo, yo en el Challenger de Verona cobré 90 euros, justo antes de irme al US Open. Es una basura. Pierdes en primera ronda, tras tener bola de partido, 12-10 en el supertie-break… y te dan 90 euros. En los Challengers lo que se cobra es una auténtica basura, es una broma.

Es lo que hablábamos: si ya a nivel individual es complicado, imagínate en dobles… aún peor.

Es que aún así, los singlistas cobran más… pero deberían cobrar más tanto los singlistas como los doblistas. El doblista siempre va a cobrar menos, pero que esté la cosa un poquito más igualada. Yo he ganado Challengers, he ido con entrenador y he acabado perdiendo dinero.

Lo hablé el año pasado con Pedro Cachín, que los jugadores ganan más dinero perdiendo en primera ronda de la fase previa de un Grand Slam que ganando un Challenger en el que te dejas la piel toda la semana.

Al final es lo que hablábamos, vende más un Grand Slam que un Challenger. Deben de cambiar el tenis de abajo, desde los Futures. Por eso hay tantas cosas referentes al mundo de las apuestas, porque es una vergüenza lo poco que se cobra y lo mal que se invierte el dinero.

Voy a cambiar un poco el rumbo de la conversación y vamos de un torneo que te traerá mejores recuerdos: Umag. Fue un título que vino casi de manera inesperada, no sé qué recuerdos tienes de todo lo que pasó allí.

Yo allí fui con mi novia: estábamos en cuarentena en Alemania y nos fuimos cinco días antes con permiso de los médicos de la ATP, en coche, porque si fuese por el gobierno alemán no podíamos salir. Hicimos 15 horas en coche después de llevar diez u once días encerrados en la habitación (NdR: la novia de David dio positivo antes del torneo de Hamburgo y ambos fueron puestos en cuarentena). Fuimos porque veíamos que había entrado a otro ATP y que no lo iba a poder jugar. Esos once días fueron muy duros psicológicamente, pero fuimos para allá sin entrenar absolutamente nada. Llegamos sobre las 6 o 7 de la tarde justo el primer día de torneo, fuimos a entrenar corriendo con Romboli, mi pareja de dobles, y sí que le dije de broma a mi novia que el último día nos íbamos a hacer una foto en la Pista Central con el trofeo.

No sé cómo explicar lo que pasó esa semana. Cuando menos te lo esperas, pasa. Fue literalmente así. Pasé de entrar para jugar un ATP 500 a no poder jugarlo, después fui a Umag sin entrenar y acabé ganando. Todos los partidos fueron duros: en primera ronda salvamos bolas de partido, en semifinales íbamos perdiendo 6-4 5-1 contra Pedro Martínez y Albot… fue algo inesperado. Nunca pasa que cuando vas 6-4 5-1 en un dobles acabes ganando. Remontamos y ganamos 10-8 y, al final, ganamos el torneo.

Cuando vi que Carlos (Alcaraz) iba ganando partidos, que el único que yo veía que podía perder era contra Krajinovic y lo acaba ganando… le dije a mi novia que íbamos a ganar dos tenistas españoles el torneo. Y te digo: no se subía nada, ni en Marca ni en ningún sitio. Más allá de las redes sociales no percibes nada… ojo, no te puedes comparar con Carlos Alcaraz, ni mucho menos, pero que no se suba nada tras haber hecho un doblete español…

Se habló muchísimo de Carlos Alcaraz, que es lógico, pero cero de David Vega.

Al final es que es lo que hace la ATP, que habla de Alcaraz y habla de ‘el nuevo Rafa’, o menciona a Djokovic y Federer porque tiene 18 años… pero vaya, yo cuando lo vi en Murcia ya sabía que el tío iba a jugar un huevo. Tiene un entrenador que le mantiene los pies en el suelo y que es increíblemente bueno, Juanki, que de hecho es mi ídolo de toda la vida. Yo le deseo todo lo mejor, es un chaval increíble y lo que tiene se lo merece.

Te voy a hablar del pasado US Open y te dejo, si quieres, pases esta pregunta… o me la respondas con sinceridad. ¿Te decepcionó Bublik? (NdR: ambos hacían pareja y el kazajo decidió bajarse del dobles antes de jugar su partido de segunda ronda de individuales)

Sí, sí. Personalmente me decepcionó. Volvemos a lo de siempre: son jugadores que juegan muy bien, yo entro al US Open gracias a él y eso lo reconozco, pero sus formas, para mí, no son las de una persona educada, por así decirlo. Yo le escribí dos días antes, porque no pude llegar antes a Estados Unidos por un problema familiar. Llegué el lunes por la tarde noche, él jugó el martes y ganó bien, le felicito y automáticamente me dice que no iba a jugar el dobles. Estaba comiendo con mi novia y te juro que pensé que era una broma. Aparte, fue todo muy frío: es verdad que los jugadores de esos países sí puedan ser algo más fríos, pero es que ni siquiera le llegué a ver, fue todo por mensaje. Le dije que acababa de llegar desde España, que por favor hiciese el esfuerzo de entrar para jugar un partido, pero que no, que no. Además, en el dobles si no entras no se cobra nada, mientras que en el individual si no entras cobras el 50%, otra cosa que para mí tienen que cambiar, porque puede ocurrir que viajes para allá y que tu partner se pueda lesionar, por ejemplo. De hecho, eso me pasó: fui a Australia pero mi compañero, de Miñaur, se lesionó. No pudimos jugar y me había gastado bastante dinero en aquel viaje… fue una putada muy grande. No juego porque mi compañero no puede… eso está bastante mal. Pero sí, lo que hizo Bublik estuvo bastante mal.

Casi que me sale decirte ‘lo siento’ antes que lanzarte cualquier otra pregunta.

No pasa nada. Ya me había pasado en Australia, que ahí sí que lo pasé bastante mal; a USA iba algo más preparado, pero no me imaginé que una vez allí me fuese a pasar eso. Es una putada, porque igual podría estar un poco más arriba ahora, pero sé que cuando llegue, llegará.

Las experiencias en un Grand Slam, para alguien que lleva tantísimos años peleando en los circuitos Futures y Challenger… ¿te impresionaron tanto como uno podría esperar?

Las pistas grandes son bastante impresionantes, te llaman mucho la atención… pero, por ejemplo, en Roland Garros, más allá de vivir la experiencia y de ver que hay muchísima gente en el torneo, sinceramente es un torneo más, porque yo juego en pistas exteriores, alejadas de las grandes, y al final es algo parecido al partido que voy a jugar hoy. Sí que te digo que Australia me pareció bastante top, más que Roland Garros, que igual me pudo parecer un torneo más dentro de los buenos. El Us Open, ahora, aunque no lo llegué a jugar… es un ambiente diferente, pero me quedo con Australia. Wimbledon no lo sé porque aún no he ido (risas).

Bueno, ahí tienes un objetivo o motivación.

Sí, de hecho es mi torneo favorito. Desde luego que es un objetivo, es el que me queda, y a partir de ahí intentar consolidarme en el circuito ATP, poder saltarme los Challengers y tener un ranking en el que me pueda centrar, al menos, en los 250 y 500.

¿Es difícil encontrar amigos dentro del circuito de dobles?

Es difícil, sí. Al final esto es un trabajo… cuando todo va bien estamos genial, pero cuando no, no todo es tan bonito como parece. A mí, personalmente, siempre me ha gustado jugar con alguien que me complemente un poco fuera de la pista. He jugado con gente que fuera es un desastre (risas), de no poder ni hablar con él, pero luego en la pista nos iba bien, ojo. Para mí es importante, pero lo importante es que en la pista vaya bien.

Me voy a ir al principio para cerrar esta charla. Muchos jugadores comentan que un jugador de individual puede pasarse al dobles, pero que deshacer ese camino y que el doblista vuelva a ser individual es casi imposible.

A día de hoy lo hablo con mi novia, hoy le dije caminando para el hotel que me apetecía volver al individual… me preguntaba que si puedo hacerlo, y sí, puedo hacerlo, pero tengo que volver a empezar de cero. Y, claro, hacer todo ese proceso de cero, con lo que conlleva volver a ir a jugar Futures… es muy jodido. Ahora tengo otra mentalidad, otra cabeza y otras ganas, creo que sí podría hacerlo, pero claro, tiraría mi ranking de dobles. Todo el trabajo que llevo haciendo estos años se iría al garete. Es complicado, porque el que juega individual tiene derecho con su ranking de individual a jugar dobles: el que juega dobles no tiene esa plaza reservada, el 20 del mundo no tiene una plaza jugar un torneo individual.

Sé que pensar así no está bien, pero a mí me daría pena empezar de cero, que no vaya bien… y, hostia, llevo cuatro o cinco años con el dobles creciendo, y todo se puede ir al garete por intentar empezar de cero. Eso te da miedo. Estoy muy cerca de dar el otro salto que me queda, el que me permite jugar Grand Slams y ATP… da un poco de miedo.

Siempre me terminar preguntando por un objetivo y un sueño. El objetivo me ha quedado claro, jugar en Wimbledon. El sueño… no sé qué me puedes decir.

Hay muchos, no te sabría decir uno. Lógicamente el primero que se te viene a la cabeza, el primero que piensas tras coger una raqueta, es ser top-100, romper esa barrera. Ese ya lo he cumplido, por suerte, aunque sea en el dobles, que a veces la gente no le da tanta importancia… reconozco que el individual es mucho más duro, sobre todo psicológicamente, pero tampoco hay que quitarle mérito a lo otro, tiene una gran parte de dureza mental y no solo depende de ti, tienes que buscarte un poco más la vida. Ese sueño puedo decir que lo he cumplido.

Otro sueño era ganar un ATP, ya lo he hecho… lo siguiente es un Grand Slam o un ATP 500. Luego, para mí está el sueño de ser top-10 en dobles. Puede sonar a un poco de chulería, no sé, igual la gente se piensa… pero lo tengo en mente y se lo digo a mi entorno familiar, que me veo capaz de lograrlo. Aún soy joven, tengo 27 años y en el dobles duras más, así que si sigo con esta dinámica sé que tarde o temprano puedo conseguirlo.

Si la humildad, la cercanía y la simpatía diesen puntos ATP, a buen seguro que ya habrías conseguido ese objetivo, David. A por ello.

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