“Mi padre es la pieza fundamental de mi vida”

¿Ser padre y entrenador al mismo tiempo? Se puede, Vicky Jiménez y Joan Jiménez son el mejor ejemplo. Hoy entrevistamos a los dos.

Victoria Jiménez y Joan Jiménez en Valencia. Fuente: PDB
Victoria Jiménez y Joan Jiménez en Valencia. Fuente: PDB

Cuando el talento en el deporte es tan precoz, lo normal es que haya algo extraordinario más allá del hecho de jugar muy bien a tenis. El nombre de Victoria Jiménez Kasintseva (Andorra, 2005) hace tiempo que nos viene sonando, sobre todo después de verla ganar el Open de Australia 2020. Hoy la andorrana es la Nº1 del mundo junior, aunque nos faltaba por conocer el otro 50%, la persona responsable de este éxito, el hombre que la lleva guiando desde que era una niña: su padre, Joan Jiménez (Andorra, 1978).

Aprovechando su visita al BBVA Open Internacional de Valencia, donde ejercía de jugadora más joven del cuadro, Punto de Break no podía dejar pasar la oportunidad de sentarse con los dos para entender un poco mejor su historia. La de un padre y una hija que comparten una pasión, que se divierten compitiendo y que sueñan con gobernar las grandes plazas del circuito. Una charla a tres voces que nos revela cómo empezó todo y en qué etapa se encuentra su viaje.

Joan, si te parece empezamos contando tu historia.

JOAN: “Yo empecé a jugar a tenis en Andorra, con seis años. Cuando cumplí 10 me fui a Lérida y con el tiempo acabé disputando el circuito ATP. Mi mejor ranking fue 505º del mundo y en dobles 180º, estuve varias temporadas viajando por el circuito y pude entrenar con personas como Sergi Bruguera, Pato Álvarez o Manolo Orantes, hasta que a los 23 dejé el tenis. Ahí me puse con otros negocios familiares, estuve nueve años fuera del tenis, hasta que en 2005 nació Vicky.

Y te cambió la vida.

JOAN: Totalmente. En ese momento, tanto yo como mi mujer decidimos hacer una aventura americana, involucrados de nuevo en el mundo del tenis. Allí es donde Vicky empieza a jugar con apenas 5 añitos.

¿Pensaste en tener una hija tenista?

JOAN: La verdad, yo no quería que jugara a tenis (risas). Habiendo jugado yo y sabiendo lo duro que es, uno sabe la implicación que conlleva todo después. Ya no solo del jugador, también de la familia y los viajes. Ahora estoy encantado porque veo que disfruta, que le gusta, pero la implicación familiar sigue estando ahí.

Y que todo el sacrificio luego no asegura llegar a la élite.

JOAN: No pensamos en nada de eso, hacemos esto porque a ella le encanta competir. Obviamente, lo hacemos con retos, con la intención de hacerlo lo mejor posible y llegar arriba, pero sin presión. Vamos caminando, las cosas están saliendo bien, ya hay muchas expectativas, pero intentamos estar tranquilos.

Vicky, ¿cómo fueron tus inicios?

VICKY: Recuerdo estar en Estados Unidos y ver a mi padre trabajando en un club, donde había muchos niños. Yo jugaba con ellos, pero donde realmente empecé a competir fue cuando volvimos a Andorra y jugaba torneos en Catalunya los findes de semana. Con 12 años decidí empezar a subir el número de horas de entrenamiento, a tomármelo de una manera más profesional. Siempre me ha gustado el tenis, desde muy pequeña.

Ser padre y entrenador al mismo tiempo, ¿tiene algún tipo de riesgo?

JOAN: Es importante entender bien el tema. Evidentemente, si eres entrenador, has sido jugador y estás capacitado, claro que puedes entrenar a tu hija. La parte clave es entender, como persona adulta, el rol que tienes. En mi caso, he entendido que el rol importante es el de padre, así que a veces el de entrenador lo dejo en un segundo plano. Luego es cierto que, al tener un vínculo más cercano, siempre hay más crispación y emoción, pero es cuestión de tener las cosas claras y saber llevarlo. Yo no lo veo incompatible, al revés, para ciertos aspectos lo veo mejor. Tengo una tranquilidad mucho mayor en el proyecto, pienso siempre a largo plazo, los resultados en esta etapa no me preocupan tanto.

VICKY: Yo creo que tengo mucha suerte de tener a mi padre, él siempre me ha guiado y ha confiado en mí. Gracias a esa confianza estoy ahora donde estoy. Siempre me está apoyando, diciéndome que lo puedo hacer mejor, empujándome a mis límites. Me dice todo lo que piensa, lo que hago bien y lo que hago mal; quizá otros entrenadores no te lo dicen, eso es lo que más me gusta. Si tengo que mover más las piernas, por ejemplo, quiero que me lo digan. Gracias a esos esfuerzos he aprendido a sufrir en la pista.

Tienes 16 años, eres la Nº1 del mundo junior y #409 en el ranking WTA. Por resultados, no hay debate.

JOAN: Siempre ha sido muy competitiva, le van los retos. Los resultados están ahí, son muy buenos, pero también hemos tenido épocas malas debido a la presión, está en la edad de que pasen esas cosas. La pandemia justo después de ganar el Open de Australia no ayudó mucho, pero ahora la veo en un momento muy bueno, la veo madurando rápidamente. Insisto, lo más importante es que no tenemos prisas, sus cualidades están ahí y despertarán cuando tengan que hacerlo.

¿No está yendo todo un poco rápido?

VICKY: Yo siempre me olvidó que tengo 16 años, pienso que es normal estar aquí. Esta semana en Valencia, por ejemplo, veo a chicas que tienen 24, que son mayores que yo, pero realmente pienso que soy una de ellas. A veces, mirando mi ranking, incluso pienso que podría tenerlo mejor, se me olvida que tengo 16 años…

JOAN: Es muy ambiciosa, ya la estás escuchando. Yo te diría que, por la manera que tiene de jugar, es normal que esté aquí. Por su juego, por cómo entrena, por cómo piensa, por cómo se esfuerza… además tiene un físico privilegiado para competir. Por todas esas aptitudes, para mí es normal que esté donde está.

¿Cómo la definirías como jugadora?

JOAN: Competitiva, con un carácter muy fuerte, muy resolutiva, nunca se viene abajo. Es luchadora y muy trabajadora. De todos los talentos que tiene, el mayor es la implicación que tiene con lo que hace.

VICKY: Estoy de acuerdo (risas).

¿Cuál es tu mayor fortaleza?

VICKY: No me gusta perder, hago lo que sea para ganar. Soy muy competitiva porque me encanta lo que hago, me gusta mucho el deporte y ponerme retos. Uno de mis puntos fuertes es mi manera de luchar, ser competitiva.

¿Y un punto débil?

VICKY: Seguramente lo mismo. Soy tan competitiva que a veces es excesivo, tengo tantas ganas de ganar que, si de repente cometo un fallo, me enfado mucho. Tengo que mejorar mis niveles de obsesión con fallar, pero la presión de querer ganar siempre está ahí, me queda mucho por aprender en todos los aspectos.

En enero de 2020 llega el título en el Open de Australia Junior, con tan solo 14 años. ¿Fue duro el chaparrón mediático?

JOAN: No mucho, lo realmente duro fue la pandemia. Esos tres meses sin jugar, después de haber ganado tanta confianza en Melbourne, tras haber levantado seis títulos junior los meses previos y colocarse Nº1 del mundo… nos costó un poco. Al final lo terminó entendiendo, lleva ya un tiempo respondiendo las mismas preguntas y aceptando que en los Grand Slam es la principal favorita. Es todo un proceso, pero hay que acostumbrarse. Una posición privilegiada que se ha ganado y tiene que vivir con ella.

Una privilegio que no todos saben apreciar. ¿Qué os parece el caso de Naomi Osaka?

VICKY: Es una cuestión muy personal, cada uno lo lleva a su manera. No sé qué le pasa a Osaka, quizá tenga problemas fuera de la pista, además es una persona muy introvertida. Lo que pienso es que los tenistas somos personas muy afortunadas, estamos viajando por el mundo y haciendo lo que nos gusta. Yo también he tenido mis momentos malos, odio perder, eso es precisamente lo que creo que le pasa a Naomi, que no le gusta perder. No debería frustrase así, no tendría que hacerse tanto daño, es normal perder. Es un tema muy complicado, este deporte te obliga a ser muy fuerte, pero al final todo recompensa.

Ahora mismo estáis en plena transición al circuito profesional, ¿es tan difícil como se cuenta?

JOAN: Al principio le costó, se nota más en una jugadora que está acostumbrada a la victoria. La cuestión es que al final ha terminado ganando. Después de un año y dos meses la trayectoria es muy buena, pero ella quiere más. Esa exigencia es buena, pero vamos bien, está mejorando mucho y eso es lo importante. Yo veo su evolución, eso es lo que más me preocupa, por encima del ranking.

A mejor nivel de las rivales, mayor crecimiento personal. ¿Lo notáis así?

VICKY: Lo noto mucho, cuanto más nivel tienen mis rivales, más mejoro yo. En el US Open, por ejemplo, lo he visto con Leylah y Raducanu, cada ronda que pasaban las veía jugando mejor, porque van cogiendo nivel. En mi caso, en los junior no me veo tan bien, pero la semana que hice final en el W60 de Canarias me sentí jugando súper bien, porque el nivel era más alto. Las rivales tienen más experiencia, te hacen jugar una bola más, eso es clave para aprender.

Cuando ves a Raducanu con 18 años levantar el US Open, ¿piensas que en unos años podrías estar tú ahí?

VICKY: Sí que lo he pensado (risas). Ver a dos chicas tan jóvenes en la final hace que tú también tengas ganas de estar ahí, pero tampoco le doy muchas vueltas. Este año mi reto es llegar al top200 y así poder acceder a las Qualys de los Grand Slams en 2022, a partir de ahí ya veremos.

JOAN: El tenis femenino está muy igualado ahora mismo, todas están muy preparadas, todo el mundo juega bien y físicamente no hay grandes desigualdades. Luego hay algunas que juegan mejor que otras, que llegan a más finales, pero las ganadoras de Grand Slam en los últimos años no tiene nada que ver con el masculino…

VICKY: Es que el masculino es siempre lo mismo, la diferencia es que está Djokovic. Cuando no esté el Big3 todo será mucho más abierto, estarán más repartidos los títulos, será más parecido a las mujeres.

JOAN: Con las mujeres es todo más volátil, es un tenis diferente, un tenis muy emocional.

VICKY: Bueno, cuando estaba Serena…

La sensación es que cualquiera puede ganar a cualquiera. Tiene que ser agobiante.

VICKY: Por eso decía antes lo de Osaka, ella sabe que puede ganarle a cualquiera, pero también que cualquiera le puede ganar. Ahora están todas muy preparadas y están entrando generaciones muy fuertes.

JOAN: Esa es la gran diferencia, que las chicas nuevas vienen muy fuerte físicamente, con una preparación absoluta. Si tú ves a Raducanu… es una atleta. O Leylah, que con 19 años tiene una movilidad increíble.

¿Hasta cuándo vais a jugar el circuito junior?

JOAN: Seguiremos jugando los Grand Slam, teniendo en cuenta que tenemos limitación de torneos. Este año podemos jugar 12 torneos profesionales, pero si acabamos en el top5 nos darán cuatro semanas más. A ella le interesa todavía jugar Grand Slams, luego ya iremos viendo el calendario.

Pregunta para reflexionar, Vicky. ¿Cuál es la mayor lección que has aprendido hasta llegar aquí?

VICKY: [Piensa] Este año tuve una época un poco gris, no estaba bien conmigo, ni conmigo ni con nadie. Tampoco con mi padre, así que decidí apartarme de él. Viajé dos semanas con otros entrenadores y ahí aprendí una gran lección: siempre tengo que estar con mi padre. Pase lo que pase, me tengo que apoyar en él, remontar juntos. Luego volvió en Canarias, las dos semanas, pero en la primera no estuve bien, perdí en primera ronda con muy malas sensaciones. ‘Vámonos’, le dije. Porque además en la segunda semana tenía que jugar Qualy, pero yo quería dejar de jugar un tiempo, no me encontraba bien. Entonces me dijo: ‘Tú te quedas aquí, que la semana que viene vas a ganar el torneo’.

Y casi lo ganas.

VICKY: Casi (risas). Estuvimos entrenando seis horas al día con Arantxa Rus y Julián Alonso, hasta que llegó el debut en la fase previa. De repente gané el primer partido, el segundo, el tercero… luego en el cuadro final pasé una ronda, dos, tres… de repente me encontré en la final y en el puesto 400 del ranking. Ahí me di cuenta que mi padre es la pieza fundamental de mi vida.

Hay que saber tocar la tecla, Joan.

JOAN: Hay que tener paciencia, que a ella le cuesta. Es un poco impaciente, pero está donde está por ser así de impaciente, quiere que todo llegue muy rápido. Es pura dinamita.

Ahora que no nos oye, ¿la ves llegando a lo más alto?

JOAN: Creo que puede jugar muy bien al tenis y estar muy arriba. Sinceramente, confío mucho en ella por cómo es, por el hambre que tiene. Luego hay un camino donde te puedes perder, te puedes dejar, pero ese es mi trabajo, orientarla y ponerla en su sitio. Que no sea impaciente, porque hay muchos jugadores cargados de talento que se han perdido. Ella tiene un gran talento y es de las que nunca se viene abajo, es muy persistente.

Una última, ¿os dan mucha guerra por jugar con bandera andorrana?

JOAN: Ella es andorrana y entrena allí, aunque es cierto que hemos tenido mucha relación con España. Pero somos de Andorra, vivimos allí. Hemos competido mucho en España, en Roland Garros incluso salió con la bandera española porque tenía que clasificarse por España, pero ella es nacida en Andorra. No hay mucho más que explicar.

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