Medvedev reinventa el resto

El ruso se convierte en uno de los mejores restadores del mundo usando una táctica nunca antes vista para un tipo de su perfil (1,98m de altura, tiros planos).

Medvedev reinventa el resto. Foto: Getty
Medvedev reinventa el resto. Foto: Getty

En el pasado US Open, sorprendió a muchos la posición al resto de Daniil Medvedev. El ruso viene poniendo en práctica esa estrategia desde hace ya varios años, pero con el bombazo pegado por Daniil en el último Grand Slam de la temporada, había muchos que se preguntaban cómo era posible que un tipo sin tiros con top spin fuese capaz de restar desde tan atrás, algo que sí suelen hacer tenistas con mucho golpe liftado como Nadal o Thiem. Lo que quizá no sepan es que Medvedev ha dado una vuelta de tuerca más al golpe de resto.

En el tenis actual, donde el saque es tan importante y donde cada vez salen más tenistas con un saque tremendamente potente, es muy importante tener una buena estrategia a la hora de restar. Resulta de vital importancia trabajar este aspecto del juego y es una parte importante del éxito de un tenista. Novak Djokovic ha basado su superioridad en los últimos años apoyado en un resto tremendamente eficaz, haciendo muchísimo daño con los segundos saques rivales, pero también, devolviendo como loco los primeros que le llegaban. O el propio Rafa Nadal, que en tierra no hay quien le haga sombra y siempre termina liderando las estadísticas al resto.

La táctica de Medvedev tiene sello de denominación de origen. No hay ningún otro tenista de su perfil (1,98m de altura, golpes planos) que sea capaz de hacer lo que él hace. Estrategia forjada desde hace ya varios años, ha ido puliéndola hasta terminar por desesperar a sus rivales. Actualmente, Daniil es toda una piedra en el zapato para cualquiera. No solo por su tremendo saque y las pocas opciones que deja cuando saca, sino por lo incómodo que resulta a la hora de restar.

Opelka e Isner ni le tosieron

En el pasado Masters 1000 de Canadá, el ruso levantó el título venciendo de forma consecutiva a Isner y a Opelka en dos sets, asestándoles siete breaks en total a los dos. Prueba más que notoria que estamos ante un tenista experto al resto, incluso infravalorado, ya que siempre pondríamos a otros como mejores restadores por delante de Daniil. Nada más lejos de la realidad. Estamos ante una bestia en lo que al resto se refiere.

Su posición en la pista, clave de todo

Federer suele colocarse muy cerca de la línea de fondo para restar. Incluso, con los segundos servicios, impacta el resto dentro de pista. Djokovic suele situarse entre uno y dos metros por detrás de la línea, misma posición que Tsitsipas o Zverev. Rafa Nadal o Thiem se colocan un poco más allá de los cuatro metros, pero Medvedev va todavía mucho más allá. Supera los cinco metros de distancia respecto a la línea de fondo e incluso roza los seis en alguna ocasión.

Al colocarse tan atrás, los rivales le pueden hacer menos aces ya que tiene más tiempo de reacción para restar. No importa lo fuerte que le tires, él tendrá tiempo para devolver la pelota. Solo queda más expuesto su lado abierto, que con un saque cortado tendría más dificultades, pero incluso en esas situaciones es capaz de llegar ya que la longitud de sus brazos le permite llegar a bolas casi imposibles.

Con esto, lo que hace Daniil es dejar en la nada la mayor virtud de muchos tenistas y poner en juego la pelota para entrar en un intercambio desde el fondo, justo ahí donde Medvedev es muchísimo mejor que la gran mayoría de jugadores. Básicamente, destruye el punto fuerte del rival para colocar el punto ahí donde a él más le conviene.

Uno podría pensar que, si la estrategia funciona tan bien, por qué no la siguen otros. Lo curioso de todo es que esta estrategia se ajusta mejor a aquellos que golpean liftado, pero Daniil es capaz de restar con golpes bastante planos. Es decir, innova en la forma que conocíamos de restar con esta táctica y propone un tipo de bola muy incómodo, ya que no viene ni con demasiada potencia (muchas veces sí) ni demasiado muerta, pero eso sí, muy profunda. Es una bola que provoca que el rival sea quien imprima la potencia o deba defenderse y al venir tan plana y tan profunda, debe desplazarse hacia atrás para ello y golpear en una posición complicada.

Posiblemente, con el paso de los meses, veamos cada vez más a otros tenistas de similar perfil (altos y tiros planos potentes) siguiendo una táctica similar a la de Daniil. Puede que el ruso haya abierto camino para muchos otros, haciendo ver que también se puede hacer muchísimo daño al resto si mides dos metros de altura.

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