Shelby Rogers y el abuso online: "Ojalá las redes sociales no existieran"

Dio la gran sorpresa al derrotar a Ashleigh Barty, pero cayó con estrépito ante Raducanu. Shelby Rogers relató su experiencia: el abuso que sufrió a través de las redes.

Shelby Rogers. Fuente: Getty
Shelby Rogers. Fuente: Getty

Shelby Rogers pasó a ser, de la noche a la mañana, la gran esperanza del tenis estadounidense femenino. La jugadora de Carolina del Sur dio una de las campanadas del torneo tras derrotar a Ashleigh Barty en un auténtico partidazo, con tramos de épica asegurada, que la vio sobreponerse a un 2-5 en contra en el tercer set y llevarse gracias a una mentalidad férrea el tie-break decisivo. Por desgracia, la derrota es una realidad con la que el 99% del circuito convive de manera semanal: tras tocar el cielo llegó la bajada a los infiernos.

Todo lo que había salido en el partido ante la número uno del mundo dejó de salir ante una tenista de 18 años. El ciclón llamado Emma Raducanu se llevó por delante a Rogers, que no pudo brindar el mejor espectáculo a una Arthur Ashe que esperaba, quizás, algo más de su última representante en el cuadro. Las propias expectativas generadas por una victoria sorprendente habían generado un clima de expectación. Cualquier persona en sus cabales que lleve siguiendo este deporte durante un largo tiempo puede entender, sin embargo, que este tipo de cosas ocurren; de hecho, es habitual que tras un gran resultado (sobre todo si viene de manera inesperada) se produzca una derrota, ya que mantener el mismo nivel de excelencia es realmente complicado.

No parece que éste sea el caso en ambientes tóxicos como el de las redes sociales. Ya Sloane Stephens se encargó de sacar a la luz las miles de mensajes comprometidos que le llovieron tras caer derrotada en el US Open 2021. Ahora es Shelby quien denuncia una situación a todas luces lamentable, un problema de difícil solución con el que hasta los mejores tenistas del mundo se topan de manera diaria.

"Ojalá no existiesen las redes sociales"

"Sí, en cierto modo deseo en parte que las redes sociales no existieran. Estamos aquí, sí, en un mundo en el que es una gran parte del márketing, de nuestros contratos, en el que nos obligan a hacer ciertas cosas. Si quieres puedes ir tú mismo a mi perfil ahora mismo, donde probablemente estaré recibiendo mensajes que dicen que soy una cerda, una gorda y palabras que no puedo decir ahora mismo. Es lo que hay: intentas no tomártelo a pecho, es el lado desafortunado de cualquier deporte. También estoy agradecida por haber tenido la oportunidad de jugar en la Arthur Ashe, no todos lo han hecho y a mí me ha ocurrido tres veces. Trato de poner todo en perspectiva. Está claro que no estoy orgullosa de cómo ha terminado mi camino aquí.

Sin embargo, puedo sacar muchas cosas positivas de esta semana, y voy a seguir exigiéndome a mí misma dar aún más y ser mejor, poco a poco, en las próximas semanas. Me voy a centrar en lo importante, no en el comentario de algún tipo desde el sótano de la casa de su madre. Es desafortunado, y sí que a veces algún comentario entra en tu mente. Las redes sociales no pueden controlar lo que hago, la forma en la que entreno y cómo encaro el futuro, pero sí que deseo que no existieran. Es muy duro".

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