Los Masters 1000, la primera señal del cambio de paradigma del circuito

Hace no mucho, los miembros del Big-3 se repartían el segundo escalón del circuito. Ahora, los Masters representan la oportunidad de las nuevas generaciones.

¿Cuánto tardaremos en volver a ver una final entre Djokovic y Nadal en un Masters 1000? Fuente: Getty
¿Cuánto tardaremos en volver a ver una final entre Djokovic y Nadal en un Masters 1000? Fuente: Getty

Nada dura para siempre. Lo bueno, aún menos. Hemos vivido años que parecían infinitos en los que tres monstruos se atiborraban a títulos y nos dejaban duelos absolutamente inolvidables entre sí. Como consecuencia, una tiranía sin límites ejercida en los Grand Slams, los torneos más importantes, pero también en el segundo escalón de eventos del circuito, los Masters 1000. Sin embargo, tras la baja por lesión de Rafael Nadal del ATP Toronto 2021, el evento canadiense se ha convertido en el segundo Masters 1000 del año en el que ningún miembro de la triada fantástica participa. La próxima semana, en Cincinnati, tendremos el tercero.

Y da que pensar, desde luego. Sabemos que los Grand Slams siguen siendo la última barrera, el fuerte inexpugnable que ahora, principalmente, se encarga de defender Novak Djokovic, campeón de los últimos tres eventos. Sí, es verdad que en 2020 un desafortunado episodio con una jueza de línea abrió las puertas del reino al resto, pero como si de una maldición se tratase, Dominic Thiem no ha tenido respiro tras triunfar en Flushing Meadows.

Todo eso es cierto. Indudable. Las próximas generaciones deben dar un paso adelante a cinco sets. Pero... si ellos por sí mismos no son capaces de darlo, ¿es posible que la dinámica del circuito les dé ese empujón que necesitan? ¿Es viable que abrir la puerta en los Masters 1000 a la juventud les llene de confianza y de mentalidad ganadora? Hasta ahora, la balanza queda inclinada al no, pero este 2021 se está convirtiendo en el verdadero cambio de paradigma del circuito ATP: los jóvenes llamaban a la puerta, pero nunca antes encontraron el camino tan despejado.

Analicemos los datos fríamente. Novak Djokovic, Rafael Nadal, Roger Federer y los Masters 1000. Sabemos que el suizo ha estado desaparecido en combate: llegados los 40 años y en un mar de dudas a nivel físico, la duda de los aficionados estriba en si la rodilla le permitirá al suizo un último baile. En ese último baile, quizás Cincinnati o Shanghai se conviertan en los torneos más amables con su estado físico, pero a Roger los Masters 1000 le quedan ya bastante lejos: la lógica indica que el foco debe estar en la gira de hierba. Wimbledon o barbarie.

Novak Djokovic. El número uno, el hombre del puño de hierro y, a la vez, un rey que ha dejado su trono en estos torneos. Tras convertirse en el jugador con más semanas como número uno de la historia del tenis, el serbio recalcó sus objetivos: "me voy a centrar en los Grand Slams". Si, para más inri, demuestra que puede ganarlos con poca preparación... apaga y vámonos. En este 2021, Djokovic ha disputado apenas dos torneos de esta categoría... y no ganó ninguno; en cambio, llegará a Flushing Meadows habiéndose ausentado de hasta cuatro Masters 1000 (Miami, Madrid, Toronto, Cincinnati).

En cuanto a Rafa Nadal, la temporada actual está siendo de todo menos benévola con su estado físico. Es imposible descartarle de cara a los torneos en tierra batida, pero la realidad es que de un tiempo a esta parte el manacorí se ha mostrado algo más vulnerable en los torneos a tres sets, donde el margen de error es menor y un día grandioso por parte de un outsider te manda a casa. Si antes Rafa era un seguro de vida, ahora se marcha de la gira de tierra con un 1/3 y derrotas ante jugadores a los que suele dominar (Rublev, Zverev). Y en pista dura... el abanico de candidatos se amplía a niveles exagerados.

Los Masters 1000, una moneda al aire a partir de ahora

Pero aún hay más datos. Esta temporada, el encaje de bolillos con el torneo de Miami en mitad de la pandemia provocó la ausencia del Big-3 al completo, una circunstancia que no se daba en un Masters 1000 desde París 2004. Meses después, vamos a vivir cómo tres de los eventos de esta categoría se juegan sin Federer, Nadal ni Djokovic, algo absolutamente inaudito y que deja abierta la puerta a un amplísimo número de jugadores.

Tomemos como referencia el año 2011, la temporada de explosión de Novak Djokovic, en la que el serbio se puso a la par de los dos grandes monstruos. Hasta la llegada de la pandemia en 2020 se disputaron 81 Masters 1000, nueve por temporada. ¿Cuántos ganó el Big-3? La friolera de 57. Añadamos los conquistados por Andy Murray (ocho), la otra gran pata de la generación dorada y mucho más decisivo en estas instancias, y nos quedamos con 65 títulos. Es decir: el 80% de los títulos de Masters 1000 fue conquistado por un miembro del 'Big-4'.

Desde que el tenis volvió tras la pandemia, Novak ha conquistado dos títulos (Cincinnati y Roma el año pasado), Nadal uno (Roma este año)... y el resto del circuito ya acumula cuatro. Súmenle los dos que al 100% alzarán en Toronto y Cincinnati, y el Big-3 completará un 2-6 en eventos de Masters 1000, enfrentado al 57-24 en el periodo 2011-2020. Es uno de esos datos que resuena y cala bien adentro.

El circuito ha cambiado y los grandes torneos estarán más repartidos. Prepárense para ver algunos nombres inesperados llegando a grandes finales, prepárense para ver una enorme cantidad de ganadores distintos. Sin una mano de hierro que gobierne con contundencia, hay muchos caballeros dispuestos a dejar su marca por todo el reino. ¿Conseguirán alcanzar las grandes cumbres de los Grand Slams? Solo el tiempo lo dirá... pero los valles 'Mastersmilísticos' ya son suyos. El circuito ha cambiado: renovarse o morir.

Comentarios recientes