Federer escapa de una situación compleja y se aprovecha de la retirada de Mannarino

El suizo salió victorioso de un partido en el que llegó a ir 2 sets a 1 abajo, y en el que la retirada de Mannarino precipitó su triunfo sin tener que ganar 3 mangas.

Roger Federer gana a Adrian Mannarino en Wimbledon 2021. Foto: gettyimages
Roger Federer gana a Adrian Mannarino en Wimbledon 2021. Foto: gettyimages

Era uno de los días más esperados en el mundo del tenis desde hace mucho tiempo y ni el transcurrir ni el desenlace del encuentro fueron los esperados. Roger Federer retornaba a Wimbledon 2021 con la necesidad de reafirmarse y encontrar unas sensaciones que le otorgaran la confianza necesaria como para afrontar un reto mayúsculo: ganar un Grand Slam al borde de los 40 años. El jugador suizo tenía un duelo incómodo ante un Adrian Mannarino que llegaba con mucho ritmo competitivo y cuyo desempeño sobre hierba es notable. Hubo alternativas constantes en el marcador, momentos en los que el suizo se asomaba al abismo, otros en los que bordaba el tenis y hasta una inoportuna caída del francés que pudo condicionar el encuentro. El resultado final fue de 6-4 6-7 (3) 3-6 6-2 y retirada de Mannarino, en favor de Federer.

Durante la primera manga se vio un buen nivel de Federer, a pesar de un primer juego en el que llegó a estar 0-40. Se deshizo de los nervios iniciales, sacando adelante ese juego y poniendo en apuros al galo en el siguiente turno de servicio. Roger abusaba un poco del revés cortado y no conseguía sacar a Mannarino de esa enorme solidez de la que hace gala habitualmente de fondo de pista. Había intercambio de golpes con el servicio, a pesar de un bajísimo porcentaje de primeros saques de un Roger que tiró de experiencia para incrementar la intensidad en el momento justo; ese clásico décimo juego en el que los mejores encuentran soluciones. Lo hizo y se adjudicó el primer set con poca brillantez, pero mucho oficio.

Todo parecía transcurrir según los cauces previstos, pero desde la segunda mitad del segundo set la tendencia fue cambiando poco a poco. Mannarino encontraba más profundidad en sus tiros, Federer era incapaz de desplazarse con agilidad lateralmente y empezó a abusar de jugadas muy directas, tanto con la dejada como con el drive, incurriendo en demasiados errores no forzados, concretamente un total de 19, por solo 13 golpes ganadores. Muchos de esos errores llegaron en un fatídico tiebreak, en el que se vio la peor versión del helvético. Cabizbajo, errático, sin capacidad de encontrar un ritmo de juego que diera seguridad a sus golpes.

Federer acabó con 53 golpes ganadores y 45 errores no forzados

Saltaban las alarmas y se multiplicaron con el desarrollo del tercer parcial, donde se vio a un Roger que se asomaba al abismo de la retirada. No parecía un jugador capaz de lograr grandes éxitos, sino alguien que no encuentra ya la felicidad en la pista. Encajó dos breaks con rotundidad, y fue incapaz de ofrecer nada más que destellos, carente de un plan de juego sólido que le hiciera competitivo ante un gran Mannarino. Todo parecía ir mal, pero los genios tienen la capacidad de voltear situaciones límite.

Es lo que ocurrió en la cuarta manga, en la que Roger Federer ofreció un nivel de juego simplemente asombroso. Una auténtica exhibición, un rato de tenis que bien merecería ser grabado y emitido en todas las escuelas de tenis como una pieza de arte. Incrementó la intensidad, fue mucho más agresivo y subió a la red con recurrencia y gran lectura de juego. Todo se encaminaba a un quinto y definitivo set cuando Adrian Mannarino se resbaló, su rodilla sufrió una lesión y el partido finalizó. Continúa en Wimbledon 2021 el dueño de este jardín.

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