El incierto futuro que se aprecia en el tenis francés masculino

Analizamos el acelerado ocaso que está teniendo una generación dorada y los brotes verdes que se ven en un posible relevo generacional.

Gael Monfils, situación compleja tenis francés. Foto: gettyimages
Gael Monfils, situación compleja tenis francés. Foto: gettyimages

Luces y sombras configuran los últimos lustros en el tenis francés. La carencia de grandes títulos en la era del Big 3 no puede ser juzgada de manera sumarísima y es preciso valorar la densidad enorme de jugadores afincados en la élite durante años, así como la Copa Davis 2017, un gran homenaje a una generación que encara ya sus últimos compases. La lista de tenistas galos que han sido protagonistas en este primer quinto del siglo XXI es infinita. Jo-Wilfried Tsonga, Gael Monfils, Gilles Simons, Richard Gasquet, Adrian Mannarino o Benoit Paire, Julien Benneteau, Michael Llodrá o Nicolas Mahut sucedieron a los clásicos Arnaud Clement y Fabrice Santoro, demostraron que los notables recursos que maneja la FFT tienen un reflejo evidente en el surgimiento de grandes talentos.

A todos les perseguirá siempre no haber sido capaz de ganar en Roland Garros, ni siquiera de llegar a una final, como tampoco ser campeones de Masters 1000, más allá de Tsonga en Canadá. Muchos de ellos han pisado el top-10 y se han erigido en firmes animadores del circuito, pero se han topado con el escepticismo de un país que exige grandes éxitos y que ve cómo la maldición de un ganador local en el Grand Slam parisino no tiene visos de terminarse. Contar con un evento de esta magnitud ofrece un amplio margen presupuestario a la FFT para invertir en cantera, técnicos reputados e innovaciones tecnológicas, pero Francia ve cómo España e Italia les han superado y parecen tener un futuro más alentador a nivel competitivo que ellos.

¿Cuáles son las estrellas del futuro en el tenis francés masculino?

Hay brotes verdes, pero está costando que terminen de germinar. Lucas Pouille ilusionó a todos, pero las lesiones le han castigado y parece difícil que a sus 27 años explore sus límites. Más interesantes de cara al futuro son Ugo Humbert y Corentin Moutet, que a sus 22 años tienen un camino por delante interesante, pero ninguno de los dos parece tener el potencial necesario como para optar a títulos de Grand Slam, algo similar a la percepción que se puede tener de Arthur Rinderknech, que a sus 25 años está en el mejor momento de su carrera y promete irrumpir en el top-100 próximamente.

Hugo Gaston cautivó al público local el pasado año con su juego clásico y preciosista, siendo un jugador que tiene margen de crecimiento a sus 20 años y un enorme carisma, asegurando espectáculo, pero pareciendo complicado que se pueda erigir en dominador del circuito. No obstante, las esperanzas a medio plazo están puestas en los dos jóvenes más prometedores del panorama nacional, que ya han dejado ver su enorme potencial en categoría junior y afrontarán de inmediato la consolidación en el profesionalismo: Harold Mayot y Arthur Cazaux.

Mayot fue campeón junior del Open de Australia 2020 y se ha erigido en un gran dominador a nivel mundial en esta categoría. A sus 19 años, le está costando dar el salto y toda la situación derivada del coronavirus no le ha beneficiado ya que casi no ha competido en el último año. Más reciente y rotunda ha sido la eclosión de Arthur Cazaux, que se ha dado a conocer con su victoria en el torneo de Ginebra, en el que era su debut en un torneo ATP. Si a esto se le une un meritorio triunfo sobre Korda en la qualy del torneo de Madrid, las expectativas y esperanzas se han disparado en torno a él. Además, hay que apuntar otro nombre incipiente como el de Arthur Fils, que con tan solo 16 años ha ganado ya un partido de la qualy en Roland Garros 2021 y parece tener un potencial ilusionante.

¿Podrá alguno de ellos llegar a ser uno de los mejores del mundo y romper con la maldición de Roland Garros?

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