Charleston, el punto de encuentro entre el tenis y las vacunas

El torneo estadounidense ofrece a sus jugadores la vacuna de Johnson & Johnson. Varias de ellas explican, de primera mano, cómo se vive este hito en el mundo del tenis.

El tenis, un deporte sin público durante la pandemia. Fuente: Getty
El tenis, un deporte sin público durante la pandemia. Fuente: Getty

El mundo del tenis empieza a llegar a una encrucijada en la que la seguridad y la salud general de los jugadores se distancia de la libertad individual que muchos de ellos promulgan. Cumplimos ya cuatro meses en el calendario del 2021 y muchas voces piden a gritos una mayor flexibilidad en las burbujas sanitarias, la única forma de mantener el circuito vivo sin que los torneos se vean afectados por múltiples casos de coronavirus. Hasta la fecha, los positivos son pocos, las quejas muchas, y la sensación de que esto va para largo sigue estando ahí.

Pero no se engañen: el único pasaporte hacia la normalidad es el de las vacunas, las únicas que nos harán doblegar la incidencia de un virus que se ha cobrado millones de vidas. Y durante la semana pasada y esta en el mundo del tenis se está viviendo un acontecimiento que pasa de puntillas, pero que nos da una pincelada de optimismo de cara al futuro. El torneo de Charleston, que alberga dos semanas de tenis (la semana pasada, Kudermetova ganó el primer torneo, de categoría WTA500; esta semana se disputa un WTA250) reparte entre sus jugadoras la vacuna de Johnson & Johnson, de una sola dosis. Como lo oyen.

Gracias a un acuerdo entre la WTA, el torneo y Plantation Pharmacy, el evento estadounidense se ha asegurado el poder distribuir la vacuna entre aquellas jugadoras que lo pidiesen. Evidentemente, esto se da gracias a las políticas del estado de Carolina del Sur, que ya ha abierto el proceso de vacunación a todas aquellas personas mayores de 16 años que deseen recibirlas. No solo eso: conseguir esta vacuna en particular, de una sola dosis, acelera enormemente el proceso para las tenistas, que están viajando por todo el mundo de manera constante.

Anastasia Potapova y Oksana Kaláshnikova fueron dos de las jugadoras que se apuntaron para conseguir la dosis. En unas declaraciones a Tennis.com, ambas elogiaron el sencillo y rápido proceso que la WTA y el torneo pusieron en marcha. "Todas las jugadoras inscritas en el torneo recibieron un email uno o dos días antes acerca de la posibilidad de ser vacunadas. Confirmar si recibirían la única dosis de la vacuna era una decisión que cada jugadora tomaría de forma individual", relata Oksana, que entró en el cuadro de dobles junto a la rusa Alya Kudryatseva.

"No tenía pensado ponerme la vacuna tan pronto, pero me di cuenta que me ayudaría mucho con el tema de los viajes. Cada jugadora que quisiera recibirla mandó una petición y se le dio un día y una hora para recibir su dosis, eso sí, únicamente cuando ya fueran eliminadas del torneo". Al finalizar su andadura en primera ronda de dobles, la jugadora georgiana fue una de las primeras en recibir la dosis de Johnson & Johnson.

Algo similar le ocurrió a Potapova, que además reconoce haber superado un miedo personal. "Para mí, hacer cualquier cosa que tenga que ver con agujas, por ejemplo tests de sangre, siempre ha sido una batalla", empieza a relatar la rusa. Eso sí, contener al virus va por delante de todo eso. "Estaba muy nerviosa, pero también muy equivocada. Literalmente la inyección duró solo tres segundos, ni tan siquiera la sentí en ningún momento. Después de unos segundos noté un poco tenso el brazo, pero a los cinco minutos ya estaba todo normal".

Felicidad y un único deseo

Tras no haber experimentado ninguna reacción ni efectos secundarios, Potapova dejó Charleston con una enorme sensación de gratitud. "No había planeado nada de esto, fue bastante sorprendente. Es mucho mejor tener la vacuna que el virus. Estoy realmente agradecida a la WTA por esta oportunidad: solo espero que algún día podamos volver a la normalidad".

Comentarios recientes