Hurkacz completa su semana de ensueño

Tras superar en dos mangas a Jannik Sinner, se convierte en el primer polaco de la historia en ganar un torneo de Masters 1000. Mañana será Nº16 ATP. 

Hubert Hurkacz, campeón del Miami Open 2021. Fuente. Getty
Hubert Hurkacz, campeón del Miami Open 2021. Fuente. Getty

Cuando uno gana a Denis Kudla, Denis Shapovalov, Milos Raonic, Stefanos Tsitsipas y Andrey Rublev en una misma semana, es posible que ya no admita ninguna duda sobre el nivel de jugador que es. Por si acaso, Hubert Hurkacz quiso este domingo conseguir la unanimidad del espectador, por eso se encargó también de desplazar a Jannik Sinner (7-6, 6-4) para levantar el Masters 1000 de Miami y concluir así la semana más espectacular de su carrera. Cuando nadie lo esperaba, cuando muchos ni siquiera le ponían cara, el polaco se ha destapado en Florida como uno de los miembros de la NextGen más completos, preparados y desafiantes de cara al futuro más cercano. Ahora además es campeón, lo cual le convierte en mucho más peligroso que antes.

Hablar desde el sofá de casa siempre será lo más fácil dentro del terreno deportivo, pero hay que ver lo difícil que es jugar bajo presión en el tenis. Lo complicado que debe ser gestionar tus emociones cuando avanzas a tu primera final de Masters 1000, Cuando nadie lo espera, y además entras al campo pensando que tienes verdaderas opciones de dar el golpe. Porque hoy enfrente no estaba ni Federer, ni Djokovic, ni Nadal, ni nadie que les permitiera a estos jovencitos evadirse de cualquier responsabilidad. Hoy la pelea era entre dos iguales, entre dos buenos amigos que pelearían por ver quién era capaz de dejar todos los asuntos mentales a un lado y dedicarse únicamente al juego.

Pero claro, para jugar bien hace falta tener la manita relajá, que diría Manué. Y en el primer set, más allá de que el polaco fue superior, los momentos de equilibrio solo llegaron cuando Jannik estuvo tranquilo. No fue así al comienzo del encuentro, cuando Hubert se coloca 3-0 arriba. Tampoco en el tiebreak, cuando después de remontar lo que parecía ya insalvable, al italiano le volvieron a entrar las dudas y termina muriendo en la orilla, viendo cómo su rival se escapaba con el primer parcial. Él, que tantos artículos había generado debido a su frialdad y su fortaleza mental, esta vez esas virtudes brillaron por su ausencia. Tampoco estaba Ricardo Piatti en pista, el hombre que seguramente más le haya aportado en esa asignatura. Por suerte, el tenis siempre te ofrece la oportunidad de hacer borrón y cuenta nueva, aunque no siempre se aprovecha.

El segundo set fue un calco del primero, de nuevo con un Sinner visiblemente tocado tras su paso por vestuarios, incapaz de jugar liberado, de dictar en los puntos, de ofrecer esa solidez y esa constancia indispensable si uno quiere salir vivo de este tipo de compromisos. El italiano perdía 7-6 y 4-0 en apenas 80 minutos de encuentro, pero lo peor no era el marcador, sino las sensaciones que transmitía. Seguro que no fue su día, seguro que sus mejores golpes ni se presentaron en la pista, incluso puede ser que no encontrara al 100% para afrontar este reto. Pero si algo tenemos seguro es que Hurkacz, por si alguno tenía alguna duda, es un pedazo de jugador. Y ni siquiera una final de este calibre le hizo bajar del notable alto.

Intento de reacción

Lo intentó Sinner una última vez, ganando tres juegos consecutivos y pasando del 4-0 al 4-3, pero ya era tarde. Sacando bien, desplazándose sin complicaciones, llegando a todo gracias a sus palancas, animándose a subir a la red para cerrar los puntos, con una mentalidad total en cada juego del partido y con unos añitos de más respecto a su rival para afrontar también los momentos de presión, Hubert Hurkacz no iba a dejar escapar esta ocasión. Quizá su tenis no sea tan espectacular, pero hoy el de Wroclaw demostró estar más que preparado para mirar a los ojos a cualquier oponente de su generación. A sus 24 años, el pupilo de Craig Boynton por fin sacó su sonrisa tras el match point, celebrando el día más importante de su carrera y su ascenso al Nº16 mundial. Merecido es poco.

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