La confianza en el tenis lo es todo

¿Qué ha cambiado Sorribes para ganar en solo tres meses casi tantos partidos como en dos años? Todo se basa en una sola cosa: la confianza.

Sara Sorribes. La confianza en el tenis lo es todo. Foto: Getty
Sara Sorribes. La confianza en el tenis lo es todo. Foto: Getty

En lo que llevamos de 2021, Sara Sorribes lleva 15 victorias en 19 encuentros, con solo cuatro partidos perdidos. No es simple casualidad que, en apenas tres meses, la castellonense haya conseguido casi tantas victorias como en todo su 2019 y 2020, donde sumó 19 victorias por 27 derrotas. ¿Qué ha cambiado para ella en esta temporada respecto a las anteriores? ¿Qué ha llevado a Sorribes dar ese salto de calidad tan grande en cuanto a juego y resultados? La respuesta es más simple de lo que parece: la confianza.

¿Habrá hecho algún cambio en su forma de trabajar? Ella misma comenta en rueda de prensa que no ha cambiado absolutamente nada respecto a lo que venía haciendo en temporadas anteriores. “Para mí, todo sigue igual. Sigo siendo la misma. No ha cambiado mucho. Voy a entrenar y compito con la máxima ilusión cada día. Sigo con las mismas rutinas que antes. Estoy impresionada con lo que estoy haciendo y sorprendiéndome a mí misma, ya que estoy haciendo el mejor tenis de toda mi vida”, cuenta la española.

Entonces, ¿habrá cambiado algo de su juego? Aunque sí que es cierto que ha mejorado su juego ofensivo y en la red, la propia Sorribes reconoce sus puntos débiles y destaca que sigue poniendo en práctica lo que ha venido haciendo siempre. “Para ganar a estas rivales necesitas jugar muy bien y yo tengo que hacer las cosas muy bien para derrotarlas. Yo no saco a 200, no tengo una derecha que haga winners casi sin querer, por ello, debo hacer las cosas muy bien para encontrar mi momento en cada punto, aguantar desde atrás y tirar cuando puedo”, declara.

Si no ha cambiado su forma de trabajar, si sigue haciendo las mismas rutinas, el mismo entrenamiento y su juego no ha cambiado drásticamente, ¿a qué se debe ese cambio? Comentaba antes que la respuesta era simple. Y lo es. Todo se basa en la confianza. En creérselo. En cualquier deporte es importante el estado de confianza, pero en el tenis, especialmente, lo es aún más al ser un deporte individual y que depende tanto de cómo te sientas en ese momento concreto.

La diferencia entre un Top 150 y un Top 20 es más pequeña de lo que parece

Recuerdo unas declaraciones de Bernard Tomic el mes pasado en el Open de Australia. El peculiar tenista aseguraba que jugar frente al Top 250 del mundo no marcaba realmente la diferencia respecto al Top 50 o 60. Que la diferencia se notaba solo entre algunos del Top 10. Decía Tomic que todo se basaba en la confianza. “Todos los jugadores del Top 100 tienen un nivel similar. Todo reside en la confianza. Recuerdo cuando era Top 20, que iba a los partidos pensando que iba a ganar a mis rivales”, comentaba el australiano.

Tomic, y una curiosa reflexión acerca del nivel de los jugadores en el Top 100

Tomic, y una curiosa reflexión acerca del nivel de los jugadores en el Top 100

Declaraciones peculiares las de Bernard, que opina que el nivel de un jugador en el puesto 250 del ranking es el mismo que el de un Top 50.

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Esto es algo que lo hemos visto recientemente también en la ATP. De repente, de la noche a la mañana, Aslan Karatsev pasa de ser un total desconocido para el gran público, situado más allá del 150 en el Ranking, a pisar las semifinales del Open de Australia y ganar el torneo de Dubái. O al igual que su compatriota Daniil Medvedev, que hace dos años se marcó un verano descomunal, siendo casi imbatible y que casi le hace ganar el US Open ante Rafa Nadal.

¿Por qué en la WTA una jugadora situada en el puesto 80 de la clasificación se planta a veces en cuartos o semis de un gran torneo, venciendo por el camino a varias Top 20 y alguna Top 10? ¿Es porque en la WTA hay nivel más parejo que en la ATP? Puede ser, pero sobre todo es porque en el circuito femenino se lo creen. Porque allí les pierden el respeto a los grandes. Mientras que muchos de la ATP siguen viéndose inferiores el Big 3 y salen casi derrotados a pista cuando se enfrentan contra ellos, eso no pasa en el circuito femenino.

Que Nick Kyrgios tenga un H2H muy distinto frente a Federer, Nadal y Djokovic no es porque sea mejor que Zverev o Tsitsipas, sino porque a diferencia de estos, el australiano no les ha tenido nunca miedo y sale a pista con cero complejos. Es quizá, lo que le falta al circuito masculino, que los jóvenes le “pierdan el respeto” a los grandes y que, de una vez, se crean que pueden ganar al Big 3 en un torneo de Grand Slam. Solo entonces, veremos más casos parecidos a la WTA en la ATP.

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