“Lo que quiero de Dasha es que juegue al ajedrez”

Tras 28 meses de dudas, Daria Kasatkina volvió a levantar un título WTA. Hoy entrevistamos a Carlos Martínez, el entrenador que lo ha hecho posible.

Daria Kasatkina celebrando su último título con su equipo. Fuente: Carlos Martínez
Daria Kasatkina celebrando su último título con su equipo. Fuente: Carlos Martínez

Mientras todo el mundo miraba lo que pasaba en la Rod Laver Arena, una mujer resurgía de sus cenizas en la 1573 Arena. A escasos metros, en el mismo Melbourne Park, Daria Kasatkina volvía a vestirse de campeona casi dos años y medio después. La rusa, que había caído en segunda ronda del Open de Australia, se vengó en el Phillip Island Trophy sumando seis victorias y dejando atrás la etapa más tormentosa de su joven carrera. En su palco, Carlos Martínez no podía evitar una sonrisa, orgulloso del trabajo de reconstrucción que ha llevado a cabo con esta joven de tan solo 23 años. Para saber más de este proyecto, el técnico español atiende a Punto de Break horas después del éxito.

Pero vayamos al origen, el momento donde surge esta nueva alianza entre Carlos y Dasha, como la llama él cariñosamente. “La conocía del circuito de mis tiempos con Sveta (Kuznetsova), incluso habían jugado juntas en las Olimpiadas. Ella iba sin entrenador y empezamos a tener una relación cercana con su entorno. Me gustaba mucho a nivel de tenis y también a nivel personal, es una chica muy agradable en el trato. Después de Indian Wells 2018 dejé de trabajar con Sveta y empecé con Margarita Gasparyan, con la que estuve un año. Durante ese año apareció Dasha y me pidió hacer la pretemporada en mi club, así que estuvo con su entrenador todo el mes de diciembre en Barcelona. Pero en febrero cortó con su entrenador y me preguntó si le podía ayudar alguna semana, siempre y cuando no le importaba a Margarita”, recuerda el coach.

Martínez, director de su propia Academia en Mollet del Vallés, siempre ha estado muy ligado al tenis femenino ruso, una historia que añadiría un nuevo capítulo en las próximas semanas. “En Roland Garros cerré un trato para que Dasha empezara con dos nuevos entrenadores, pero justo se dio que yo en ese torneo acabo con Margarita, entonces ella me llamó y me pidió que fuera yo su entrenador”, repasa el catalán sobre los primeros pasos con Daria. Unos primeros pasos que fueron de todo menos fáciles.

“Empezamos en Eastbourne y lo que me encuentro es una jugadora con muy poca confianza. A nivel de tenis no estaba mal, pero no sabía exactamente cómo trazar y distribuir las jugadas. En momentos de tensión tampoco respondía bien, incluso con el saque tenía un problema técnico que le llevaba a cometer muchas dobles faltas. Las expectativas que habían puesto en ella tras acabar 2018 dentro del top10 eran demasiado altas, el entorno empezó a exigirle Grand Slams, ser Nº1… todo eso se le transmitió de forma errónea y esa responsabilidad es la que terminó provocándole las dudas. Acabó teniendo una frustración total, hasta el punto de querer dejar el tenis. Mi papel fue reconstruir ese rompecabezas que se había roto, a nivel de tenis y a nivel mental”, afirma el técnico de 46 años.

¿Y cómo se puede reconstruir a una jugadora desde cero? “Todo empieza en el trabajo diario, que cada día se trabaje duro y que ella vea esa mejora. Al principio intenté incidir en cosas muy técnico-tácticas para desviar el foco de atención, pero luego en pista apenas me aguantaba 20 minutos. Pero no importa, el trabajo estaba bien hecho, yo siempre le aseguré que, si seguía esa línea, los resultados terminarían llegando. No sé por qué, pero siempre me pasa que confío mucho en mis jugadoras, y así se lo hago ver a ellas. A Dasha se lo digo continuamente: ‘Si tú estás a tu 100% puedes ganarle a cualquiera; si no lo estás, puedes perder con cualquiera’. Eso les suele quitar algo de presión, porque ven que si no lo dan todo en la pista, perderán el partido. No sé si antes ella era así, pero he conseguido que su día a día entrenando sea muy bueno”, valora tras año y media de experiencia juntos.

Kasatkina, que irrumpió en el top10 con 21 años tras ganar el WTA Premier de Moscú, llamó la atención de todo un vestuario. Su estilo variado invitaba a pensar en una jugadora todoterreno de cara al futuro, un pensamiento que también comparte Carlos. "Con Dasha no me centro en una superficie o en otra, lo que intento es que juegue al ajedrez. Es una jugadora muy completa, ella puede jugar tirando alto, rápido, con el slice, sorprender con una dejada, con el saltito ese que hace de revés… es realmente creativa. Buscamos que varíe mucho el juego, que sea impredecible en su siguiente golpe, pero siempre dentro de un orden. El plan es llevar a cabo una combinación entre jugar agresivo y defensivo, según el momento, al final el mensaje es claro: jugar a tenis. Ella es muy buena porque puede hacer de todo, y eso no lo puede decir cualquiera. Ahora además está ganando partidos, así que debemos reforzar esta estrategia”, contrasta el hombre que ya recuperó en su día la mejor versión de Kuznetsova.

La cuestión es que este título llegó justo después de una derrota muy amarga en segunda ronda del Open de Australia, la cual terminó siendo un resorte al éxito. “Ella pierde contra Sabalenka y acaba bastante cabreada, pero al día siguiente nos ponemos a entrenar de cara ya al torneo de Phillip Island. ‘No te preocupes, esto entra dentro de lo normal, estamos en el camino, estás a nada de hacer el click’. Se lo dije así, la veía a punto de caramelo, aunque ella no terminaba de creérselo. ‘Este torneo es nuestro Open de Australia, nuestra batalla empieza desde abajo’. Desde ese momento mostró toda su predisposición, cada día lo puso todo, mentalmente no desconectó en ningún momento. Con Pavlyuchenkova en octavos de final fue el punto de inflexión, cuando remonta ese partido ya vi que aquello era otra cosa. ‘A partir de ahora ganarás o perderás, pero ya estás compitiendo contra todas’.

Como siempre que hay un técnico español en el reparto, el trabajo psicológico y mental cobra especial importancia en la ecuación. Con Carlos Martínez, no hay excepción. “Las charlas que tenemos son muy gratificantes, veo que siempre genero una reacción en ella. Confiamos mucho el uno en el otro. Cuando ganó el torneo estaba súper feliz por ella, venimos de una temporada donde prácticamente no podía jugar, donde casi sentía vergüenza de lo que hacía en pista, pero ha trabajado muchísimo para volver. Esto es un súper premio, no podemos estar más felices”, subraya con emoción.

Ahora que todo vuelve a estar en orden y Kasatkina vuelve a pisar fuerte en la pista, el objetivo es seguir recorriendo ese camino que la devuelva a la élite. ¿Soñar con volver al top10? Quizá, incluso algo más. “Yo la veo una grandísima jugadora, si mentalmente se lo cree debería estar muchos años arriba. ¿Si puede ganar un Grand Slam? No me gusta mucho hablar de cosas así, pero talento tiene para hacerlo, por supuesto. Tiene una manera de jugar y unas condiciones perfectas para defender y cuando ella defiende bien, ataca mejor. Eso sí, tiene que estar mentalmente y físicamente perfecta. Mi pelea con ella está en lo tenístico, en trabajar bien cada día, en sumar en cada entrenamiento, eso es lo que hemos conseguido durante todos estos meses. Para mí puede ganar a cualquiera, lo que necesitaba era un entorno que creyera en ella, al final tan solo tiene 23 años, sigue siendo muy joven. Tiene madera para estar mucho tiempo arriba, ojalá que pueda acompañarla durante muchos años más”.

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