Osaka pega un puñetazo encima de la mesa

La japonesa se impuso a Serena Williams con claridad y accedió a una nueva final de Grand Slam, la cuarta de su carrera.

Naomi Osaka, durante las semifinales. Fuente: Getty
Naomi Osaka, durante las semifinales. Fuente: Getty

Naomi Osaka accedió a una nueva final de Grand Slam tras desdibujar completamente a Serena Williams en el primer duelo de semifinales del Open de Australia 2021 (6-3, 6-4). A pesar de no estar nada certera con el primer servicio (no llegó al 50% de primeros saques dentro), la japonesa no dejó escapar ni una sola bola de break (4/4) y dominó cada intercambio desde el fondo para firmar una victoria de las que marca territorio. Serena, por su parte, se marcha con la sensación agridulce de no haber tenido el duelo en su raqueta en ningún pasaje del partido.

La expectación en la Rod Laver era máxima para ver a Serena Williams y Naomi Osaka pelear por abrir 2021 con una nueva final de Grand Slam. Las sensaciones desde fuera, además, eran totalmente distintas: los aplausos enlatados pasaban a ser historia y quedaban sustituidos por el júbilo y los gritos de un público ávido por volver a disfrutar del mejor tenis. El protagonismo, eso sí, era todo para las jugadoras, que desde el minuto uno darían un espectáculo tremendo.

Y eso que no fue fácil el comienzo de partido para Naomi Osaka. Los nervios iniciales hacían mella en la jugadora japonesa, incapaz de meter un primer saque en pista. Cedía Naomi su primer juego al servicio y comenzaba el duelo Serena con un pequeño sprint inicial que no le serviría de mucho. A pesar de unos paupérrimos porcentajes de primeros saques, la japonesa transmitía una sensación de seguridad y saber hacer con sus golpes desde el fondo de la pista que poco a poco acabarían por imponer su ley.

Aquel break fue un visto y no visto. Osaka pronto se hizo con el timón del partido y encadenó cinco juegos consecutivos. Serena volvió a su versión más errática, poco certera al servicio. Estaba absolutamente sobrepasada: con un balance de 4 winners y 16 errores no forzados, el sueño de los 24 Grand Slams se alejaba poco a poco. Osaka cerraba la primera manga con un contundente 6-3 y encaraba el segundo set con la seguridad de quien sabe que tiene el partido en su mano.

Hacía lo que quería con su revés, que empezaba a marcar las diferencias. Tomándolo pronto, entrando dentro de la pista con él, creando ángulos y variando direcciones. Naomi estaba volviendo loca a Serena y como tal comenzó el segundo set con una nueva rotura. 7 de los últimos 8 juegos, en este punto, llevaban su firma... y eso que no había metido ni un 40% de primeros saques dentro. Hasta tal punto se hacía palpable su dominio desde el fondo de la pista ante una Serena totalmente desdibujada.

Osaka arrastró el break a favor hasta el juego del 4-3, en el que firmó una actuación desafortunada e impropia, acumulando hasta tres dobles faltas e invitando a Serena Williams para que volviese a meterse en el encuentro. Nada que no fuese un espejismo, apenas un mal juego, algo totalmente anecdótico: Naomi reaccionó y contraatacó con una seguidilla de puntos sencillamente espectacular, recobrando la agresividad al resto y firmando un par de ángulos deliciosos con su revés para restablecer la ventaja de un break y sacar para partido.

El juego final fue otra demostración de lo que Osaka puede hacer. La de esta madrugada es una victoria que muestra la jerarquía de su tenis en la actualidad: es capaz de dominar a cualquier jugadora que se le ponga enfrente. Su estado de forma es espectacular, acumula victorias casi por inercia (la racha de triunfos seguidos ya es absurda: 20). Será favorita en la final, independientemente de a quien se enfrente, y la sensación es que el cuarto Grand Slam está prácticamente al caer: no hay nadie que domine todos los registros desde el fondo de la pista como ella.

Una estadística tremenda

Serena, por su parte, se marcha de Australia con un año más en la mochila y una salida de la pista con aroma a despedida definitiva. No deja de ser una sensación extraña: tras firmar uno de sus mejores torneos de Grand Slam en el pasado más reciente, se vuelve a topar con el muro de las semifinales, al igual que en el pasado Us Open frente a Azarenka. Ah, y como dato curioso: esta es la primera vez que Serena pierde ante una top-3 en Grand Slam... desde que lo hiciese ante Justine Henin en el Us Open 2007. Casi ná.

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