Steven Díez, un “español” infiltrado en Canadá

Nacido en Toronto pero afincado en Barcelona. Hoy conocemos la historia de Steven Díez, uno de los hombres convocados por Canadá para la próxima ATP Cup.

Canadá celebrando una victoria en la ATP Cup 2020. Fuente: Getty
Canadá celebrando una victoria en la ATP Cup 2020. Fuente: Getty

Canadá afrontará la ATP Cup 2021 con el siguiente equipo: Denis Shapovalov, Milos Raonic, Peter Polansky y Steven Díez. Como a los tres primeros seguramente ya les hayan visto y leído varias veces, hoy hablaremos del último, un hombre que guarda una curiosa historia en su maleta. Como diría la canción, Steven Díez (Toronto, 1991) tiene el corazón partío entre Canadá y España. Nacer en un lugar y crecer en otro distinto suele ser un viaje habitual dentro del circuito, será que en el ADN del tenista profesional siempre impera esa necesidad de convertirse en un ciudadano del mundo.

“Nací en Toronto, aunque mis padres son los dos españoles”, comienza explicando Steven en una entrevista exclusiva con Punto de Break. “Mis abuelos se fueron a vivir a Canadá por trabajo cuando mi madre tenía tres años, mientras que mi padre con los 18 recién cumplidos también se marchó a Canadá a buscarse la vida. Y allí se conocieron, así que tanto yo como mis hermanos nacimos allí”, resume aclarando sus raíces. Pero los años pasaron y una frase se apoderó de la familia: ‘Como España en ningún sitio’.

“Cuando tenía unos 6 añitos mis padres se mudaron de vuelta a España, a Málaga, donde permanecí hasta los 11 años. En ese momento me mudé un año y medio a Madrid, donde sufrí una lesión bastante grave. Una vez recuperado me becaron en la Federación Catalana de Tenis, así que los próximos seis años los pasé en Cornellà”, añade Steven sobre su etapa adolescente, justo antes de tener que tomar la decisión más importante. “Cuando cumplí la mayoría de edad, la Federación Canadiense me ofreció cambiar la nacionalidad y acepté el contrato. En ese momento recuerdo que Nico Almagro estaba Nº10 del mundo y no podía jugar la Copa Davis por la tremenda competencia que había en España, así que lo más lógico era cambiar, aunque mantengo los dos pasaportes”.

Díez tomo una decisión que con el tiempo le ha salido bien, las opciones de competir por Canadá prevalecieron para elegir la bandera rojiblanca de la hoja de arce. Eso sí, a día de hoy todavía tiene a su familia partida entre dos países. “Excepto dos tíos y unos cuantos primos que todavía siguen en Canadá, el resto de mi familia la tengo toda aquí. Hasta los 18 años representé a España en todas las competiciones nacionales e internacionales, hasta que a los 18 cambié de bandera. A raíz de aquello ya no podía seguir en la Federación Catalana, así que empecé a trabajar con Galo Blanco, Fernando Vicente y, actualmente, con Marcos Roy. Como anécdota, te diré que en algún torneo todavía se equivocan y me ponen la bandera española en el cuadro”, comenta con simpatía el de 29 años.

En enero de 2020 llegó la recompensa esperada, la oportunidad para disputar la ATP Cup formando equipo junto a los mejores jugadores de Canadá. “Fue una pasada, tanto para mí como para mi entrenador”, recuerda el actual 178º del ranking. "Fue muy divertido, vivimos emociones inolvidables. Por suerte tenemos a Denis y a Félix que son el futuro de este deporte, que además también son dos personas encantadoras. Son dos grandes chicos, disfrutamos muchísimo aquella semana llegando a los cuartos de final in extremis. El hecho de estar allí en en banquillo, casi a pie de pista, hace que lo vivas todo mucho más, la tensión se multiplica. Económicamente también fue una gran ayuda para mí, así que estoy encantado de repetir la experiencia en 2021. Este año ni Félix, ni Vasek Posipisil estarán en el equipo, así que si a Denis o a Milos les pasa algo yo sería el siguiente en la lista. Pero esperemos que no les pase nada”, subraya entre risas.

Debate aparte merece el gran trabajo que hace falta para reunir en una misma generación a Shapovalov, Aliassime y Andreescu. “Yo llevo once años en la Federación de Canadá y recuerdo que por aquel entonces ya hicieron una apertura de puertas para acoger a gente de alrededor del mundo, intentaron coger entrenadores franceses y españoles, copiando cosas de Federaciones que tenían más de diez jugadores en el top100. Invirtieron mucho dinero para mejorar el nivel de entrenamiento en pista y el trabajo en oficina. Félix y Bianca fueron formados en la Federación, pero Denis se formó fuera, con su madre”, explica Díez.

La conversación avanza y llega la pregunta salsera. ¿Te sientes más español o canadiense? “La verdad es que mi situación es bastante rara. Mi país de nacimiento es Canadá, aunque idiomas aprendí los dos a la vez. Mis padres siempre nos hablaban en castellano, pero cuando nos volvimos a España nos empezaron a hablar en Inglés, para que no nos olvidáramos. A día de hoy es un popurrí, según el día, mi madre insiste mucho en no dejar de lado el inglés, aunque yo por mi profesión lo tengo que utilizar cada semana. De mentalidad quizá me siento más español, pero de puntualidad y profesionalidad puede que sea más canadiense. En cuanto a patriotismo tengo el corazón dividido, aunque si se juega un Mundial quiero que lo gane España, eso sin duda. Y en la comida no hay ni debate, como aquí no se come en ningún sitio”, asegura el quinto mejor canadiense de la ATP.

Respecto a su carrera, Steven sigue en la pelea para conseguir escalar puestos y alcanzar una posición privilegiada en la clasificación, aunque no es fácil. “Como juvenil tuve una gran carrera, aunque no llegué a disputar los Grand Slams Juniors, la mentalidad española decía que en cuanto empezabas a competir con 16 años ya tenían que acudir a los Satélites y Futures. En esa etapa recibí mucha ayuda de la Federación Catalana, mientras que en los primeros años de profesional recibí muchísimo apoyo de la Federación Canadiense, les estoy muy agradecido a ambas. Luego fui subiendo, aunque seguramente no tanto como muchos se esperaban. Actualmente continúo en la lucha, buscando el sueño de cualquier jugador de tenis, que es llegar al top100 y estar en los grandes eventos. Hay gente que lo consigue antes y otros que lo consiguen después; yo seguiré intentándolo hasta mi último día”, sostiene con firmeza.

El día que estuvo a un suspiro de jugar contra Nadal

Del 1 al 5 de febrero veremos a Canadá compitiendo en la ATP Cup y ojalá que Steven Díez pueda saltar a la pista, aunque sus objetivos van mucho más allá de hacerlo bien en este torneo. “En lo tenístico, uno de mis principales objetivos es alcanzar al top100, o al menos acercarme lo máximo posible. Si no lo consigo este año, pues al siguiente, lo tengo metido entre ceja y ceja. Si ya pudiera ganar un ATP, por ejemplo, pues eso ya sería tremendo. El año pasado me quedé a un set y medio de jugar con Rafa Nadal en Roland Garros, pero no pude ganar aquel partido. Ojalá pronto pueda tener una oportunidad de enfrentarme a alguno de los mejores del mundo. Ganar una Copa Davis con Canadá también sería increíble, me encantan las competiciones por equipos y algo así sería único”, concluye.

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