Un año sin Roger Federer

El suizo completará más de doce meses sin competir. Será la ausencia más prolongada de su carrera y una de las mayores entre los miembros de la élite.

Roger Federer. Fuente: Getty
Roger Federer. Fuente: Getty

Cuando el tenis pierde a uno de sus principales puntales, el tenis se resiente. Cuando el tenis ve como alguno de los miembros del Big-3 ha de quedarse en casa, el tenis pierde. Ver a los mejores sanos en el mismo espacio de tiempo es algo que empieza a ser inusual en los últimos meses. El tiempo no perdona y las lesiones se repiten. Los más grandes cada vez dosifican más su calendario, la pandemia lo complica todo y ver a los jugadores que marcaron a toda una generación estar al 100% en el mismo torneo es harto complicado. En el Open de Australia 2021 nos volverá a faltar una pata de la mesa: Roger Federer.

Lo anunció Tony Godsick, su agente, en el día de ayer. La noticia se convirtió en un tornado que cogió forma y llegó a todas partes, afeando aún más un ya de por sí nefasto 2020. Las últimas informaciones no parecían demasiado optimistas con respecto a la participación del suizo, pero el teórico anuncio de la escuadra helvética en la ATP Cup y el pasar de los días alimentaban cierta esperanza en muchos aficionados. Esperanza, claro, totalmente disipada.

Así pues, esta será la primera vez en toda su carrera que Roger Federer cumplirá más de un año natural sin competir. Doce meses sin disputar un partido profesional. Se dice pronto, y a la vez pone en relieve la tremenda longevidad de un tipo cercano a los 40 años. Los datos, desde luego, son tremendamente contundentes: esta será la primera vez que Federer se pierda tres Grand Slams de manera consecutiva... desde el año 1999, es decir, los inicios de su carrera. Casi nada.

A lo largo de este último año, Roger ha sufrido dos operaciones en su rodilla derecha. La primera fue una artroscopia de resultado fallido. Las molestias no se iban, la lesión no terminaba de regenerar y las perspectivas poco halagüeñas de lo que quedaba de 2020 motivaron a Federer a volver a pasar por el quirófano. La recuperación está siendo muy lenta, pero Paganini está al mando para que el suizo no dé ni un paso en falso. En las últimas semanas RF ya ha sido visto entrenando en Dubai, aunque aún a muy poca intensidad.

Como decimos, el último proceso de recuperación de una lesión grave tuvo lugar en 2016. Federer se operó de su rodilla izquierda tras un último (y doloroso) duelo en semifinales de Wimbledon, ante Milos Raonic. Su vuelta en 2017 se produjo bajo unas circunstancias totalmente distintas: un bloque de pretemporada óptimo y con mucha carga de trabajo y la disputa de un torneo idóneo para lo que él buscaba: la Copa Hopman. Allí, Federer encontró la mezcla entre competitividad y ambiente festivo. Sin la presión de los puntos ATP y compartiendo equipo con Belinda Bencic, el suizo pudo ponerse a punto y darse un baño de masas antes de su primer gran test del año. A partir de ahí, el resto es historia.

En 2021, lo más probable es que Federer no hubiese podido encontrar esas semanas de preparación previa que su cuerpo necesita. El viaje a Melbourne, las dos semanas de cuarentena y el calendario comprimido antes del Open de Australia (la ATP Cup, quizás el único evento que le hubiese servido, se juega justo la semana anterior) eran una mezcla demasiado explosiva como para poner en riesgo su salud. Así pues, todo hace indicar que Rotterdam o Dubai podrían ser la próxima parada del suizo, cumpliendo con ello más de un año y un mes sin pisar una pista.

Entre los miembros del Big-3, ninguno de ellos sufrió un periodo tan largo de tiempo en la palestra. En 2017, Novak Djokovic siguió un proceso similar al del suizo, finalizando su temporada por una lesión en el codo tras Wimbledon, pero volvió a las canchas al inicio del 2018. En esa misma temporada recuperaría (tras pasar por el quirófano, ahora sí) su aureola competitiva.

Por su parte, los diversos periodos en los que Rafa Nadal ha estado fuera del circuito se han ido dando de manera escalonada en el tiempo, sin alcanzar nunca la longitud de un año. Estuvo cerca de ello entre 2012 y 2013, cuando paró entre Wimbledon y Viña del Mar, o en 2016, cuando se alejó de las canchas durante tres meses tras lesionarse en Roland Garros (volvió en los Juegos Olímpicos). Tampoco Andy Murray llegó a estar un año fuera del circuito a pesar de sus amagos de retirada, puesto que intentó volver en varias ocasiones a las pistas, aunque sin éxito.

El único jugador que puede consolar al suizo dentro del grupo de los más grandes es Juan Martín del Potro. El tenista argentino se encamina peligrosamente a los dos años sin competir profesionalmente sin ningún avance positivo en su recuperación. Su cuerpo malherido no disputa un torneo ATP desde Queen's en 2019. A partir de ahí, numerosas visitas a diferentes doctores cuyos diagnósticos nunca fueron positivos. El de Tandil se mantiene optimista y con una meta clara en el horizonte: los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Veremos si llega a esa fecha.

Así pues, solo queda esperar a la vuelta de Roger Federer. Una cosa tengo muy clara: el tenis es mucho mejor con él, al igual que lo es con Nadal o Djokovic, con Murray o del Potro. Quizás verlos competir al 100% durante varios meses sea el último y único regalo que pedirle a los próximos Reyes Magos. Yo no pierdo la esperanza.

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