Aliassime: "Este año he madurado: he aprendido que no puedo controlarlo todo"

El canadiense analizó su temporada, haciendo hincapié en las mejoras gracias a jugar dobles con frecuencia y reflexionando sobre próximos objetivos.

Felix Auger Aliassime en París Bercy. Fuente: Getty
Felix Auger Aliassime en París Bercy. Fuente: Getty

Si Felix Auger Aliassime hubiese hecho una predicción de cómo se iba a desarrollar el año 2020, probablemente su pronóstico (y el de todos sus compañeros) no podría haber sido más erróneo. Quiero decir... ¿qué jugador podría haber acertado que Roland Garros sería el último Grand Slam del año? ¿Quién podría haber confeccionado un nuevo ranking en el que ningún tenista tendría que defender sus puntos de la temporada pasada? Aun con todo esto, el canadiense estuvo muy cerca de conquistar su primer título ATP. Se quedó en la orilla hasta en tres ocasiones, pero seguirá trabajando de forma constante para ello.

O eso promete, al menos, en unas declaraciones en las que analizó todo lo ocurrido esta temporada. Desde luego ha sido un año especial, como admitió en WeAreTennis: "Este año ha sido muy complicado para mí, pero ese ha sido el caso en prácticamente todas las áreas de la sociedad. Me siento un privilegiado por haber podido jugar. Hubo un momento en el que había mucha incertidumbre sobre si podríamos volver, así que es positivo que la competición haya vuelto".

En el caso personal del canadiense, 2020 ha sido un año de emociones encontradas: ha superado varias barreras personales, pero el gran salto aún está por llegar. Eso sí, para Felix ha sido un año de progreso: "Mi año ha sido bastante positivo en cuestión de resultados. He alcanzado tres finales, en Marsella, Rotterdam y Colonia. También alcancé mi mejor resultado en un Grand Slam, con los octavos del Us Open". Eso sí, si hay algo en lo que debe mejorar es en su regularidad de resultados, en ser consistente semana tras semana. 2020, en ese sentido, no lo ha puesto nada fácil.

"Nunca había pasado que jugásemos el Us Open y tuviésemos que trasladarnos a la tierra batida en tan poco tiempo. Tuvimos que prepararnos para jugar muchísimos torneos en muy poco tiempo, sin saber si todos podrían mantenerse en el calendario. Como resultado, fue muy complicado establecer una hoja de ruta clara tanto para entrenadores como para jugadores, algo que nos permitiese competir bien cada semana".

Eso sí, el número #21 del mundo tiene claro que su juego ha evolucionado esta temporada. Algunos aspectos se han visto beneficiados por un factor poco habitual en los mejores: la presencia continuada en torneos de dobles. "Mi saque es mejor, y también he progresado en la red. En esa dirección quiero que vaya mi juego, siendo alguien con mucha potencia y muy ofensivo. Quiero ser más y más consistente al más alto nivel.

Jugar al dobles con más asiduidad formó parte de mi plan desde enero. Es muy educativo. Jugar dos partidos el mismo día (uno en individuales y otro en dobles) es la mejor experiencia posible a nivel físico. De hecho, al ser un partido competitivo, el dobles es la mejor forma de entrenar. Es positivo para mi tenis, me permite trabajar en el saque, el resto, la volea y la precisión de mis golpes". De hecho, su mejora en la modalidad también se ha hecho palpable: el dobles le ha dado su primer y único título profesional hasta el momento, conquistado en París Bercy junto a Hubert Hurkacz. "La verdad es que no me lo esperaba para nada. No era necesariamente el principal objetivo, pero una vez estás en la pista eres un competidor nato y quieres ganar".

Otra de las decisiones más duras para él fue la de prescindir de su entrenador principal, Guillaume Marx, a finales de temporada. "No ha sido nada fácil. Después de todos estos años era alguien de la familia, pero no podemos mezclar lo personal con lo profesional. Es el momento de buscar nuevos consejos, sentí que nuestro trabajo había llegado a su límite. Este cambio me abre la puerta de alguien con experiencia al máximo nivel, un mentor; alguien que haya acompañado a un ganador de Grand Slam, o que lo haya ganado. No tengo prisa, nos tomaremos nuestro tiempo en eso".

Si hay algo que Felix desprende en cada una de sus intervenciones, eso es madurez. Su desarrollo personal está a la par que el profesional, teniendo los pies en la tierra en mitad de la vorágine del circuito. "Para mí, lo más importante no es solo la evolución de mi juego, sino también de mi personalidad. Creo que esta temporada he madurado. He aprendido, en concreto, que no puedes controlar todo lo que pasa. Tienes que centrarte en aquello que dependa de ti".

Para mejorar se apoya en algunos de los jugadores más cultos del circuito. Algún nombre destaca entre la multitud: "Estuve dos semanas en Colonia con Gilles (Simon), que también estuvo allí. Debatimos con frecuencia. No es que me de consejos, simplemente tenemos debates sobre el futuro de nuestro deporte. Me cuenta anécdotas del pasado, cómo ve a los jugadores actuales en comparación con los de su generación. Me encanta hablar con él, porque es alguien que sabe de tenis y al que se nota que le encanta. También me gusta hablar con Andy Murray, Roger Federer o Milos Raonic. Aprendo mucho de las conversaciones que tengo con ellos".

Así pues, llegados al final de 2020, una temporada más echa el telón. Un año de aprendizaje del que Aliassime ha tratado de quedarse con todo lo positivo. Mientras se mantenga en el circuito, el canadiense tiene una meta clarísima: "Quiero convertirme en el mejor jugador posible y ganar un título de Grand Slam". Solo el futuro dirá dónde está su techo.

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