“Ser campeón de Roland Garros me ha cambiado la vida”

Habla Dominic Stephan Stricker, el último campeón de Grand Slam Junior. El suizo tuvo el premio de ejercer de sparring en las últimas ATP Finals celebradas en Londres.

Dominic Stricker en París. Fuente: Getty
Dominic Stricker en París. Fuente: Getty

Mirando la lista de campeones de Grand Slam Junior, el último en dejar su huella se llama Dominic Stephan Stricker. Un suizo de 18 años que consiguió levantar el trofeo en el pasado Roland Garros, confirmando que el legado de Roger Federer empieza a dar sus frutos. Además, superando en esa misma final a otro jugador helvético, por lo que todo quedaba en casa. Un nuevo talento al que ubicar en nuestro programa, aunque no solamente por nuestra parte. Desde ATP son los primeros que buscan darle recorrido a estos nuevos jugadores y por eso intentan rodearlos de las grandes figuras del vestuario para así acelerar su adaptación. En una entrevista con ITF, Stricker cuenta la locura que vivió este mes de noviembre cuando le tocó hacer de sparring en las Nitto ATP Finals.

“Fue increíble estar en Londres con todos esos jugadores. Estuve allí dos semanas y fue una experiencia increíble, pude entrenar con Dominic Thiem, Daniil Medvedev, Stefanos Tsitsipas y Andrey Rublev, cuatro de los mejores jugadores del mundo. Realmente disfruté de cada práctica, aprendí mucho”, confiesa el que fuera Nº8 mundial del ranking junior.

El suizo relata cómo se gestó esa invitación y cómo aquello le cambió todos sus planes. “Cuando llegó el correo electrónico de la ATP diciendo que estaban buscando compañeros de entrenamiento, pidiéndome a mí que fuera a Londres, me pilló justamente planeando disputar algunos torneos futuros, ya que estaba en buena forma después de París. Tuve que decidir qué hacer, pero definitivamente fue la decisión correcta ir a Londres. Estábamos encerrados allí, por supuesto, era una burbuja, así que tuve mucho contacto con los jugadores y estuve cerca de ellos en todo momento”.

Y es que muchas veces se pueden aprender y extraer más lecciones de un entrenamiento con los mejores que de un torneo de competición. “Realmente fue una semana muy especial. Aprendí mucho de todos ellos, de cómo juegan los jugadores de ese calibre en la víspera de un partido importante, por ejemplo, o cómo hacen las cosas el día del partido, cómo calientan. Siento que esta experiencia me ayudará mucho en un futuro, seguro. Realmente puedo decir que disfruté cada minuto”, relata el actual 1.148 del mundo ATP.

Ese ranking irá disminuyendo en cuanto arranque el nuevo curso y le veamos ya disputando el circuito profesional, aunque de momento Stricker sigue saboreando los éxitos de la reciente temporada. “Ha sido una temporada especial y difícil para todos, ya que nadie sabía realmente cuántos torneos habría, incluso a veces nos preguntábamos si habría más tenis en 2020. Sin embargo, mirando hacia atrás y haciendo balance, siento que fue un muy buen año para mí, he mejorado mucho”.

En París empezó todo

Eran muchos años los que llevábamos esperando ese relevo suizo en el circuito, la aparición de algún jugador que pudiera tomar el legado de Federer y Wawrinka. Este otoño, en París, se terminó esa espera. “Me alegré mucho de tener la oportunidad de jugar un último Grand Slam Junior después de que se cancelaran los eventos juveniles en Wimbledon y el cuadro junior del US Open. Salí a dar lo mejor de mí y lo gané, lo cual fue un gran logro. Si bien no creo que haya habido una gran diferencia, la vida definitivamente me ha cambiado desde que gané en París, ahora mucha más gente tiende a reconocerme en el circuito como un campeón de Junior Grand Slam. Ha sido un año memorable”, destaca el helvético emocionado.

Tras festejar ese último Grand Slam Junior, ahora viene el reto más difícil, competir entre los grandes. Sin prisa, pero con toda la ambición posible. "Realmente no me he fijado una meta concreta, de momento lo que quiero es intentar mejorar mi clasificación ATP y comenzar a jugar eventos Challenger. Solo quiero llegar lo más lejos posible y, quién sabe, tal vez volver a París y disfrutar de más buenos momentos allí”, concluye.

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